Jueves 19 de Julio del 2018

Las opciones conspirativas de Trump ante Venezuela

 

PUNTO DE VISTA   -   Por: Eduardo Andrade B.
 

LAS OPCIONES CONSPIRATIVAS DE TRUMP ANTE VENEZUELA




En el gobierno del bipolar presidente de los EE. UU., junto a los halcones de la Casa Blanca y en la búsqueda de la desestabilización de la democracia venezolana, se barajan varios factores que se podrían constituir en los caminos a seguir para poner fin al proceso de cambios que vive Venezuela, conocido como “revolución bolivariana”.

Diversos medios de prensa internacionales dan cuenta que, en agosto pasado, en una reunión sostenida en el despacho del presidente Trump, el mandatario inquirió a sus asesores, cuales eran la razones que impedían que los Estados Unidos invadiera Venezuela.

Se dice que en dicho encuentro estuvieron presente el ex Secretario de Estado, Rex Tillerson, personaje además ligado a los negocios del petróleo y muy interesado en los recursos energéticos del país caribeño, también estuvo presente el ex asesor de Seguridad Nacional, general H.R. McMaster, los cuales hoy ya no forman parte del gobierno estadounidense. En este sentido hay que tener en cuenta que Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo, además de otros recursos naturales que son de vital importancia y que son acechados por la grandes petroleras estadounidenses y empresas americanas de diverso signo.

El encuentro se habría desarrollado en el más absoluto secreto y anonimato, de manera que este no se filtrara a la prensa. Los intercambios de antecedentes y opiniones versaron sobre los inconvenientes y consecuencias que generaría una invasión tipo Panamá y Granada (década de los 80) en Venezuela. Lo que de acuerdo con los contertulios tal crimen y barbaridad produciría reacciones muy negativas en el ámbito de los países latinoamericanos y otras regiones del mundo.

Recordemos que, por mandato de la Casa Blanca, se creo el denominado Grupo de Lima, compuesto por Argentina Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, con el objeto de crear las condiciones políticas y mediáticas propicias para poner fin al gobierno venezolano, encabezado por Nicolás Maduro. Todos países además donde existen gobiernos con títeres de derecha y donde cuyos mandatarios se encuentran imputados, acusados e investigados por actos de corrupción (Macri, Temer, Piñera, Peña Nieto, JM Santos, Jimmy Morales, Jorge Orlando Hernández, Horacio Cartes, Martín Vizcarra), los que son utilizados para la defensa de los intereses geopolíticos de los Estados Unidos en la región.

Sin embargo, al gobierno de Trump poco a poco se le ha ido desdibujando la posibilidad de contar con el apoyo de los mandatarios y gobiernos que forman parte del grupo de Lima, los cuales no estarían por una salida violenta, ante los intentos desestabilizadores de EE. UU., producto además de la mala imagen que tienen a nivel internacional los gobiernos del grupo de Lima. Tampoco estaría contando con el apoyo de España y del nuevo gobierno mexicano que encabezaría Manuel López Obrador.

Ahora esto no significa que Trump y los halcones de la Casa Blanca, hayan renunciado a la opción militar, vía intervención directa, un presunto golpe de estado o al costo de desatar una guerra civil. El tema de una salida violenta y sangrienta en Venezuela sigue en la discusión del despacho del mandatario estadounidense. Para lo cual buscan la coyuntura propicia, junto con los medios de prensa alineados con las políticas intervencionistas y genocidas de los Estados Unidos, para conseguir su objetivo final.

