Viernes 17 de Agosto del 2018

Con poemas del pasado

 

Con poemas del pasado

Dos cosas dignas de destacar ocurrieron al unísono en el local de la Federación Víctor Jara el viernes 23 de marzo recién pasado: la primera, los “Poemas en el tiempo” de Enrique Durán fueron dados a conocer; la segunda, el Taller Literario de la VJR hizo verdadero alarde de su capacidad histriónica y organizativa.

Enrique Durán se ha transformado en un icono de la cultura y la creatividad entre los chilenos residentes, nos ha solazado dirigiendo obras de teatro, haciéndonos pasar momentos inolvidables en esta lejanía cultural en que vivimos; nos ha enriquecido con sus relatos sobre el teatro chileno, su historia en Chile y el exilio; nos ha sorprendido con sus lecturas sobre los entretelones de la intervención imperialista en nuestro país y dejado perplejos con sus novelas, una buena mezcla de autobiografía, memoria e interpretación de la historia de nuestra generación. Nos sorprende ahora con sus poemas, sacados en una caja de zapatos empolvada de tiempo al mudarse de casa, según él: una mezcla de nostalgia y… ausencia -según Antolina- al enfrentarse con el exilio en estos fríos y nublados que nos acogen. No todos los poemas del libro que presentó el viernes han salido de esa caja, entiendo, porque el poema a su hijo Francisco, fallecido no hace mucho, o el dedicado a Carlos Alberto Muñoz, teatrero como Enrique y su amigo entrañable, también recientemente fallecido, no son precisamente producto de aquel desarraigo y contraste geográfico y cultural de hacen cuarenta y picos años.

De lo expuesto, deduzco además la razón del título “Poemas en el tiempo”. Se trata del transcurrido -acercándose ya al medio siglo para nuestra generación- que de todos modos ha sido tiempo de hacer nueva vida y abundante creatividad. Enrique es uno de esos profusos creadores. El alcance de su obra en el exilio lo ha hecho popular, además; cuando él dirige, da charlas o presenta sus libros, se aproxima el público a nuestros actos. Lo que hace que, para el caso de la presentación del poemario suyo el Taller Literario se encuentre en su salsa.

De ahí se desprende que lo del viernes 23 se traduzca en 2 hechos memorables, como dijéramos al comienzo. La presentación y la entrevista al “nuevo poeta” de nuestra insuperable Antolina Gutiérrez, superlativa como siempre, pero despertando interés de los que la escuchamos, abrió el paso a una impecable lectura de 15 de los poemas por Patricia Paredes y Luis Farías.

Lo de impecable proviene de la seriedad con que Antolina, Patricia y Luis -y varios más- trabajan el “Taller literario de la Federación Nacional Víctor Jara”. Se ve que tras cada evento ha habido planificación y ensayos, lo que genera una atmósfera de respeto e interés, de eventos memorables.

Lo del viernes devino en uno de esos momentos en que la casa de Víctor Jara en Estocolmo se puso a la altura de los mejores eventos culturales que nuestra comunidad ha logrado. No olvidemos en todo caso que la presencia de nuestro folclorista por esencia, Juan Esteban Morales, contribuyó a dar realce a una tarde en que nos fuimos a casa contentos por ser chilenos y no haber olvidado.

Lo que logra el Taller es digno de destacar, de registrar y, por cierto, de considerar en los esfuerzos por construir la historia de nuestra comunidad en Suecia y de las relaciones entre ambas naciones, hoy tan íntimas y desarrolladas.

Instamos al Taller Literario a que estimule el encuentro de más cajas de zapatos en las casas de los poetas chilenos en Suecia, son una buena cantidad.

Germán Perotti

26 de marzo 2018


 

 

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