Miercoles 23 de Agosto del 2017

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Recabarren, sus ideas, y su entorno filosófico. A cien años de la publicación “La materia eterna e inteligente”

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Recabarren, sus ideas, y su entorno filosófico. A cien años de la publicación “La materia eterna e inteligente”

 

Recabarren, sus ideas, y su entorno filosófico.

A cien años de la publicación “La materia eterna e inteligente”

(Luis Emilio Recabarren 1876-1924).

El 6 de julio de 1876 nacía en Valparaíso Luis Emilio Recabarren. Hoy, transcurridos 141 años, recordamos y homenajeamos en este día, al padre del movimiento obrero chileno, al gran guía y organizador de los trabajadores en su lucha por una sociedad en que el hombre no sea enemigo del hombre, una sociedad sin explotación, el socialismo. Al escribir…”padre del movimiento obrero chileno”, lo hacemos de manera metafórica y también de manera real y objetiva, aunque a Recabarren en vida no le gustaba que así lo llamasen, su modestia no se lo permitía.

Desde hace un par de décadas jóvenes historiadores, sociólogos, filósofos y en general estudiosos de los fenómenos sociales en Chile, han retomado con mayor fuerza y entusiasmo las investigaciones acerca de la historia de las luchas de los oprimidos. Es finalizada la segunda guerra mundial con la derrota del fascismo alemán por la Unión Soviética que se produce un vuelco en las investigaciones sociales europeas y dicha tendencia se manifiesta en los demás continentes. Chile no queda al margen de esta influencia. Aparece con más claridad en los trabajos investigativos sociales, la actividad consciente de millones de personas en el devenir de la historia de los pueblos, a diferencia de la historiografía tradicional que hacía de las personalidades el centro de la causa y del desarrollo de los acontecimientos históricos.

Algo similar ocurre con las ideas filosóficas y su enseñanza en liceos y universidades. La mayoría de las veces se comunican las ideas de los filósofos absolutamente desligadas de su sociedad, de su desarrollo, de las ideas en disputa producto de la lucha de clases, de la influencia universal de las ideas traspasadas de un continente a otro, a veces lentamente, y otras con una celeridad que asombra y sorprende a los propios lugares de origen.

En esta oportunidad diremos algo acerca de las ideas que impregnaban las principales discusiones teóricas de los dirigentes del proletariado chileno a principios del siglo XX. Nos remitiremos para ello a algunas ideas expresadas por Recabarren en su libro “La materia eterna e inteligente” y percibiremos las concepciones filosóficas reinantes.

Antes es necesario insistir que independientemente de las ideas, a veces poco científicas, expresadas en su libro, su postura es materialista, y a Recabarren se le debe medir por su inclaudicable lucha por los intereses de la clase obrera, por su actitud internacionalista, su constante bregar por la unidad de la clase obrera, su lucha por hacer del Partido de la clase obrera un partido de masas con influencia en los acontecimientos políticos y su intransigencia contra el sectarismo. Recabarren en vida fue un hombre modesto, sencillo, querido y respetado por los obreros y odiado por la oligarquía. Todo lo recién dicho en primer lugar. Después de esta pequeñísima introducción pasamos ahora, de manera sucinta, a mencionar algo acerca del entorno socio cultural e histórico que le tocó vivir y de algunos pensadores que más lo influyeron en su libro “La materia eterna e inteligente”.

Chile tenía poco más de tres millones de habitantes y en 1900 el salitre explotaba a 20 000 obreros llegando a su máximo auge durante la primera guerra mundial con 60 000 obreros. Aparece el salitre sintético en Europa y la producción en Chile decae. La explotación del cobre, hierro, oro, plata y carbón determinan un auge económico inusitado. Si en la explotación del salitre son los capitales ingleses los que predominan, en el auge de la explotación cuprífera son los capitales norteamericanos. Aparece la industria siderúrgica, la industria ballenera, la industria textil, los ferrocarriles, la industria de alimentación, gas, electricidad, cueros y pieles, vestuario, maderas y papeles etc. Se mejoran y amplían los puertos, crece la marina mercante. En la agricultura destacan la producción de trigo, maíz, cebada, avena, leguminosas, chacarería, frutas, cáñamo y viñas. El latifundio era el principal problema en el campo, de él se derivan todos los males del campesinado y el atraso en la forma de producción. Los latifundistas determinaban los presidentes y el parlamento. El analfabetismo sobrepasaba el 70%. La jornada de trabajo era de 10 y de 12 horas y las masacres de trabajadores se repetían. En el plano político son varias las organizaciones que aspiran al socialismo desde fines del siglo XIX, con influencia de ideas anarquista y socialistas utópicas. La poesía y novela costumbrista es cultivada como forma de dar a conocer lo realmente acaecido en la sociedad.

