Miercoles 21 de Noviembre del 2018

Lo que es entregarse

 

Lo que es entregarse

Estos últimos quince días he estado en contacto con connacionales de diferentes áreas de trabajo y acción, pasan de las 20 personas, pero en diversos grupos. Hablamos de todo un poco, de las fechas de septiembre, de lo que sucede en Chile, incluso nuestras pensiones -chilenas y suecas. Hablamos también de lo que pasa en el mundo -con Trump incluido- de las recientes elecciones en Suecia, y con algunos, del quehacer en la organización a que pertenecemos y hasta de viajes. Entre esos temas se intercaló el de nuestros nuevos representantes, más que nada por lo de las diligencias que debemos hacer ante ellos, o proyectos en que nos apoyan desde Chile.

Y ocurre que yo estaba en absoluta minoría entre esos connacionales, la gran mayoría eran ciudadanos suecos y lucían su doble nacionalidad. Hasta discutimos el desde cuándo Suecia la había aceptado. Y en algunos de esos encuentros yo solito como el único chileno puro. Me preguntaron por qué no había solicitado la ciudadanía sueca, atendiendo incluso el hecho de que mi compañera, mis hijos y mis nietos son suecos… no fui capaz de contestar. Pero confieso que hay algo de nacionalismo en ello, hasta sentí una pisca de orgullo, nada de chovinismo en todo caso.

Y elucubrando sobre los pro y contra de la doble nacionalidad y el orgullo o pragmatismo que conlleva, desde dos fuentes me pilló la foto de nuestro flamante presidente (duele nombrarlo) mostrando la bandera de Chile sumida en la de los Estados Unidos, casi desapareciendo. ¡La bandera del imperio! Y la nuestra pequeñita. Como para reconocer el grado de sumisión.

¡Qué desilusión de ser chileno! (no sé decir ¡Por Dios!) o qué VERGÜENZA.

Ni el traidor González Videla, que entregó el país a las exigencias imperialistas de la guerra fría, ni el mismo Pinochet, financiado por el imperio y con las platitas escondidas en su rebozo, se había rebajado tanto. Y qué explicación más ridícula: que Chile está en corazón de los Estados Unidos. No faltaba más, estamos en la punta de las bayonetas esperando que el grande dé la partida y el chico abra la puerta y eso nuestro presidente lo llama estar “estar en corazón”.

Bueno, en su primer gobierno Piñera mostró la hilacha haciendo el ridículo en Alemania escribiendo en el libro de las visitas la famosa consigna de los nazis: “Alemania sobre todos” -en alemán. Joyita de cultura ¿o mostrando lo que en el fondo es? A este otro “condoro” -que hasta a Trump sorprendió- la prensa oficial lo atribuye el “sentido del humor” de su excelencia.

El periódico “El Siglo” titula la noticia: “SP Es o se hace”. Excelente pregunta, preñada de sentido. A mí se me hace que con benevolencia se refiere a lo inepto.

Por otro lado, yo me pregunto qué otra parte de Chile le va a vender al imperio este presidente que se siente tan amparado y cree en el corazón del imperio.

Volviendo al sentido del humor de los dos presidentes que se encontraron en la Casa Blanca, da pánico. Si los chicos nos vamos a entregar porque nos sentimos seguros en “corazón del imperio” y el grande, humor, desbalance o porque también se siente chistoso se aprovecha de la manera de arrastrase de Piñera y se lanza a conquistar lo que quieren los que votaron por él, estamos, por decir lo menos, jodidos.

 Germán Perotti

29 de septiembre, 2018

 


 

 

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