Martes 24 de Octubre del 2017

Violeta, una centenaria muy recordada

 

Violeta, una centenaria muy recordada






Los que vivimos el golpe cívico militar del 73 miramos con espanto que se viene acercando el medio siglo de esa nefasta experiencia que nos cortó la vida en dos pedazos, o períodos. El avance del tiempo transcurrido nos deja entre otros sucesos, el que nos toque empezar a conmemorar centenarios de seres que conocimos, queridos y admirados, se trate de nacimientos o muertes.

Violeta Parra, por estos días, ha sido el motivo de esos recuerdos y el despierte de nostalgias irreversibles. A lo largo de Suecia se la ha celebrado a través de lo que está más presente para nosotros de sus valores artísticos: su poesía musicalizada y su apego a las raíces de nuestra clase marginalizada. De otros centenarios conmemorados, lo que en mi manera de ver es muy importante de destacar, es el arraigo que Violeta ha logrado en la cultura sueca, no solo por su “Gracias a la vida” y sus diversas traducciones al sueco de los trovadores comprometidos, sino por el conjunto de su obra.

Violeta es hoy para muchos el punto de encuentro de nuestras culturas y el contenido de sus canciones, tonadas y cuecas nos remontan a lo que fue nuestra lucha antes del asesinato de la democracia y el intento de destruir lo auténtico en nosotros los chilenos. Recordar a Violeta renueva nuestra convicción de que eso no se logró, seguimos estando seguros de que el futuro está, entre otros factores, en las canciones de Víctor y de Violeta.

Uno de los actos más significativos realizados y por venir recordando a Violeta, será sin duda el que el Instituto Sueco Chileno de Cultura realizó en la Sala - Z de ABF de Estocolmo, el viernes 22 recién pasado a sala llena. Con Beatriz Piñeda presentando los aportes transformada en actriz experimentada y jugando a ser la mismísima Violeta, se nos ofreció una primera parte que rescataba lo que en Suecia tenemos en cuanto a artistas que la mantienen viva. No podía faltar entonces quien, entre los trovadores suecos la ha traducido, el inolvidable Jan Hammarlund con sus brillantes traducciones. El punto álgido del acto fue en todo caso su segunda parte, con el reencuentro con el Cuncumén, emblemático conjunto musical que desde más de medio siglo representa la música y la danza folclórica chilena e hiciera aportes importantes a la “la nueva canción”, entre ellos Víctor Jara transformado en trovador.

Cuncumén vino a Suecia en los años 70, jugó un roll importante en nuestra presencia en los actos solidarios. De sus miembros surgieron conjuntos emblemáticos de gran presencia en nuestra comunidad y la solidaridad, como PROMAUCA y Rucalí, además de algunos destacados solistas como Omar O’hrens.

Mariela Ferreira su directora entonces y ahora, al retornar a Chile reanudó el trabajo original. Ahora vino a nosotros con seis representantes del conjunto, eximios músicos. Nos solazó con un concierto dividido en dos partes, la primera, un conjunto de canciones compuestas por la homenajeada de la tarde; lo alabable de esa elección es que nos presentó obras menos conocidas Violeta, ampliando nuestro saber sobre su obra. La segunda parte de la actuación del Cuncumén fueron ejemplo de su repertorio folclórico. Es un nuevo Cuncumén, muy profesional y versátil.

En buenas palabras: una tarde memorable cuya única desventaja es que despierta nostalgias. Pero a la vez da ganas de continuar bregando por una sólida cultura propia de nuestro pueblo.

Ilustramos esta nota con una foto tomada por el gran amigo de Chile, el periodista Jan Sandquist.


Germán Perotti

25 de septiembre, 2017


 

 

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