En Europa, Marx y Engels habían escrito el “Manifiesto Comunista” en 1848 y cuarenta y tres años después, por primera vez en su historia, la iglesia católica se ve forzada a responder con una encíclica social, la Encíclica “Rerum Novarum”, bajo el pontificado de León XIII. En 1864 se crea la Primera Internacional en Londres y es Marx el encargado de escribir el mensaje inaugural. En Marzo de 1871 triunfa La Comuna de Paris, primer ensayo de Gobierno de los explotados. Se crea la Segunda Internacional en 1889, logrando separarse de los anarquistas. Las discusiones europeas se reflejaban en latino América y todas las universidades se mostraban convulsionadas. Chile no es la excepción y la iglesia católica se ve en la obligación de crear la Universidad Católica en 1888 (En 1928 pasa a ser pontificia) para poder controlar ideológicamente a los profesionales egresados, porque aunque dominaban los sacerdotes en todas las cátedras de la Universidad de Chile, las discusión acerca de los adelantos de las ciencias naturales surgía por todos los poros y las explicaciones teológicas, los dogmas, no eran aceptados fácilmente. Por esa misma época hubo discusiones en la iglesia acerca de si los indios tenían alma. La revolución francesa es el punto culminante de la ilustración europea. En Francia, Alemania, Inglaterra habían declarado a la “razón” como único juez de todas las disputas. La cultura francesa se reflejaba en el sistema educacional chileno, las Escuelas Normales son una copia fiel de las existentes en el país galo. Hasta 1973 se enseña francés e inglés como ramos obligatorios. Triunfa la revolución socialista de Octubre en 1917 que dividirá el mundo en dos sistemas, el capitalista y el socialista.

Recabarren se desarrolla en este cuadro someramente descrito. Está informado en general de lo que sucede en el mundo, y en el plano intelectual e ideológico es heredero de las principales ideas de la ilustración, del socialismo utópico mesclado con anarquismo, del socialismo científico. Ellas están presentes en sus discursos, en sus escritos…””El saber, el conocimiento puede combatir la ignorancia” repetía con insistencia. Todo se discutía y los temas abarcaban la filosofía, la religión, economía, política, literatura. Cualquier nuevo descubrimiento de las ciencias naturales era debatido y aceptado. Naturalmente esto ocurría solo en las grandes ciudades, en las organizaciones obreras y universidades. Chile era un país rural, campesino, con dominio político del imperialismo inglés y de los latifundistas.

Quien más influyó en las ideas materialistas, ateas y anti religiosas de Recabarren expresadas en su libro “La materia eterna e inteligente” fue el sacerdote francés Juan Meslier (1664-1729). Aunque Recabarren lo menciona solo una vez, al hacer un balance de los autores naturalistas que más lo han influido en su modo de pensar, se perciben las ideas materialistas ateas de este cura de profesión. La obra de Meslier “Dios ante el sentido común” es publicada después de su muerte y en ella se explaya en críticas a la iglesia, a la religión, a Jesús, a Dios, a la aristocracia, la monarquía. Argumenta acerca de la inexistencia de Dios y denuncia en especial las injusticias sociales. Profesa una especie de comunismo utópico y una filosofía materialista original para su tiempo. Declara que no somos nada sin la materia y es imposible pensar la existencia de algo al margen de la materia. Si la materia es eterna es iluso pensar en su creación. Dios no puede crear el tiempo si la creación misma se inserta dentro del tiempo. Se pregunta… ” ¿Cómo se pudo crear el espacio y donde estaba Dios cuando lo creó?”. O el tiempo que tardó en crear el tiempo mismo. Son casi las mismas preguntas hechas por Recabarren en su libro “La Materia eterna e inteligente”.

El cura ateo, paradojas de la historia, es el primero en afirmar la inexistencia de Dios en la cultura católica occidental y defiende la tesis de que la materia es la causa de todo ser y de todo movimiento. Rechaza la idea de un primer motor o impulso divino.

¿Cómo se transformó el cura Meslier, en uno de los principales teóricos del materialismo del siglo XVIII en Francia? Difícil respuesta, solo decir que tuvo desde el principio de su llegada a la parroquia de Entrepigny problemas con el noble de la localidad por defender a los campesinos del maltrato e injusticias dados por el dueño de las tierras. Lo denunció desde el púlpito y el latifundista ordenó a sus peones tocar los cuernos a la hora de los oficios religiosos. El escándalo llegó a los oídos del Obispo de Reims y Meslier es amonestado.

