Martes 22 de Octubre del 2019

Ha partido un poeta del pueblo

 

Ha partido un poeta del pueblo

Vivió algo más de lo que predicen las estadísticas, pasando los 96. De las salitreras del norte de Chile a estas latitudes la vida de Raúl Valdivia fue intensa, inspirada en la justicia social y la lucha de su clase. Como auténtico proletario, de los sufridos, luchó empuñando las armas de la poesía cargándolas con su sensibilidad y su consecuencia. Al publicar sus poemas el año 2015 lo presentamos como un “nítido representante de la clase obrera” y excelente ejemplo de lo que hemos dado en llamar “exilio creador”.

Raúl transmitía calor humano incluso a través del teléfono, medio por el cual más contacto tuve con él. Lo caracterizaban su gran modestia y una transparencia que mostraba plena la solidez de sus convicciones.

La nostalgia no lo derrotó, la vació en su poesía en cambio, colorida por su picardía y su buen humor; la traspasó también a su obra ordenando sus temas -o tiempos- por capítulos con el nombre de las oficinas salitreras y trabajos pesados en que “echó los pulmones” durante los primeros 50 años de su vida… hasta que “el 11 de septiembre de 1973, acabó mi vida laboral en Chile”, como nos cuenta con su sencillez y su sutil humor, que lo lleva a incluso a describir su detención y traslado a los centros de tortura como realizados “sin mi consentimiento”.

Pienso que no hay mejor manera de homenajear a un creador que difundir su obra y sin mayor retórica, haciendo que viva entre nosotros; por eso les ofrezco un par de joyitas de este sabio obrero que conoce lo que lo oprime y sabe por qué escribe:

LOS BUENOS Y LOS OTROS

 

Nosotros somos

los malos”,

todos los otros

“los buenos”

Cuando “los buenos”

delinquen,

no hay castigo

para ellos

Pero si un “malo”

protesta

del porqué de

esta injusticia

de inmediato

es condenado

a la hoguera “democrática”

 

No se le escapaban a Raúl las barbaridades del imperialismo, al que se dirige rezando:

 

PATER NOSTER

Sin fecha

 

Padre nuestro

que estás en la Casa Blanca

Dolarizado sea tu nombre

No nos viene bien

tu “American Way of Life”

El queso “Caritas”

de cada día

dánoslo hoy, sin bombas.

Perdónanos nuestras deudas

con el FMI y el Banco Mundial

y perdónanos nuestras deudas

así como nosotros quisiéramos perdonar.

Y déjanos dejar caer

en la tentación

de liquidar al felón.

 

Mas líbranos, Señor

del Neoliberalismo

y la globalización.

Amén.

 

Nos hemos quedado en la “Oficina salitrera Leonor”, la primera parte del libro “De pampa, amor y vino” que reúne sus poemas hasta el 2015. Para gozar y entender quién era Raúl Valdivia, recomendamos en toda su extensión las partes: “Pueblo de Pampa Unión”, “Oficina salitrera Candelaria”, “Oficina salitrera Anita” y “Oficina salitrera Chacabuco”. Y conocer así mejor lo que Raúl sentía sobre el desierto que lo vio nacer, sobre el amor y… el vino.

 

Nos queda el compromiso de mantener viva su poesía y rescatar su prosa, variada ésta y las más de las veces inmensamente acertada.

 

No será esta la última vez que me refiera a Raúl Valdivia. Mucho menos es esta una despedida para siempre. Hombres como él deben seguir cantando con los poetas del futuro, de quien podrán aprender claridad y consecuencia. Pero le digo “nos vemos” con parte del último poema de su libro titulado R.I.P, comienza con “Durante mis funerales…” y termina_

No quiero dolor ni llanto

por tanto haber caminado.

Quiero, mejor, un buen canto

y un tinto, del reservado.

 

Hasta pronto Raúl

 

Germán Perotti

 

Estocolmo, 25 de abril 2019


 

 

Otros Columnistas

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.