Miercoles 23 de Mayo del 2018

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“Unidad, trabajo decente, crecimiento e inclusión”

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El documento de Fernando Atria y Carlos Ruiz

 


El documento de Fernando Atria y Carlos Ruiz

noviembre 25, 2017



Sostienen que “el desafío del momento es buscar formas de articulación, a través del diálogo y la deliberación democrática”.

Hugo Guzmán. Periodista. El texto es de tres páginas. Y lo firmaron el abogado constitucionalista, Fernando Atria Lemaitre, y el sociólogo, Carlos Ruiz Encina, ambos como académicos de la Universidad de Chile, donde ejercen profesionalmente.

Sostienen, de inicio, que “está ante nosotros la oportunidad de superar el país fundado por la dictadura cívico-militar” y de “conquistar una democracia social y política plena”. Enfatizan en el texto algo que se ha venido desplegando entre las fuerzas progresistas y de izquierda: “Esta posibilidad ha sido abierta por el resultado de la primera vuelta presidencial, en que, contra todos los pronósticos, se manifestó una clara mayoría que respalda la necesidad de transformaciones profundas que signifiquen la salida del modelo neoliberal”.

Pero, al mismo tiempo, los dos académicos indican que “esa mayoría, sin embargo, hoy no está políticamente articulada” y de ahí apuntan a que “el desafío del momento es buscar formas de articulación, a través del diálogo y la deliberación democrática”. No se quedan ahí y precisan que “nos comprometemos a ser solidarios y respetuosos de nuestras propias instancias políticas, estimulando su debate y aceptando sus resoluciones finales”.

El documento puede tener su gravitación, porque Fernando Atria y Carlos Ruiz, además de ser reconocidos académicos, representan el pensamiento de sectores políticos que inciden en esta coyuntura en la realidad nacional. El primero fue precandidato presidencial del Partido Socialista y es integrante de un equipo de Alejandro Guillier; el segundo es miembro de Izquierda Autónoma y considerado uno de los intelectuales destacados dentro del Frente Amplio.

Por ello es que el texto que redactaron tiene un efecto inmediato, precisamente cuando se buscan articulaciones, conversaciones y posibles acuerdos entre las fuerzas políticas que apoyan a Guillier y el Frente Amplio, que llevó de candidata presidencial a la periodista Beatriz Sánchez.

Diálogo plural y entre iguales

Es así que en el documento que escribieron a cuatro manos, indicaron: “Los chilenos han puesto un enorme esfuerzo en los últimos años para conquistar la libertad y la democracia prometidas. Es hora de que los actores políticos estén a tono con el nuevo Chile. Nosotros, desde ya, nos ponemos en disposición de colaborar con el diálogo inter-generacional, plural y entre iguales que las fuerzas democráticas y de izquierda han de dar. Vivimos tiempos de grandes oportunidades. Tenemos una gran responsabilidad. Es momento de mirar al futuro, y dialogar para conquistarlo”.

En el escrito, titulado “En segunda vuelta: por un diálogo democrático que inicie una nueva etapa histórica”, plantean que “Chile se adentra en aguas inexploradas de su curso histórico”. Anotan que “la derecha formal no aumenta sino que mantiene su votación tradicional, incluso sumadas sus dos candidaturas”. Y manifiestan que “en un proceso todavía incipiente, complejo y para nada lineal, los chilenos han planteado con cada vez más fuerza su malestar con la modernización neoliberal imperante”.

Es lo que algunos reivindican como una mayoría en la sociedad chilena por amplia y profundizar transformaciones para el cambio del modelo y de la institucionalidad hegemónica. Es así que Atria y Ruiz recalcan que los chilenos “reclaman mayor libertad y soberanía sobre la vida, mayor igualdad de género, más justicia social y mayor respeto al valor singular e irremplazable de cada individuo”.

Metiéndose en el periodo abierto en Chile, ambos indican que “el malestar personal, los nuevos movimientos sociales, el surgimiento de nuevas fuerzas políticas y los recientes resultados electorales dan cuenta de esta nueva sociedad”.

Pero al mismo tiempo advierten que “no obstante, no hay garantías de que este potencial se exprese en un sentido democrático y edificante. El horizonte está abierto a más democracia, pero también a futuros menos auspiciosos. Es hora de una alta responsabilidad histórica”.

En un tono de llamado o desafío, apuntan: “De muchas maneras, dentro y fuera del Estado, las fuerzas de izquierda y democráticas han intentado resistir la expansión del mercado sobre la sociedad. Pero hasta estos años, eso no ha sido posible. Hoy es momento de abandonar los sectarismos y los hegemonismos, y dar paso a un diálogo fecundo y entre iguales. Un diálogo entre las fuerzas nuevas, forjadas al calor del Chile neoliberal, y las históricas, herederas de las luchas del siglo XX. Sólo un compromiso resultante de tal diálogo puede evitar que la derecha formal gobierne, y más importante aún, defender la posibilidad de cambios que tanto ha costado abrir”.

Nueva Constitución

En el documento del abogado y el sociólogo, se pone acento en la necesidad de tener una Asamblea Constituyente y avanzar hacia una nueva Constitución, como algo central a asumir por las fuerzas progresistas, democráticas y transformadoras.

Así, escribe que “el diálogo ha de partir de la base del compromiso de las fuerzas democráticas por impulsar un proceso constituyente, uno en el cual el poder constituyente retorne a su titular, el pueblo. La manera de avanzar esa dirección es mediante la realización de un plebiscito constitucional, que abra la vía para una Asamblea Constituyente”. Y añaden en esa línea: “La razón por la que una nueva constitución es necesaria es porque necesitamos una constitución que constitucionalice la salida del neoliberalismo. Esto significa, primero, una que en vez de neutralizar la política institucional la fortalezca, de modo de devolver a los ciudadanos la posibilidad de decidir políticamente sobre el destino de Chile. Así será la democracia, y no el mercado, el eje ordenador de nuestra vida social y política”.

De acuerdo a eso, el militante del PS y el miembro de IA, reivindican el garantizar “los derechos sociales fundamentales, hoy colonizados por el mercado”. En ese contexto, plantean la necesidad de garantizar, reconstruir y desarrollar una educación pública, el derecho constitucional a la salud, y la implantación de un sistema de reparto en previsión social.

Al final del texto afirman: “Estas son para nosotros las bases de un diálogo entre las fuerzas democráticas. Pero por supuesto, no son su límite. Con mucho esfuerzo diversos movimientos han planteado distintas demandas y propuestas, que han de ser recogidas por la política en un diálogo cada vez más fecundo. Hemos de superar años de desarticulación social y procesamiento tecnocrático de demandas sociales, abriendo la política a la sociedad. Esto va más allá de un puro momento constituyente, proyectando un proceso largo y complejo de avances, en distintos planos, hacia más democracia y justicia. Es de tal encuentro, y no de un recetario de medidas técnicas bien diseñadas, del cual puede surgir la fuerza para iniciar una nueva etapa histórica”.

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