El gran mérito del materialismo del siglo XVIII fue su preocupación por establecer el carácter reaccionario de la concepción del mundo de la religión católica. Los materialistas sometieron a duras críticas la filosofía idealista emparentada con la concepción religiosa. El materialismo del siglo XIX es hereditario del materialismo del siglo XVIII, pero lo supera por la cantidad de descubrimientos científicos de las ciencias naturales, de la física, química, fisiología, mecánica, antropología, matemáticas, biología, geología, astronomía, etc. La debilidad de los nuevos materialistas estuvo en su incapacidad de análisis dialéctico de los fenómenos. Debilidad que en Chile perduró en los círculos académicos y centros universitarios en el siglo XX.

Immanuel Kant (1724-1804) era debatido y seguido por fervientes defensores. Representante del “idealismo crítico” hace aportes geniales al desarrollo de las “ciencias naturales teóricas”, como se les denominaba en aquella época, al establecer la teoría de la retardación opuesta a la rotación de la tierra por las mareas, recibiendo honores y reconocimiento entre los naturalistas. Ya el titulado de las obras de Kant nos anuncia el período que se avecina…”Critica de la razón Pura”…”Crítica de la razón práctica”…”Crítica del Juicio”. Kant intenta conciliar el idealismo con el materialismo. Es materialista cuando reconoce que nuestras representaciones corresponden a algo situado fuera de nosotros, pero es idealista cuando sostiene que esta cosa en sí es incognoscible, trascendente, ultra terrenal.

Recabarren, gran lector, se imbuía de todo lo publicado, o mejor dicho, de las traducciones venidas de Europa a través de Buenos Aires o realizadas en Argentina.

Los autores en que Recabarren se apoya al exponer sus ideas, son en su mayoría representantes de una corriente filosófica materialista aparecida en la segunda mitad del siglo XIX, producto del exponencial desarrollo de las ciencias naturales. Ellos concluían mecánicamente - la mecánica había tenido grandes avances - en temas como la teoría del conocimiento, que el pensamiento, la conciencia era un producto del cerebro y así como el hígado producía bilis, el cerebro producía pensamientos, sin comprender que la conciencia, el pensamiento, es cualidad expresada, es un producto social. En el Chile actual hay científicos de renombre que todavía intentan encontrar en el movimiento de las células del cerebro los pensamientos, las representaciones, los sentimientos. Los materialistas dialécticos no niegan que los fenómenos síquicos, el lenguaje, el pensamiento, la conciencia o como quiera llamársele, se realiza a través de dicho movimiento pero el pensamiento es una cualidad expresada de una materia y no de cualquier materia, la materia cerebro humano existente solo existe en sociedad. Por tanto al estudiar el movimiento de las células del cerebro se podrá avanzar en ese estudio en particular, pero nada se sabrá acerca del pensamiento, porque como dijimos, el pensar es una cualidad de la materia, cualidad expresada socialmente y Recabarren naturalmente no podía substraerse al material de lectura disponible en esa época, en este extremo del mundo, en donde nada se sabía, o muy poco, de las obras de Marx, Engels y Lenin, y las soluciones dadas por ellos al problema fundamental de la filosofía , la relación “materia-conciencia”.

Recabarren lee a Luis Buchner (1824-1899), y hace suyas muchas ideas del pensador alemán, uno de los más representativos exponentes del materialismo mecanicista, catalogado de “vulgar” por Engels. Su principal obra “Fuerza y espíritu” publicada en español en 1865 y reeditada varias veces hasta 1930 influyó de manera importante en Europa y en el naciente movimiento proletario latinoamericano, cuando la iglesia católica avasallaba sin contrapeso con su visión del mundo y daba explicaciones teológicas a todos los fenómenos, incluidos los sociales. Varias de las ideas expuestas por Recabarren en “La materia eterna e inteligente” son tomadas de Buchner.

Las ciencias naturales irrumpían con sus descubrimientos ayudando a poner en duda las concepciones religiosas en el campo de la filosofía. Surge de esta manera la corriente filosófica que comentamos. Contraponían los descubrimientos de las ciencias naturales a la filosofía idealista, a la religión e incluso a la filosofía dialéctica, catalogada por ellos de “charlatanería incomprensible”. La absolutización de las leyes de la mecánica conllevó la absolutización de las conclusiones y visiones sobre el universo, la sociedad y el individuo. En el sentido amplio de la palabra “mecanicismo” significa también identificación abstracta de una forma de movimiento de la materia con otra, por ejemplo la biológica con la social.

