Para entender que entramos en una nueva era III

Para entender que entramos en una nueva era III

Al tiempo en que buscaba soporte para una nota sobre la presencia femenina en el actual acontecer político chileno -la número III en la serie sobre la nueva era tras el estallido popular de 2018/19- me llegó la fatídica noticia del fallecimiento de Beatriz Levi al amanecer del domingo 23. Beatriz tenía 91 años. Fue la primera mujer chilena en recibir el título de Ingeniero civil en minas; investigadora de gran prestigio, realizó un doctorado en la Universidad de California en geología (1968) y recibió elogios internacionales por sus numerosas publicaciones científicas; jugó un importante rol en la nacionalización del Cobre durante el gobierno popular; lo que le valió su prolongado exilio en Suecia. Aquí continuó su militancia en el Partido Comunista apoyando la solidaridad y formó geólogos y doctores en la Universidad de Estocolmo; en esas condiciones recibió el Premio Nacional de Geología en 1988, lo que le permitió ir a Chile y dedicárselo en valiente intervención a su hijo, José Valenzuela Levi, asesinado en la masacre de Corpus Cristi, en plena dictadura.

En otras palabras, abrimos estas notas homenajeando a una entre tantas mujeres chilenas que, junto con asumir solas la familia, generaron en el siglo pasado las condiciones que permiten hoy tener un gobierno y un programa que se declara feminista abiertamente.

Quedo en deuda de un mayor desarrollo de la presentación de Beatriz, considerando honrarla por su aporte al avance de la mujer en la ciencia y la política nacionales.

En esta nota No. III pretendía exponer con algún detalle las razones de la esperanza sobre una nueva era para Chile justo en el tema de la mujer hoy. Destaquemos primero entonces, la composición de la Convención Constituyente; se cumple en buena parte de la esperanza: una nueva generación asume la gran tarea, la edad media de sus miembros es 44.5 años. Y es casi enteramente paritaria, de sus 155 miembros: 78 son hombres y 77 son mujeres. Cifras jamás alcanzadas en la historia de los organismos formados por elección ciudadana. Al momento, sus dos presidentes han sido mujeres. Agreguemos que la primera es mapuche. Y no olvidemos que al margen de la paridad en la Convención podemos constatar que los pueblos originarios están por primera vez representados con 17 cupos e iguales poderes para diseñar el Chile en que nuestros descendientes vivirán.

Agreguemos entonces que el primer gabinete del presidente, Gabriel Boric, que asumirá en 15 días más, estará compuesto por 14 mujeres y 11 hombres. El Programa de gobierno coloca el feminismo en primer lugar en el esquema de sus principales principios. Lo hace desarrollando la siguiente reflexión: “Una perspectiva feminista de la sociedad y la economía tiene como eje principal la protección y la sostenibilidad de la vida, y con ello nos cuestionamos el rol de las dinámicas sociales, el marco normativo y las políticas públicas en el cuidado de la vida. Esta perspectiva también implica superar la división del trabajo por sexos, la distribución del poder y la erradicación de todo tipo de violencia hacia mujeres y disidencias sexuales.”

Una vez más constatamos que hay coincidencias entre lo que es la Convención y los propósitos del futuro gobierno de Gabriel Boric. En otras palabras, se abre el camino a una nueva era para Chile, esta vez para todas y todos.

Germán Perotti

27.01.2022

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