Viernes 14 de Agosto del 2020

Entre esperanza y especulación

 

Entre esperanza y especulación

Más de una vez he escuchado y leído que el coronavirus era un regalo salvador para el actual gobierno, acosado por el estallido de protestas del 18 de octubre. Sin embargo, no parece serlo. La pausa en las multitudinarias manifestaciones a lo largo de todo el país, sólo le ha permitido aplicar la “lógica militar que Piñera ha manifestado reiteradamente” según Miguel Lawner (El Siglo 13 de mayo 2020). La verdad es que más allá de amenazar con castigos a los que no respetan la cuarentena y no obedecen a su “vuelta a la normalidad segura”, lo que viene ocurriendo es que la crisis sanitaria ha sacado a luz la deficiencia del sistema de salud impuesto por la dictadura, la precariedad de la vida de los asalariados y pensionados, y nos ha abierto más los ojos ante lo que ocurre en educación, vivienda, y con los caprichos del mercado. En otras palabras, la inconsistencia del sistema heredado de la dictadura y consolidado en democracia pactada que justifica del todo las protestas.

Se especula a nivel mundial, además, en torno al mundo que surgirá del fin de la pandemia escamoteando el hecho de que las protestas ya se están manifestando y volverán con renovada fuerza al fin de la pandemia.

Creo que el mundo será el mismo. Lo que deberá cambiar es la especie humana y las políticas que implementa y temo que será todavía la misma. Pero los temores son también especulaciones, así es que debemos recurrir a propuestas concretas y esperar a que se supere la crisis para ponerlas a prueba.

Ante una oposición diseminada, la multitud de propuestas se multiplica, la visión de lo que debe ocurrir después de la crisis deviene difusa. Por ello, es bueno recurrir al pasado con ejemplos de acciones, que el neoliberalismo, con su codicia y acervado individualismo pretende que olvidemos, pero nos orientan para la tarea que nos espera.

El ya citado Miguel Lawner, por ejemplo, que se ha esmerado en sus artículos en hacernos recordar el Chile que perdimos en 1973 y la política del gobierno de la Unidad Popular, en el artículo ya mencionado nos describe las instancias solidarias que generó el sismo de 1960 en el sur de Chile, el mayor de la historia por lo demás, bajo un gobierno de derecha, el de Jorge Alessandri. Se crearon entonces comités locales por sobre las juntas de vecinos, con participación de todos los sectores ayudando a los damnificados, removiendo escombros y reparando edificios, ayudando a rescatar a Valdivia de una inundación eminente removiendo tierras. ¿Cuándo se le iba a ocurrir a Piñera y su comparsa una idea así o apoyarla? No sería negocio.

No se pueden incluir todos los matices del tema insinuado en una nota comprimida como esta, pero algunos ejemplos pueden abrir el apetito por profundizar sobre lo que debe venir en base a la experiencia. Al respecto: Iván Borcoski, en El Mostrador del 8 de mayo recién pasado en su artículo “La batalla de Santiago”, nos presenta de entrada una penosa historia: “Hoy, los hijos y los nietos de los erradicados de los 80 -al igual que nuestros ancestros cuando eran llevados a la canchas para ser ‘cateados’ en aquellas noches de la ciudad pobre- son mayoritariamente “cuarentenados”, puesto que es en esos espacios urbanos donde se han multiplicado los contagios.” Y continúa: “Es la ciudad carenciada con escasas áreas verdes, con viviendas de 40m2, con problemas de conectividad, en la que su habitante debe salir todos los días a buscar cómo llenar la olla, la ciudad de los trabajadores informales, con menor nivel de escolaridad de los jefes y jefas de familia. Superaremos esta pandemia, pero la verdadera batalla será por equidad y de solidaridad, de planificación real, de coordinación de los servicios públicos, de control del accionar mobiliario.”

Baste esta cita por ahora, aunque es solo el párrafo inicial de un extenso artículo que intentaremos comentar en otra nota. Pero esta introducción nos indica claramente causas de lo que es hoy la ciudad moderna, absurdamente discriminatoria, sometida a la especulación y, por tanto, causa de la mayor cantidad de contagiados a nivel nacional. Y no solo en Chile, en Suecia ya se habla de la densidad urbana como causante de la mayoría de los contagios.

El párrafo citado nos ayuda a enfocar mejor lo que debemos pensar para después. En tan solo el planteamiento de implementar la equidad, la solidaridad, la planificación real, la coordinación de servicios y control inmobiliario, tenemos buena cantidad de semillas para cultivar las propuestas después de superar el contagio y el neoliberalismo, ojalá juntos. Y hay más: de las lecciones que nos dejan el programa de la Unidad Popular y su aplicación, con su medio siglo al hombro y todo, encontraremos metas a alcanzar desarrollando esos temas.
 

Germán Perotti

Estocolmo, 12 de mayo, 2020


 

 

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