Los materialistas mecanicistas no comprendieron la relación materia-conciencia y concluyeron mecánicamente que la conciencia, el pensamiento era una secreción del cerebro, más aún, no solo la conciencia o el pensamiento dependían de los procesos fisiológicos, sino también los fenómenos sociales.

Otro pensador alemán, citado por Recabarren es el biólogo Ernesto Haeckel (1834-19199), de él extrae la idea de la selección natural y de la lucha por la existencia. Haeckel fue un ferviente Darwinista, materialista, ateo, y combatió activamente el clericalismo. Su libro “Los enigmas del universo” fue traducido a todas las lenguas europeas y causó tal impacto que los filósofos, teólogos, clérigos y todo tipo de catedráticos idealistas, se vieron obligados a publicar diatribas contra Haeckel acusándolo de “materialista” y aunque tenían razón en cuanto al espíritu general del libro, que demostraba en su exposición clara y brillante la indestructibilidad del materialismo de las ciencias naturales, el propio Haeckel no se consideraba “materialista”, tal vez por los prejuicios de la época que no alcanzó a superar. Haeckel sufrió en vida persecuciones y atentados. Recibía frecuentemente cartas anónimas con amenazas y epítetos tratándolo de “perro”, “mono”, “impío”. Haeckel quedó a medio camino al no poder traspasar su materialismo a los fenómenos sociales, al materialismo histórico. Haeckel rompió oficialmente con la religión y con la iglesia pero su inconsecuencia lo hizo propagar la idea de sustituir la religión oficial por la fe en Dios entendiendo por tal a la naturaleza. Pero con todas sus debilidades el libro de Haeckel fue destacado por Lenin en “Materialismo y Empiriocriticismo” (1908) porque conquistó masas de lectores y se transformó en un arma de la lucha de clases, a pesar de su “realismo ingenuo” o de su “materialismo espontáneo”. Le declararon la guerra los catedráticos, los teólogos, los idealistas, los inmanentistas y hasta los kantianos.

Recuerdo estos hechos porque con Recabarren, el Comité Ejecutivo del Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista no tuvo el tacto ni la misma sapiencia en 1935, nueve años después de su muerte, al criticarlo por el “lastre ideológico” dejado, y de estar “influido por la ideología burguesa”. Después de la década del cuarenta se hizo justicia y el movimiento comunista internacional reconoce a Recabarren como uno de los suyos. Error que no cometió Lenin al proponer en 1917 a Analatoli Lunacharski para Comisario popular de instrucción pública (Ministro de Educación) a pesar de haberlo criticado duramente en su Libro “Materialismo y Empiriocriticismo” y tratarlo de “inventor de ideas religiosas””no ha comprendido los razonamientos de Engels”…”Las vergonzosas cosas en que Lunacharski ha venido a caer”…”inventor del ateísmo religioso”. Lunacharki participa junto a Lenin en 1903 en el II Congreso de los bolcheviques y después de la revolución de 1905 se separa de ellos, pero en 1917 apoya resueltamente a los bolcheviques.

Una anécdota digna de ser conocida y no separada de sus preocupaciones filosóficas fue el juicio que impulsó Lunacharski en contra de Dios por sus crímenes contra la humanidad. El juicio se realizó el 17 de Enero de 1918 y duró cinco horas. En el banquillo de los acusados se puso una biblia. Los fiscales presentaron numerosas pruebas históricas contra Dios y los defensores designados por el Estado Soviético aportaron argumentos a favor de la inocencia de Dios. Al final Dios fue declarado culpable y a las 6.30 de la mañana un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladoras contra el cielo de Moscú. Se había cumplido la sentencia. Independientemente de la anécdota Lunacharski fue un gran Ministro de Educación del Estado Socialista Soviético, humanista, dramaturgo y crítico literario.

