Martes 22 de Enero del 2019

Algo sobre el imperialismo

 

Algo sobre el imperialismo

Días antes de navidad, Donald Trump anunció -no sabemos qué lo inspiró- el retiro de sus tropas en Siria, sobre cuya presencia allí los medios mantienen discreto silencio mientras despotrican por la de fuerzas rusas. A raíz de ese anuncio, pocas horas después renunció James Mattis, su ministro de defensa.

Antes de continuar hablando sobre el accionar de los Estados Unidos en el Medio Oriente debo explicar que se han escrito libros y miles de artículos; resulta casi redundante volver sobre el tema y en mi caso, pretencioso hacerlo.

Con todo, lo interesante ahora es una de las causas de esa ruptura, ¿será la única? Según el Dagens Nyheter (Noticias del Día) del 22 de diciembre recién pasado, Mattis escribió en su carta de renuncia que la medida de Trump: “invalida el orden mundial establecido, a cuyo establecimiento USA ha contribuido a partir de la segunda guerra mundial”. ¡Qué joyita de frase!

Lo ocurrido en mi caso, es una nueva confirmación de que el pintoresco presidente “yanki” se rodea de los imponderables halcones del imperio y en consecuencia, sus espontaneidades son más peligrosas de lo que podamos suponer. Por otro lado, esa “joyita” me despertó un vago recuerdo de haber leído frases similares de otros hombres fuertes del norte. Ocurre que son pocas las veces que se van de lengua y se les sale lo que hay verdaderamente detrás de su retórica como “principales defensores de la democracia” (¿Se han dado cuenta, estimados lectores, de que cada vez que USA se empeña por proteger la democracia se instala una dictadura?).

Pues bien, para resolver la nebulosa memoria debí retroceder casi 20 años. En el número 25 de la edición chilena de Le Monde Diplomatic del 2001, el analista francés Philip S. Golup, en su artículo “La tentación militar de los Estados Unidos”, se remonta al año 1966 citando al senador Jesse Helms: “Estamos en el centro, y allí tenemos que mantenernos (...) Estados Unidos debe dirigir el mundo llevando en alto la antorcha moral, política y militar del derecho y de la fuerza, y servir de ejemplo a todos los pueblos”. Otra frase para el bronce de años más tarde que nuestro amigo Golup cita reza: “Estados Unidos se erige sobre el mundo como un coloso (...) Desde que Roma destruyó Cartago, ninguna otra gran potencia alcanzó las alturas a las que nosotros llegamos”; postulado de un señor llamado Charles Krauthammer, ultraconservador estadounidense quien, además dividía la historia contemporánea con otra frasecita: “El siglo XVIII fue francés, el XIX inglés, y el XX estadounidense. Y estadounidense será también el siglo próximo”.

Y bien, estos recordatorios sobre algo tan conocido como el “imperialismo del norte”, los hacemos como consecuencia de nuestros comentarios acerca del imperativo de activar la paz. Tema que deseamos seguir desarrollando, lo que se nos atraviesa en el camino es “la amenaza de los avances del fascismo en todo el mundo”. Da la impresión de que solo se trata de avances en determinados países, en los que algunas minorías atemorizan a la gente y agreden a judíos e inmigrantes.

Pero la cosa no es así. Los grados de coordinación internacional de los grupos fascistas es probablemente imposible de sacar a la luz, pero se nota que se relacionan y se admiran mutuamente -véase la visita del senador Kast a Bolsonaro o lo que es peor, el exabrupto de los expresidentes latinoamericanos que en el ámbito del grupo de Lima arremeten contra Venezuela. Todos estos señores y los grupos fascistas, pequeños o grandes ganando elecciones, son parte de las falanges que se han entregado al imperio que, a su vez, desespera por mantener su hegemonía.

El nexo entre los temas apenas planteados en estos cortos escritos está en lo planteado por Jorge Dimitrov en agosto de 1935: la clara dependencia de la Paz de que no se imponga el fascismo. Además, la relación entre la Paz y la desaparición del fascismo vuelve a demostrar la tesis de las tres D del Movimiento Mundial por la Paz comentada en un artículo anterior: Descolonización, Desarrollo y Desarme. Tres políticas que el imperialismo jamás apoyará.

Germán Perotti

15 de enero, 201

 

 

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