Viernes 14 de Agosto del 2020

No debe haber olvido

 

No debe haber olvido

El “ni perdón ni olvido” que hemos venido voceando por más de 30 años parece haber sido sobrepasado por las especulaciones que generan temor, al menos, porque ronda el pánico, y las deplorables cachetadas entre el poder y los críticos de toda laya que la pandemia ha despertado, contabilizando las contradictorias medidas de los gobernantes del momento. Agreguemos a esa densa nube la confusión informática del momento, tan globalizada como el propio que la causa.

La algo enredada introducción a estas notas apunta, por ahora, a dos enfermedades que la infección viral ha acarreado consigo: la del neoliberalismo, su maneara de ejercer el poder y la manoseada libertad de prensa.

Se ha dicho que el virus acabará con el capitalismo -especulaciones, pienso- el que está enfermo, y deveras, es el neoliberalismo; el virus le destruye tejidos del mercado y paraliza la producción, generando en todos los países contradicciones entre empresas monopólicas, incluso en la derecha de ellos, y despertando nacionalismos ridículos, como los de Trump y Bolsonaro o de fascistas disfrazados -léase Piñera, que gobiernan a manotazos. Se teme que, una vez superada la pandemia y vuelta a la normalidad que en Chile hemos sufrido por más de 40 años de economía de mercado, quede una huella de hambre, pobreza y precariedad redobladas. Sin embargo, también se vislumbra cierto consenso: la recuperación de la salud con su muerte del neoliberalismo conducirá a una profunda recapacitación en torno al rol del estado. En otras palabras, la salud, la educación, la vivienda, entre otras, ya no serán el mismo buen negocio.

La libertad de prensa aún no tiene diagnóstico. Pero -salvo muy honrosas excepciones- le ha subido la fiebre intrigante, enfrenta personeros que hablan diferentes idiomas profesionales; pone en duda lo que hacen los políticos del color que sean, estimulando una crisis de estado; oculta avances en la lucha contra la enfermedad y pone en duda estadísticas; esparce el miedo; trashuma anticomunismo -la solidaridad china y cubana son solo propaganda dice- y, como ya está saliendo, lanza cuentos que obligan a los involucrados a desmentir -las famosas “fake news” del imperio del norte. Genera con ello el desconcierto en que estamos viviendo. Además, ayuda sin tapujos a transformar la crisis de salud en crisis de las grandes empresas. Y para colmo, a la menor crítica apela a la “libertad de prensa”; pero definitivamente, la post pandemia llama a redefinirla, al menos éticamente.

Los temas escuetamente enunciados más arriba tienen ya miles de artículos, se desmenuzan en varias áreas que deben ser estudiados en profundidad, así es que aquí me quedo por ahora. Y, con cierta vergüenza, me sumo a los especuladores: el coronavirus no va a matar el capitalismo.

Debemos reconocer en todo caso que ya se escuchan voces que destacan la potencia de la protesta popular como el mecanismo que pondrá las cosas en su lugar y conducirá a cambios progresistas. Por ahí se sacan a relucir las “primaveras del medio oriente” de algunos años atrás, aunque al parecer, más como advertencia. El Dagens Nyheter del 21 de abril recién pasado, recordando las grandes manifestaciones de Hong Kong y Chile del 2019, destaca los focos de protestas que la pandemia ya ha comenzado a producir solo en los últimos días: Bombay, India; San Pablo, Brasil; Trípoli, Líbano; Tel Aviv, Israel (contra el gobierno, en la que los manifestantes se pararon a dos metros de cada uno); Karachi, Pakistán; Dhaka, Bangladesh; Berlín, Alemania; Johannesburgo, África del Sur. Para el caso de Chile, el mismo Dagens Nyheter, en su anexo semanal del 11 de abril recién pasado, nos entrega un largo reportaje de siete páginas a todo color sobre los manifestantes que perdieron total o parcialmente la vista en las manifestaciones iniciadas el 18 de octubre. Son casos individuales que sólo refuerzan la visión de lo dramático de la represión del actual gobierno.

De todos modos, es interesante comentar dos aspectos del artículo: la coronela de Carabineros Berta Robles sostiene textualmente ahí que no es posible que sean balines de ellos los que hirieron a las víctimas, los que usan esas carabinas especiales tienen orden de disparar a las piernas; ocurre que en todas las fotos que he visto de carabineros disparando sus armas están alzadas, incluso la del paco de la foto de media página del artículo que comentaba recién; la segunda cosa interesante del artículo es que no puede dejar de relacionar las protestas chilenas del sistema imperante y termina haciéndolo con un gráfico pequeñito en la parte superior de la última página, en el que queda claro que el 10% más rico de la población acumula el 65,5 de la riqueza nacional, mientras la mitad más pobre solo el 2,1%.

En todo caso lo bueno de esa publicación es el recordatorio de que, en Chile, aunque se luciera el equipo gobernante, las protestas vendrán desinfectadas y más convencidas de su justa razón. Alegra saber que ya han comenzado a llegar a la Plaza de la Dignidad.

¡No habrá olvido!
 

 

Germán Perotti

Estocolmo 23 de abril 2020


 

 

Otros Columnistas

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.