Recabarren escribe “La materia eterna e inteligente” en 1917 y está dedicado íntegramente a refutar a la Biblia y a Dios. Antes, a los treinta y un años, Recabarren había escrito desde Buenos Aires y publicado en “El libertario” de Ovalle, el 25 de Agosto de 1907: El catolicismo y la religión de Comte (Se refiere a Augusto Comte) sostienen el estado de organización social presente con todos sus tiranos y sus explotadores; solo pretende dotar los corazones de amor, de justicia, de moral, para atenuar los males”…”Pero la humanidad ha pasado ya su infancia. Hoy empieza el camino de su perfección, su mejor educación, basada en una religión moderna de la felicidad sobre el planeta. ¡Esa religión se llama Democracia Socialista!… “Carlos Marx la afianzó sobre bases reales”…“Es una religión sin ídolos, sin misticismos, sin cabezas visibles. Ella resuelve el problema del bienestar sin recurrir a cultos insípidos”. Como se puede observar las preocupaciones de Lunacharki no eran diferentes. En muchas oportunidades, en todos los rincones del planeta se ha pretendido eliminar la religión por decreto, o crear una basada en las ciencias. Ya lo había intentado la revolución francesa y Chile no podía quedar al margen; cuando triunfó el Frente popular en 1938 y el pueblo eligió a Pedro Aguirre Cerda, la Asamblea Radical de Santiago Centro puso en discusión la existencia de Dios y después de acalorado debate de varias horas se llevó a votación…dicen que ganó la moción partidaria de la existencia de Dios por un voto.

Si destacados materialistas catalogaban a la “dialéctica” de charlatanería y no hacían esfuerzos por comprenderla, asimilarla; en el campo de los materialistas dialécticos, Marx y Engels se dieron cuenta rápidamente que para salvar la dialéctica materialista de la filosofía clásica alemana y traerla a la filosofía de la naturaleza y de la historia, había que conocer las ciencias naturales y sus descubrimientos, y sin saber de matemáticas se haría imposible comprender los nuevos descubrimientos de las ciencias particulares (Física, Química, Astronomía, Geología, etc.)

Al dejar sus negocios en Londres Engels sigue a Marx que ya había dedicado varios años al estudio de las matemáticas. Después de ocho años de estudio los interrumpe para escribir su gran libro “Anti Duhring”, una crítica a la llamada filosofía de la naturaleza cuyos representantes como ya dijimos influyeron las concepciones filosóficas de Recabarren. Al decir esto en pocas líneas, no pretendemos encasillar filosóficamente a Recabarren ni menos criticarlo, más bien explicar el ambiente cultural de su tiempo y las causas de sus inquietudes teóricas. A su vez destacar su modestia y honradez intelectual, es él mismo quien nos dice en “La materia eterna e inteligente”… ” No soy astrónomo, ni naturalista, ni físico, ni químico, ni matemático, ni geólogo. Soy como la mayoría de la enorme muchedumbre y así escribo para ella, para que comprenda, para que aunque ignorantes de las ciencias – muy útiles de saberlas por cierto- nos formemos juicios sin ellas, mientras no estén a nuestro alcance, lo más exacto posible de la verdad y de la realidad de las cosas”. Esclarecido punto tan importante, no se debe pretender buscar otra intención en el libro de Recabarren que la buena voluntad de entregar como él dice: “verdades de sentido común”, expresión repetida en varios pasajes de su obra.

Fernando Ortiz Letelier nos dice en su libro “El movimiento obrero en Chile”, que Recabarren traerá de su viaje a Europa en 1908 un ejemplar de “El Capital” de Carlos Marx. Complicado y difícil libro para la época si no se manejaban elementos básicos de dialéctica. Lenin decía que era difícil su comprensión si no se había estudiado a Hegel. Después con los textos de Plejánov fue más fácil.

Quien más se acercó a la concepción materialista dialéctica de todos los fenómenos fue Ludwig Feuerbach (1804-1872) filósofo alemán, materialista y ateo. Inicia sus críticas a la filosofía de Hegel por reducir la esencia humana a la autoconciencia. Pero la tendencia antropológica de Feuerbach lo hace concebir al hombre solo como un individuo biológico, abstracto y a los fenómenos de la sociedad no poder desligarlos de la antropología.

Marx al criticar al materialismo mecanicista dice en sus tesis sobre Feuerbach…”solo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo” y recuerda que…” el lado activo lo desarrolla la filosofía idealista pero de un modo abstracto porque no conoce la actividad real, sensorial, como tal”.(F. Engels. “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”. Ed. Progreso 1974. Pág. 54.)

Recabarren no cita a los materialistas dialécticos de fines del siglo XIX y principios del XX. Es muy posible que no hubiesen llegado a sus manos por no existir traducciones en castellano.

