Viernes 14 de Agosto del 2020

Se nos vino septiembre en cuarentena II

 

Se nos vino septiembre en cuarentena II

La nota anterior con el mismo nombre intentaba retomar la memoria sobre el 4 de septiembre de 1970 -deuda que tendremos que dejar pendiente debido a la profunda triple crisis que vive nuestro país en estos días: el descontento del Chile despierto y los intentos de asfixiarlo, el desgobierno de Piñera y sus acólitos, y la cuarentena provocada por el virus. En todo caso, lo que intentábamos era conectar el magno acontecimiento de 1970 y sus consecuencias -que llamábamos la “única primavera que Chile ha tenido”- con la urgente necesidad de lograr el Sí en el plebiscito de octubre y una correcta representación en la Asamblea Constituyente que de éste se deriva.

El argumento principal de nuestra nota era de que en el Programa triunfante de hacen 50 años estaban la inspiración y el fundamento de lo que debe ser esa imprescindible nueva Constitución -que debía emerger “del pueblo y ser para en pueblo”. Y el principal argumento que dábamos para establecer esa relación era el profundo contenido humanista del programa de la Unidad Popular.

A lo mejor, la manera de intensificar la campaña por el Sí en octubre, a pesar de la cuarentena, sea que juntemos voluntades para lanzar, justo el próximo 4 de septiembre, un llamado a votar. Es algo que podemos hacer por vía virtual, solicitando en él que los que lo lean se adhieran; falta el documento, y faltan sólo 5 días, es probable que esta propuesta se quede en lo que es. Pienso de todos modos que el próximo 4 marque de alguna manera la necesidad de que, como ya decíamos en la nota anterior, retomemos el camino señalado por Salvador Allende.

La campaña de septiembre y parte de octubre para el plebiscito no será fácil, no en vano Piñera ha reacondicionado su ministerio reforzándolo con lo más granado del pinochetismo. Aceptaron, ante la presión del estallido de octubre, la necesidad de una nueva Constitución y el camino a ella a través de la consulta popular. La pandemia les ha dado un respiro para intentar que nos olvidemos de que estamos despierto, pero no escatimarán esfuerzos para, una vez iniciada la redacción de la nueva Carta Magna, imponer sus intereses en la versión final.

Una vez más se me viene a la cabeza de tener presente el legado de la Unidad Popular y Salvador Allende. Lo siento como un escudo para proteger el contenido de lo que será el texto conductor de, al menos, la próxima generación de chilenos, a los que veo encaminados en la reconstrucción del país en que nosotros hemos vivido esta larga noche neoliberal.

La estructura y el contenido de una Constitución Política son temas complejos y abarcan gran cantidad de temas. Los que participamos en los encuentros locales del “proceso constitucional” en el 2016 debimos pensar en más de una centena de temas ordenados en capítulos referidos a: “Valores y principio”, “Derechos” y “Deberes e instituciones”. Y a propósito de aquella gran consulta popular, el otro fundamento para nuestra participación en el proceso es rescatar lo pensado para cuando, en el gobierno de Michele Bachelet, democráticamente se nos preguntó qué pensábamos y proponíamos para una nueva Constitución.

Tanto para argumentar por el sí y hacernos presentes en la Asamblea Constituyente es ir trabajando con los antecedentes que hemos expuesto aquí.
 

Germán Perotti

29.07.2020


 

 

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