Domingo 16 de Diciembre del 2018

Margot y sus cien años

 

Margot y sus cien años

A mi edad solemos pensar que nuestros padres tendrían más de cien años de estar vivos. Con todo, se sorprende uno de la cantidad de personas que uno conoció, en algunos casos trató, admiró y hasta quiso también han pasado a las profundidades de la historia.

Es el caso de nuestra querida Margot Loyola, con su primer centenario cumplido el 15 de septiembre recién pasado no escapó a la tarea cultural que inspira a la Federación Nacional Víctor Jara semanas atrás y, a mi gusto, poco recordada en los medios chilenos. Por eso, me atrevo a escribir sobre ella con el atraso que nos caracteriza a los chilenos en lo de hacer historia.

Y ocurre que inesperadamente, desde Chile, me llegó un material que me reemplazará en lo de escribir sobre lo que apenas recuerdo sobre Margot, porque en lo que sigue será ella la que nos relata. Se trata de un artículo escrito por Margot en plena dictadura, relatando su experiencia con la música de la Isla de Pascua, que nos entrega una dimensión poco conocida de su labor. Margot Loyola no solo cantó y recopiló música autóctona, siguiendo las enseñanzas de uno de sus maestros, Carlos Izamit, investigó, recopiló, consignó y escribió honestamente sobre las etnias como verdadera antropóloga.

En cuarenta y dos páginas de la “Revista Musical Chilena”, año XLII, de julio-septiembre de 1988, Margot relata sus experiencias personales consignando partituras y letras de canciones e ilustraciones dibujadas de las danzas, lo que transforma el artículo en un verdadero tratado del arte musical, poético y escénico de la isla. Lo hace con tal honestidad que a cada cita le asigna su autor y presentándose simplemente como la que registra.

Corrigiendo un mi error histórico que le asignaba a ella iniciativa de difundir la cultura de Rapa Nui, cito el comienzo del artículo comento: “Mis primeros contactos con el extraordinario mundo musical de la Isla de Pascua los tuve en el año 1952, gracias al arqueólogo Roberto Montandón, quien me entregó grabaciones en recogidas en terreno…” Más adelante, con gran modestia, Margot se hace cargo de Felipe Riroroco Teao, pascuense varado en el continente (los pascuenses dicen “Conti” nos enseña) después de haber sido dado de alta en un hospital. Con él comienza para ella un período de aprendizaje que la maravilla y juntos arman un repertorio. “Así, lentamente, la magia de esta música se fue adentrando en mí, hasta sentirla como propia”, nos cuenta. Esa experiencia sufrió el desdén de los sellos musicales, pero la Universidad de Chile y el Ministerio de Educación “registraron algunas melodías”.

Siete años más tarde, a la llegada al “Conti” de José Pakomio Abimereka, Gabriel Tuki, Guillermo Nahoa y Rodolfo Paoa, 4 jóvenes músicos y bailarines pascuenses, Margot forma con ellos un quinteto que logra presentar un disco con 14 temas. Además, recorren el país presentando hasta llegar al Teatro Municipal de Santiago.

En 1961 nuestra heroína logra embarcarse en el transporte de la Armada que en esos tiempos visitaba la isla una vez al año, prácticamente única forma de ir allí entonces. La recepción de los isleños es digna de un cuento de hadas. Pasó allí el mes que el buque permanecía, prácticamente toda la población la acompaña hasta la casa de Leonardo Pakarati al grito “Llegó Marcoyora” de una muchacha encaramada en una pirca. 12 días de fiesta y trabajo que la pintan como inmensamente comprometida con lo que hacía, de gran carisma e inmensamente bondadosa (algo que apreciamos en las fotografías, además). Fueron días de permanente alegría, llegado el momento de su partida le pedían que se quedara, hasta le ofrecieron construirle su propia casa. Es un episodio de vida digno de ser leído -procuraré que publiquemos en la página todo el relato de esta gran mujer. Conocer su obra es el mejor tributo que le podemos brindar.

Una nueva dimensión de la centenaria Margot es esa de que no amainó ante la dictadura, siguió trabajando en terreno, no solo recopilando, escribiendo también. Hasta una nueva visita a la isla hizo en 1975. Justo bajo la dictadura que mató artistas, prohibió instrumentos y estigmatizó a nuestras etnias.


Germán Perotti
10 de octubre 2018


 

 

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