En la página ciento treinta y cuatro de “La materia eterna e inteligente” Recabarren escribe: “No es posible dentro del estrecho marco que nos trazamos para este trabajo darnos el placer de brindar a nuestros lectores y lectoras, una más extensa descripción de las maravillas que al hombre ofrece la inteligencia de las abejas, que por otra parte pueden leer en aquel libro (Se refiere al libro de Mauricio Materlink, “La vida de las abejas”) y que nosotros juzgamos como la inteligencia de la materia que se reparte en donde quiera que ella toma una forma organizada, que se desenvuelve y progresa”…Recabarren continúa…”Fuera de las abejas hay muchas especies animales que nos ofrecen admirables ejemplos de inteligencia … las plantas también tienen inteligencia”…”Nosotros sostenemos que esa inteligencia emana de la materia o naturaleza de la materia, es el alma o el espíritu de cada existencia; inteligencia, alma o espíritu que no deja de ser materia”…”En suma : Materia, movimiento, energía, alma, inteligencia, vida, cuantos conceptos queramos fundamentar quedan refundidos en una sola palabra: Materia”.

Recabarren no tuvo acceso a la obra de Lenin, ”Materialismo y Empiriocriticismo”, escrita en 1908, en donde critica fuertemente las tendencias mecanicistas y da su definición de materia: “La materia-escribe- es una categoría filosófica para designar la realidad objetiva, dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada y reflejad por nuestras sensaciones y existentes independientemente de ellas”. (V.I. Lenin.”Materialismo y Empiriocriticismo”. Ed. Progreso. Pág. 131.) Y agrega…”La única propiedad de la materia cuya concepción lleva aparejado el materialismo filosófico, es la de ser una realidad objetiva, la de existir fuera de nuestra conciencia”

Naturalmente al analizar el concepto de materia dado por Recabarren, pierde todo sentido la antítesis gnoseológica entre materia y espíritu, entre materia y pensamiento, entre materia y conciencia. La inclusión del concepto de espíritu, conciencia, pensamiento, alma o como quiera llamársele en el concepto de materia no es correcta. A su vez es digno de destacar que operar fuera de los límites de la antítesis gnoseológica, como una antítesis absoluta, es también un error.

Los materialistas a los que tuvo acceso Recabarren aceptaban todo el contenido de los descubrimientos de las ciencias particulares, eran ateos y combatían el idealismo en filosofía, al clericalismo y al mesianismo y casi todos trasladaban las conclusiones de las ciencias de la naturaleza mecánicamente a la sociedad o al estudio del pensamiento, de la conciencia. Sus limitaciones estaban dadas por ser la mecánica de los cuerpos sólidos, celestes y terrestres, en una palabra la mecánica de la gravedad la que había tenido un más rápido desarrollo.
Una de las preocupaciones de los materialistas del siglo XIX fue la refutación de la religión y su vínculo con todos los males de la sociedad, opinión repetida por Recabarren.

En su libro “Rusia obrera y campesina” cita al escritor Joaquín Edward Bello quien en el diario La Nación de Santiago, del domingo 4 de marzo de 1923 escribe: “Trotski que vivió algún tiempo en España y que ha escrito cosas muy picantes sobre este país ha hecho poner un gran letrero en todas las iglesias… “La religión es el opio del pueblo”. Recabarren no hace comentario y pasa a otro tema, quince páginas más adelante señala…”La iglesia en Rusia tiene libertad para sus misiones religiosas, pero son debidamente vigiladas pues todos saben que el clero es en realidad un verdadero instrumento del capitalismo”.

Haremos cuenta que la foto de Trotski del diario La Nación en donde está con un grupo de soldados con un cartel en castellano que dice “La religión es el opio del pueblo” es una foto no trucada, es el mismo Edwards quien nos adelanta que Trotski sabía castellano.

La frase “La religión es el opio del pueblo” es de Marx, pero… ¿Que dijo realmente Marx? Y esto es importante porque a pesar de haber sido escrita en 1844, todavía se le tergiversa y hasta comunistas la repiten con un contenido erróneo. Además todo el libro de Recabarren que hoy comentamos está dedicado al tema y en sus conclusiones escribe… ”Así como no hay libertad para vender venenos, ni para asesinar, así no podemos tolerar que una organización criminal como es la iglesia continúa envenenando con sus doctrinas y asesinando con sus métodos a una buena parte de la humanidad”.

Regresemos a la frase de Marx…”La religión es el opio del pueblo”, escrita a los 26 años de edad en Paris, en la “Introducción para la crítica de la “filosofía del derecho” de Hegel”…”La miseria religiosa es al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”.

La palabra “opio” en el texto tiene un significado opuesto al presente. La palabra opio está ligada hoy a drogadicción, embrutecimiento, crímenes, gansterismo. La palabra “opio” en el texto de Marx significa “calmante para los dolores”, uso que se le daba al opio en esa época, antes que los colonialistas ingleses en China lo transformasen en una mercancía para embrutecer a millones de personas y lograr gigantescas ganancias. En el texto, Marx cataloga a la religión de…”expresión de la miseria real”, ”protesta contra ella (contra la miseria)”, ” sollozo de la criatura oprimida”, etc. Las frases poco tienen que ver con “opio” en el sentido actual del término.

