Sábado 20 de Octubre del 2018

¿Tendremos paz?

 

¿Tendremos paz?

Hace un buen tiempo que me estoy haciendo la pregunta del título de esta nota. La prolongada guerra en Siria, el abuso noticiero sobre las amenazas de Corea del Norte, parecen simples detalles si vemos el panorama que Trump y sus amigos están montando. Por otro lado, revisando libros y papeles antiguos de mi casa me encontré con el libro “La guerra, La paz, Los pueblos” de la legendaria historiadora, dirigente feminista, Premio Lenin de la Paz, Olga Poblete sobre el Movimiento Mundial de la Paz y su sección chilena (prometo escribir sobre eso). “Movimiento” que hizo retornar mi memoria a los tiempos de mi juventud en plena “guerra fría”, cargada de amenazas belicistas, guerras locales y nefastas noticias sobre las intervenciones y abusos imperialistas contra las democracias progresistas de todo el mundo.

Y me he preguntado acaso no será tiempo de retomar a acciones del calibre de lo que fue ese movimiento, aunque pensemos que estamos atrasados esta vez.

La prensa sueca (el Dagens Nyheter, que es el que reviso todos los días) nos confirma los temores: silencio acerca de los avances para evitar un conflicto en la península coreana; la noticia de que Donald Trump pretende generar un destacamento cibernético y, en la edición del martes 12 recién pasado, la referencia sobre el éxito del presidente norteamericano en la reunión en Bruselas de los jefes de estado de los países pertenecientes a la NATO.

La NATO se compone ahora de 29 países. Cada uno aporta al pacto un porcentaje de su producto bruto nacional (PBN); que no es necesariamente todo lo que cado uno de los miembros dedica a su defensa. Los productos brutos de cada país se miden por millares (incluso en dólares) de los 29 estados que aportan a la organización, el menor -Luxemburgo- se pone con un 0.44 % de su PBN; Estados Unidos, fundador de la cofradía, en sus tiempos inclinada prioritariamente a combatir a la Unión Soviética, aporta un 3,58 %. Entre estos extremos se mueven los otros 27 países aportando entre 1 y 2,32 %. Sorpréndanse, Grecia, el país acosado por su endeudamiento, está en el segundo lugar con un 2,32%. Participan en la organización los países más ricos de Europa: Alemania, Gran Bretaña, Francia, Noruega, Dinamarca, Holanda.

Dejemos para la galería las parodias de entre Trump y los grandes sobre eventuales crisis en la organización debidas a los exabruptos de emperador. Son sólo para encubrir lo que se viene: la reunión de Bruselas fue un éxito, los miembros han prometido alivianar la carga del imperio que, por supuesto, no bajará su aporte. Vale decir, más recursos para guerra que tarde o temprano desatará el imperialismo. El encuentro mantiene el acuerdo del 2014: para el 2024, lo que significa que todos estarán aportando un 2%. De manera que la NATO de 6 años a la fecha habrá prácticamente duplicado sus recursos.

Se preguntarán los lectores ¿Para qué?

La respuesta la da el encuentro de Bruselas que comentamos: el presidente de Francia Emmanuel Macron, al lado de Trump, dice sin tapujos: “Trabajamos juntos contra Rusia”. El secretario general de la NATO Jens Stoltenberg reafirma “Europa y América del norte trabajamos juntos”. (Dagens Nyheter, 12 de julio 2018)

Duele más todavía el que, tratándose de sacar a la humanidad de la pobreza y el subdesarrollo, prácticamente al unísono con la formación de la alianza militarista antisoviética -hace ya medio siglo- los países ricos se comprometieron a invertir el 1% de su PBN en proyectos de ayuda al desarrollo comunitario, las infraestructuras y los servicios ¡solo el 1%! en los entonces llamados países del “tercer mundo”. Muy pocos, entre ellos Suecia, se esmeraron en cumplir esa meta. En todo caso, por ahora no hablemos del uso de esos recursos y la corrupción que desató ese proyecto en la mayoría de los países desarrollado.

Millones para la guerra, migas para el desarrollo.
 

Germán Perotti

16 de julio, 2018


 

 

Otros Columnistas

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.