Fuentes periodísticas anónimas colombianas, señalan que las bases militares estadounidense (7) se encuentran en estado de alerta permanente y a la espera de nuevas instrucciones, con el objeto de intervenir militarmente en Venezuela, con el apoyo de los paramilitares y fuerzas de elite del Ejército colombiano. La reciente visita del vicepresidente de EE.UU. Mike Pence a Brasil, Ecuador y Guatemala, tenía por objeto presionar a estos países para un apoyo más efectivo y definir el itinerario y camino a seguir a corto plazo, para poner final gobierno de Maduro. En lo inmediato el gobierno de Trump busca alcanzar el apoyo internacional propicio para justificar ante la comunidad internacional, su intervención directa o alguna otra vía, promoviendo una feroz campaña mediática en América Latina y parte de Europa, especialmente en España, Alemania, Francia y Gran Bretaña.

Para tales efectos Donald Trump, ha buscado persuadir al todavía actual presidente de Colombia José Manuel Santos, personaje oscuro y corrupto, ligado a los escándalos de Odebrecht, para que encabece la conjura contra Venezuela, seguido de Macri, Temer, Piñera y Luis Almagro, el títere de la OEA que las oficia de Secretario General. Ahora el nuevo mandatario electo de Colombia, el monigote Iván Duque, se ha comprometido a apoyar cualquier acción promovida por Estados Unidos, para producir la caída de Maduro y el gobierno venezolano.

En entrevista concedida para la prensa española (Alnavío) el pelele Iván Duque presidente electo de Colombia expreso que durante el reciente viaje que realizó a Estados Unidos recibió “un gran respaldo” por parte de los funcionarios estadounidense en su camino para confrontar al Gobierno de Caracas. “Creo que el balance fue muy bueno. (…) Excelentes reuniones con el vicepresidente (Mike) Pence; con la directora de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.), Gina Aspel; con el secretario de Estado, Mike Pompeo”, afirmó.

Ahora el principal encargo del gobierno de Trump a la oposición venezolana, que va desde el centro hasta la extrema derecha, es contribuir a acentuar y repetir lo que hicieron en el Chile de Salvador Allende, o sea, fomentar más aún el desabastecimiento de alimentos básicos, el mercado negro, la especulación de precios fomentar los sabotajes, echar a correr rumores y la propaganda negra y amarilla, crear paros de los gremios patronales y organizaciones que agrupan a los profesionales del país.

Sin embargo, medios de prensa mexicanos, expresan que, al margen de ver todas las variables ante una intervención en Venezuela, Trump espera que desde el punto de vista político los costos a pagar no sean tan negativos a nivel internacional. Más aún cuando muchos países comienzan a tomar distancia de las amenazas y políticas agresivas del gobierno de Trump a escala global y que están determinados por su guerra comercial y las nuevas correlaciones de fuerzas que van surgiendo en el ámbito de la geopolítica internacional.

Para los Estados Unidos, sigue siendo vital la asfixia económica y política de Venezuela, el bloqueo comercial financiero, presiona a sus lacayos de la Unión Europea, exigiéndoles sanciones y todo aquello que contribuya a arrinconar a Venezuela, incluido el terrorismo y el asesinato político, hasta producir la caída definitiva del gobierno venezolano, aún al costo de un baño de sangre, para luego poner a sus nuevos títeres y guardianes a proteger sus intereses.

Lo cierto es que el contubernio esta en marcha y no se debe olvidar que América Latina ha sido uno de los escenarios por excelencia de las intervenciones militares estadounidense con el objeto de resguardar los intereses de las oligarquías criminales y antidemocráticas, en donde Venezuela no es la excepción.

Ahora la única garantía de parar los intentos intervencionistas y golpistas de los Estados Unidos es normalizar el problema alimenticio como cuestión de primer orden, luego mantener la férrea cohesión de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana junto al pueblo venezolano y la estrategia efectiva y pragmática del PSUV y el gobierno encabezado por Nicolás Maduro, además de la necesaria solidaridad internacional con el pueblo y gobierno venezolano, pues el Imperio agotara todos sus recursos conspirativos para terminar con el proceso de cambios que vive el país caribeño.


Eduardo Andrade Bone

Comunicador Social
Analista Político
Corresponsal de Prensa
AIP/MP

10/07/2018
 


 

 

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