En el párrafo anterior, en la “Introducción para la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” Marx decía de la religión: ”… es la conciencia y el sentimiento que de sí posee el hombre, el cual aún no alcanzó el dominio de sí mismo o lo ha perdido ahora” y agregaba…”La religión es la interpretación general de este mundo, su resumen enciclopédico, su lógica en forma popular, su point d” honneur espiritualista, su exaltación , su sanción moral, su solemne complemento, su consuelo y justificación universal. Es la realización fantástica del ser humano, porque el ser humano no tiene una verdadera realidad. La guerra contra la religión es, entonces, directamente, la lucha contra aquel mundo, cuyo aroma moral es la religión”.

De lo expuesto se desprende que la lucha no es contra la religión sino contra “aquel mundo”.

¿Qué es ideología revolucionaria? Antes de responder diremos que el término “ideólogo” lo emplea por primera vez Napoleón para burlarse de los intelectuales que lo criticaban. Hegel usa el término “ideología” como falsa conciencia y Marx y Engels de la misma forma. Es Lenin quien deduce de los escritos de Marx la categoría “Ideología revolucionaria”, significando con ello la posibilidad de una ideología científica para una clase, la clase obrera, que no es otra cosa que el dominio de las ciencias, dominio de las leyes más generales de la sociedad, de la naturaleza y del pensamiento. Esta ciencia estaba en sus comienzos, y a Recabarren, a miles de kilómetros, en el fin del mundo, se le criticaba por no haber llegado a la ideología revolucionaria.

Engels dice que la única exigencia al entrar en el Partido es estar de acuerdo con el Programa y sus estatutos y no puede ser de otra manera, la comprensión de la ideología científica requiere de un largo y prolongado tiempo de estudio. Más aún, Engels explica que un Programa político, cuando es científico, es llevado a la práctica por millones de personas bien poco científicas. Si así no fuese los creyentes no podrían ingresar al Partido y deberían prohibirse las mandas a la virgen de Andacollo por estatutos.

Pero la exigencia estatutaria que “perdona” al militante de sus conclusiones no científicas acerca de una infinidad de fenómenos particulares y generales, de la vida social y espiritual, no acepta que discrepe de las conclusiones colectivas generales establecidas en un Programa (Científico) sancionado y resuelto por un Congreso, debe asumirlas. Es el ABC de las normas de funcionamiento de cualquier Partido comunista.

El tema cobra actualidad cuando se impide o se frenan discusiones no contempladas en el Programa por ser la realidad infinitamente más compleja y movediza que el más acabado de los Programas. A veces se intenta con una frase o una consigna interpretar la realidad eludiendo el análisis científico de un todo complejísimo, como es el devenir social. Para explicar metodológicamente lo antes expuesto nos remitiremos al pasado. En 1974, Breschnew, Secretario General del PCUS a propósito de la derrota de la Unidad Popular en Chile sentenció…”La revolución debe saber defenderse”. Con una sola frase descartó cualquier análisis integral. Esa frase podría interpretarse de cualquier manera. Mecánicamente referirla a las puras armas, a las vías de la revolución o al uso de la violencia; o en un sentido opuesto; insistir en tal o cual aspecto económico, político, cultural o sociológico deficitario o no tenido en cuenta por los revolucionarios. Traigo a colación la frase de Breschnew porque en 1981 le dice a Erich Honecker: “La situación es grave en la URSS, es igual a la vivida en Febrero de 1918 cuando se firmó el tratado de paz con los alemanes”. (RotFuchs. Enero 1917.Pag. 13). Firmada la paz en 1918, el nuevo poder obrero - campesino, se vio obligado a entregar extensos territorios a los alemanes que de todas maneras iniciaron una ofensiva armada en contra de los soviéticos.

Breschnew dijo…”la situación es igual a 1918” y desde 1964 estaba a la cabeza del ejército más poderoso del planeta, con un Partido de 27 millones de militantes. En 1918 el Partido tenía 140 mil militantes y el nuevo “ejército rojo” en pañales. Pareciera que una frase o un dato numérico, no da cuenta de las reales causas del avance o retroceso de un fenómeno social tan complejo. Una sola frase va en contra de un análisis científico, una sola frase no es más que eso…una frase. El abandono de los criterios metodológicos científicos y con contenido de clase, habían sido abandonados por la dirigencia soviética y tienen su punto culminante cuando Gorbachov un año antes de la caída de la URSS, también con una sola frase descarta el análisis científico de clase entregándose a las fauces del imperialismo al decir…”Los intereses de la humanidad están por sobre los intereses de clase”, se refería a la paz y al desarme. Sabiendo él que los intereses de clase, de la clase obrera, coinciden con los intereses de la humanidad y es ella la más consecuente luchadora por su materialización.

