Martes 24 de Octubre del 2017

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“Germinal”

 

 


“Germinal”


Nuestro cerebro es un órgano prodigioso. Una de sus muchas funciones es la de recordar, es decir, puede traernos el recuerdo de hechos que sucedieron en el pasado y en los cuales estuvimos presentes, o supimos que sucedieron.

Cuando esto sucede, es como volver a mirar un viejo film. Pero aquí funciona algo llamado “La Ecuación Personal” que opera según un canon de seguridad. Si el asunto trata de algo que no nos conviene, opera el citado mecanismo y decimos: “No tenía idea”; “No lo recuerdo”; “Yo no estuve allí”; “Yo era muy chico”.
En estas posturas colaboran bastante algunas “dolencias” propias de la edad o de males como la afasia, o peor aún, como las dolencias del Alhzeimer.

Si quisieramos decirlo en forma más breve: “es mejor recordar lo que nos deben y olvidar lo que debemos”.
Creo, además, que esta es una norma especial del neoliberalismo.

Todo este prefacio es para relatarles un hecho ocurrido en Antofagasta (puerto del norte de Chile) allá por los años 40’ del pasado siglo, o sea hace unos 77 años atrás (el que escribe, debió salir de su país, camino del exilio, hace unos 43 años), y de como esa “Ecuación Personal” se me manifestó en el presente.

En Alingsås, el pasado sábado 9 de septiembre, estábamos esperando la llegada de Sven Wollter en una calle central de la ciudad, sitio preferencial de los comunistas suecos locales para realizar sus actos públicos. En Suecia, el camarada Wollter es un personaje de alto nivel. Destacado militante del Partido, hombre de teatro y de cine. Acentúa su carisma con una cabellera revuelta y blanca, bigote y barba.
Mucha gente iba y venía y algunos se quedaban también a la espera. Voces, risas, niños corriendo entre los transeuntes y un sol luchando por no pasar inadvertido, colando su luz entremedio de espesas nubes.
Fue entonces cuando ocurre el trasplante, la memoria hace sus malabarismos, y yo, ahora, no estoy parado en la calle Kungsgatan de Alingsås. Siento que estoy en la calle Latorre de Antofagasta esperando impaciente, entre mucha gente, la llegada de nuestro respetado amigo don Elias Lafferte Gaviño. Y una masa compacta de pequeñas y pequeños desfilando con banderines rojos y llenos de alegría. Ese grupo infantil, se llamaba “Conjunto Artístico ‘Germinal”.

Raúl Valdivia Ávalos

 

 

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