Miercoles 21 de Noviembre del 2018

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Lo que fue a decir el PC al Foro de Sao Paulo

 


Lo que fue a decir el PC al Foro de Sao Paulo

Discurso pronunciado ante cientos de delegados de América Latina y el Caribe en el Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba.

Juan Andrés Lagos

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista de Chile

Compañeras y compañeros:

Para retomar la ofensiva, y la necesaria  iniciativa política, que es un gran llamado y fundamental consenso que emana de este trascendente Foro de Sao Paulo, en tiempos en que arrecia la agresión imperialista en todos los aspectos, requerimos apelar y apoyarnos en  la historia, en toda su materialidad.

Y comparto con ustedes hechos de absoluta vigencia hoy:

El 4 de diciembre de 1972, en la última década del siglo pasado, el entonces Presidente de la República de chile, compañero Salvador Allende, en su mensaje ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, advirtió (y cito textualmente) “del vertiginoso crecimiento del poder económico, influencia política y acción corruptora de las corporaciones transnacionales, las cuales  inician  un violento traspaso de todas las fronteras y ponen en cuestión  la vigencia de los Estados nacionales, interfiriendo las decisiones gubernamentales en los planos políticos, económicos y militares”.

En ese mensaje, ante el foro mundial más importante de la humanidad, Salvador Allende hizo una afirmación  de total vigencia hoy:

“Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnacionales y los Estados nacionales. Una vez más, la actuación solidaria internacional de los pueblos, y de  los trabajadores, deberá enfrentarse a un adversario común: el imperialismo”.

En el año 1971, del siglo pasado, en una visita histórica a Chile, el líder de la Revolución Cubana y referente de los pueblos en lucha por su emancipación, comandante Fidel Castro, advirtió también de un hecho crucial;  la fuerza y el peligro esencial de las oligarquías y derechas de nuestro continente.

Ante una asamblea de apasionados universitarios en la ciudad chilena de Concepción, Fidel advirtió que esas derechas, desde su aislamiento, desde su debilidad temporal, instrumentos del imperialismo y sus intereses, eran capaces de buscar y construir alianzas; generar proyectos políticos; golpear a sus enemigos de clase e, incluso, infringirles derrotas imponiendo el uso de la violencia criminal en contra de sus adversarios y enemigos históricos: los pueblos en lucha por su emancipación.

Hoy, esencialmente, la contradicción fundamental del periodo que ya antes líderes visionarios advirtieron, nos demanda actuar con determinación en dos sentidos:

La unidad,  la  convergencia y la integración entre nuestros Estados, para enfrentar a las corporaciones y el imperialismo, colocando en el centro lo principal, y no lo secundario, de esta estratégica batalla, luchando para que en nuestro continente los sistemas de integración, y la cooperación multilateral con polos emergentes en el mundo, que facilitan las relaciones con mínimo respeto de las asimetrías, nos permitan retomar el camino hacia nuevos modelos de desarrollo que definitivamente rompan la cadena de la dependencia, desde la periferia hacia los centros de poder imperial.

Compartimos por estas razones y hechos expuestos aquí, la necesidad de impulsar y pasar a una nueva etapa de acción basada en la unidad antiimperialista, con iniciativas múltiples y en todos los aspectos, en una lucha y acción política amplia, diversa, que asuma las realidades nacionales y los caminos políticos que los propios pueblos van construyendo, pueblos que, en definitiva, nunca, nunca han dejado de luchar.

Alba, Mercosur, Unasur, Celac, Caricom, son instrumentos estratégicos que debemos defender y sostener, y unirlos sólidamente a la lucha por el respeto absoluto a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos y Estados, asuntos que el nuevo Presidente de México, compañero Andrés Manuel López Obrador, ha expuesto en recientes declaraciones. Esta es la batalla principal para romper la hegemonía norteamericana, definitivamente, cuestión que el compañero Lula Da Silva ha planteado con certeza: el imperialismo no le perdona a la izquierda y al progresismo del Brasil, haber iniciado el camino que rompe y abre brechas hacia una autentica independencia y autonomía en el campo de las nuevas correlaciones de fuerza que se abren en el campo multilateral en el mundo, cuando la economía del capitalismo salvaje no sale de su crisis estructural que, en tiempos históricos breves, devela sus profundas miserias.