La ideología científica, la filosofía de la clase obrera había sido abandonada. Marx en “La Sagrada Familia” dice…”Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales”. La dirección soviética citaba a Lenin en sus discursos pero hacía tiempo que había renunciado al análisis de clase en su política, el imperialismo jamás.

Se nos dice…”No puedes negarlo… el capitalismo ha cambiado y no es igual al de los tiempos de Marx”. Pretenden con ello desahuciar el marxismo porque correspondería a otra época. Sí, el capitalismo ha cambiado y la clase obrera también, no se requiere ser un sabio para darse cuenta. Los estudios de Marx nos muestran la esencia del capitalismo y en el período de Lenin se profundizan las investigaciones y se pasa de la esencia de primer grado a la de segundo grado y así sucesivamente. ¿Hasta cuándo?...hasta que el fenómeno desaparezca. Corresponde por tanto hoy profundizar en el estudio de las actuales condiciones del capitalismo y no andar repitiendo lo dicho por “sesudos” sociólogos que plantean incluso la necesidad de crear el “sujeto histórico”, ese sujeto existe y es la clase obrera que en alianza con otras capas y clases de la sociedad debe oponerse a quien impide el desarrollo de la sociedad…el imperialismo. Recabarren en ese sentido, nunca tuvo extravíos. O inventan crisis como la “crisis de representatividad” porque supuestamente no hay suficientes “representantes” en el parlamento. Esta “crisis” nace con el capitalismo, el dominio de la burguesía, y termina con el triunfo del proletariado en alianzas con otras clases y capas de la población por sobre el imperialismo, palabra olvidada en el presente. La panacea de hoy (y de todo el siglo XX) es la necesidad de crear “valor agregado” a las materias primas, a los minerales etc., y lo dicen con un tonito doctoral, como si hubiesen descubierto la cuadratura del círculo, pero nada dicen que mientras exista dominio imperialista no habrá “valor agregado” o ¿suponen que los imperialistas van a permitir tranquilos competencia con ellos?

Un mes antes de su muerte con motivo del séptimo aniversario de la Revolución de octubre Recabarren escribió: ” No es tan fácil que el proletariado tome el poder arrebatándoselo a una burguesía prevenida. Pero no es imposible… ¡Abolir el falso derecho a la propiedad esclavizadora, he ahí la labor por realizar y que Rusia ha empezado! ¡Viva el 7 de Noviembre de 1917! ¡Viva la Revolución Rusa! ¡Viva la Internacional Comunista!”.
Los revolucionarios latinoamericanos del siglo XXI no deben olvidar ni por instante a Cuba socialista, ejemplo de lucha antiimperialista desde 1959.

Las comparaciones entre personalidades son siempre subjetivas y a veces hasta odiosas, más aún si pertenecen a diferentes épocas, de todas maneras me permitiré exponer algunas similitudes entre dos grandes hombres de nuestra historia de luchas… Luis Emilio Recabarren y Salvador Allende. Ambos en vida no se atribuyen dotes teóricas y ambos fueron grandes educadores de masas. Ambos se identificaron con los trabajadores y fueron odiados por la oligarquía. Ambos fueron extraordinarios luchadores por las reivindicaciones de los explotados. Ambos fueron internacionalistas y lucharon por el socialismo hasta su muerte. Ambos pertenecen a la historia de Chile y su pueblo.

Para terminar, decir que cada hombre desde el punto de vista de las ideas pertenece siempre a una época determinada, a las polémicas de su época, a los libros de su época y Recabarren no podía abstraerse de esas circunstancias históricas, pero lo más importante fue siempre su clara postura de clase. Recabarren vivió el período de expansión gigantesca de las ciencias naturales, donde todo debía ser pasado por el cedazo de la razón, aunque esa razón en la mayoría de las veces estuviese impregnada de mecanicismo. Vivió el gran periodo de la ilustración llegado a

Chile con retraso, como llegó con retraso el materialismo francés y más tarde el materialismo alemán.

Que sirvan estas palabras de complemento y homenaje a Recabarren en el día de su nacimiento.
 

David Mc Conell

 

 

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