Martes 12 de Diciembre del 2017

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Guevara: acción, pensamiento y valores vigentes

Guevara: acción, pensamiento y valores vigentes. Actuó en consecuencia sin esperar jamás un tributo, un homenaje, alguna prebenda o posición. Perezosos, indolentes, conservadores, pseudorevolucionarios, incoherentes, quieren pregonar que la acción y el pensamiento de Ernesto Che Guevara no tienen vigencia.


Guevara: acción, pensamiento y valores vigentes

 

Guevara: acción, pensamiento y valores vigentes

octubre 6, 2017





Actuó en consecuencia sin esperar jamás un tributo, un homenaje, alguna prebenda o posición
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Editorial. El Siglo. Perezosos, indolentes, conservadores, pseudorevolucionarios, incoherentes, quieren pregonar que la acción y el pensamiento de Ernesto Che Guevara no tienen vigencia.

El médico, guerrillero, ministro y jefe revolucionario argentino-cubano, fue un hombre de hechos en distintas circunstancias, un elaborador de ideas y un promotor de valores, todo más allá de su momento histórico concreto y circunstancias de procesos políticos y rebeldes que vivió y protagonizó.

Su coherencia en la vida, su austeridad y altruismo, su modestia, su actitud esquiva al formalismo y la comodidad, su renuncia a aspiraciones personales, su esfuerzo y dedicación en el estudio y el trabajo, su franqueza y transparencia, su irreverencia ante la burocracia y las elites de cualquier tipo, su crítica al sectarismo y su apelación al uso siempre de la inteligencia, su sentido de trabajo colectivo y no fáctico, la defensa y exigencia de valores humanos, son atributos constatables y persistentes en el quehacer de Ernesto Guevara. Y, por cierto, vigentes.

Ojalá muchas de esas características estuvieran presentes hoy en quienes forman o dicen formar filas en las fuerzas de izquierda, transformadoras y progresistas, como un aliciente para librar las enormes y complejas batallas por una vida digna y mejor para mujeres y hombres de esta tierra. Sobre todo, que la actitud y el pensamiento del Che estuvieran realmente asimilados en quienes pretenden asumir tareas de conducción y representación del pueblo.

La acción, pensamiento y valores de este insigne revolucionario, hombre ya radicado en la historia de la Humanidad, comenzó en su juvenil viaje por Latinoamérica ayudando a los enfermos; en su solidaridad con los pueblos que conoció; en los combates en la Sierra Maestra y sus labores como médico de guerrilleros; en sus difíciles responsabilidades en el Estado cubano; en sus misiones internacionalistas en Congo y Bolivia; en su cariño por su familia y sus compañeros; en sus valiosos libros, discursos y ensayos.

Todo lo que hizo y escribió el Che, todo lo que significa como ejemplo, los incautos, derechistas, ideólogos conservadores, inconsecuentes y tergiversadores, los que abandonaron cualquier lucha por la comodidad personal, los negligentes, lo quieren presentar como un simple tema de idealismo, de mito, de magia, de invento, de sentimentalismo. Guevara no es un asunto retórico, es un símbolo de acción y de teoría que mantiene una vigencia capaz de motivar, enseñar, conmover, incentivar, empujar. Sobre todo a cualquier ser humano capaz de estremecerse ante una injusticia.

En tiempos que, objetivamente, se quiere imponer el individualismo, el narcisismo, el lucro, el egoísmo, la corrupción, el personalismo, el pesimismo, la desesperanza, la ignorancia, la apatía, la despolitización, la figura de Guevara se crece. También en la exigencia de estos tiempos de solidaridad entre los pueblos y la defensa de los procesos transformadores y revolucionarios en América Latina y otras partes del mundo.

Nada de lo que seguramente se dirá en estas semanas respecto al Che -cuya muerte en combate se conmemora este mes de octubre de 2017- fue algo que él buscara. Simplemente asumió la idea de José de Martí de que “la mejor forma de decir, es hacer”. Actuó en consecuencia sin esperar jamás un tributo, un homenaje, alguna prebenda o posición.

De lo mucho que se sabe de la vida de Ernesto Guevara, queda claro que actuó con estoicismo, pero también con mucha alegría. Fue un hombre exigente y también generoso.

Fidel dijo que se podía aspirar a que los militantes, las futuras generaciones de luchadores, los jóvenes, los niños, los hombres y mujeres, fueran como el Che. La historia demostró y demuestra que hay muchas y muchos como el comandante Guevara, y eso permite que la historia siga su curso. Parafraseando al Che, una historia que la escriban los pobres de América y el mundo, donde entran las masas anónimas, y donde la Humanidad eche a andar. Una historia donde los héroes del pueblo no sean meras estatuas, sino factores vivos y presentes en cada momento de los pueblos.

 

 

 

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