Para entender que entramos en una nueva era I

Para entender que entramos en una nueva era I

Comienzo estas notas con el convencimiento de que el capitalismo no será capaz de solucionar los problemas del medio ambiente -menos aún la economía de mercado.

Hace unos treinta años, trabajando en cursos sobre la vivienda y su entorno debí leer sobre ecología, entonces apenas una preocupación académica que generaba “partidos verdes”, organizaciones ideales y arriesgadas acciones locales. En esa tarea el concepto entorno -como equivalente a “medio ambiente”- orientó mi lectura hacia el ambiente en que habitamos, perfilándose así mejor para mí la relación medio construido – naturaleza. De ahí quedaba solo un paso para confirmar la visión marxista sobre el accionar humano y el entorno en que vive; pensamiento que parece estar ausente del debate ecológico a nivel mundial -aunque que se hayan escrito libros como “Marx’s Ecology” (“La ecología de Marx”, John. B. Foster – 2000)- y que hoy predomine el concepto “Ecología Social”; visión que considera a la especie humana como causa y víctima del desbalance ecológico y el recalentamiento del planeta; lo que, en principio, rescata a Marx y Engels en su visión de la relación del entorno natural con la economía. Durante esos más de tres decenios de lecturas -hablando en términos gruesos- se han realizado millares de estudios, creado cientos de cursos y cátedras, realizado decenas de simposios y se han llevado a cabo sendas cumbres de jefes de estado tomando solemnes acuerdos hasta ahora incumplidos.

Hasta ahí mis argumentos para escribir lo que viene a continuación; el “nueva era” del título nos entrega la motivación: al comienzo del “Programa de Gobierno Apruebo Dignidad”, en su primer párrafo dice: “Nuestro Plan de Gobierno tiene cuatro perspectivas transversales que recorren cada una de nuestras propuestas hacia la búsqueda de justicia social y desconcentración del poder: feminismo, transición ecológica justa, descentralización y garantía del trabajo decente”. El documento explica tal postulado a lo largo de sus 229 páginas, por lo que se hace necesario comentar el programa si el tiempo lo permite. Para estas notas he escogido “transición ecológica justa”, que en su explicación refiere la crisis ecológica a lo social expresando: “Hoy la pobreza y la desigualdad tienen cara de sequía, de contaminación y de devastación de ecosistemas que sostenían formas de vida que ya no son posibles.” Con lo que agrega argumentos para realizar los cambios en la economía reforzando el rol del estado.

Y es en ese plano que justificamos la larga introducción, ya que bajo el capitalismo la meta es tan solo el lucro.

La esperanza -buena definición del triunfo de Boric- para devenir en realización depende de una perspectiva “transversal” holística de las propuestas programáticas, de manera que se encuentren los fundamentos concretos de las medidas propuestas, sustentadas por su verdadero propósito: el bienestar y la consecuencia.

Tan corta frase como “Transición ecológica justa” del programa de gobierno con que Gabriel Boric asumirá en marzo puede interpretarse como rebuscada. Sale al paso de esa apreciación el zoólogo uruguayo Eduardo Gudynas, (secretario ejecutivo del “Centro latinoamericano de ecología social” (CLAES)), de largo y continuo análisis del medio ambiente en América Latina en su artículo “En Chile está la novedad más importante y esperanzadora en ambiente y desarrollo del 2021”, (31.12.2021) -el título lo dice casi todo- nos abre los ojos a una novedosa y esperada “nueva época” basándose en la forma democrática en que Chile está generando una nueva Carta Magna. Entre las novedades que ese autor nos presenta en su artículo está la de que, según su organización, el único país que contempla en la Constitución del 2008 los “Derechos de la Naturaleza” es Ecuador. Según él, la Convención chilena está discutiendo el tema ambiental en forma más correcta, integrando el calentamiento de la tierra y la ecología como partes integradas a todos los otros aspectos que una Constitución debe comprender. Es decir, fundamentando las metas mediante un análisis “transversal”.

En otras palabras, el programa de Apruebo Dignidad amerita ser estudiado -y puesto en marcha- como novedad internacional, apertura de esperanzas y desafío. Su ejes analizados en forma transversal aseguran una política democratizadora que debe triunfar.

Germán Perotti

6 de enero 202

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