Compañeras y compañeros: en Chile, cuna de uno de los laboratorios neoliberales más violentos y profundos del mundo, en el cual se impuso una dictadura fascista que todavía hoy tiene muchos  arraigos en diversos planos de nuestra patria, hace pocos años comenzó un proceso  que avizora la posibilidad de ruptura con el modelo de dominación realmente existente. La resistencia popular y ciudadana; las marchas y protestas de  movimientos sociales que alcanzaron una extraordinaria potencia e incidencia el año 2011; la acción de las fuerzas políticas que no han dejado de luchar por las transformaciones y que han  logrado una representación significativa en la institucionalidad política, con  toda su diversidad, han generado condiciones para el avance de correlaciones de fuerzas que han permitido reformas sustantivas desde el Gobierno. Un Gobierno del que los comunistas fuimos parte, y que en medio profundas contradicciones, asentó cambios en materias de educación; legislación laboral; legalización del aborto por tres causales; cambio al sistema electoral binominal impuesto por la dictadura; reforma tributaria; avance en derechos sociales que un sistema extremadamente mercantilizado había simplemente cancelado.

La oligarquía de nuestro país, desde el inicio del Gobierno de Michelle Bachelet, y en medio de una profunda crisis de representación política, golpeó severamente las reformas y se opuso a todas ellas. Pero también sectores políticos, desde la propia base de sustentación del Gobierno, actuaron en contra de algunas reformas importantes y trataron de limitar y reducir su alcance.

El triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales, fortalece significativamente a ese sector profundamente reaccionario y pro imperialista en toda la línea. Sin embargo, interrumpe, pero no cancela el proceso y la estrategia que puede permitir a las fuerzas progresistas y de izquierda retomar la iniciativa hacia triunfos político-electorales que, junto con rearmar el camino de reformas, se proponga un camino hacia la derrota estratégica de la derecha.

Estamos en medio de un proceso de evaluación para observar las fortalezas y debilidades del Gobierno del cual fuimos parte, pero mirando claramente hacia el futuro.

Necesitamos construir una convergencia social y política que abra muchos mayores espacios de participación social, popular y ciudadana. Que sintonice más ampliamente con las grandes demandas sociales que por cierto incluyen a las  clases y capas medias. Requerimos en la oposición un diálogo profundo para construir mínimos programáticos comunes, que asienten las transformaciones y el camino hacia la superación definitiva del  neoliberalismo. Requerimos de una oposición que para derrotar a la derecha, y evitar su consolidación en un nuevo Gobierno, debe necesariamente converger para enfrentar las futuras elecciones de municipios; gobernadores regionales; Parlamento y presidenciales. Necesitamos avanzar en un proceso constituyente que nos permita arribar a una necesaria nueva Constitución para nuestra país y dejar atrás cualquier rezago institucional de la dictadura.

En este proceso, difícil y complejo, la unidad de propósitos de las izquierdas chilenas es fundamental y estratégica. Si logramos convergencia, y pasar a la ofensiva, es posible consolidar un camino de victoria. Si nos mantenemos fragmentados, la posibilidad de nuevos triunfos de la derecha es una posibilidad real.

Somos optimistas, y este Foro y las fuerzas de izquierda chilenas que participan en el, permiten asentar mas la esperanza de construir esa necesaria convergencia para enfrentar, y derrotar, al enemigo principal, que políticamente se ubica en la derecha y en quienes levantan la vía hacia la refundación del neoliberalismo en Chile.

Compañeras y compañeros, al concluir mis palabras, quiero compartir con ustedes, que un día como hoy, nacía en Curepto, una comuna modesta de Chile, la compañera Gladys Marín Millie, que dedicó los últimos años de su vida a la lucha por la solidaridad entre sus pueblos, y como ella señalaba, con su ejemplo, y el ejemplo del pueblo, ¡mil veces venceremos!

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