Sábado 18 de Noviembre del 2017

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Un Arrebato Falaz Y Feroz

 

                    Un Arrebato Falaz Y Feroz

 Editorial
El Siglo - 21/02/2017

Un editorial de La Tercera que deja de lado el debate de fondo y serio, y cae en denostaciones, baja politiquería, planteamientos burdos y distorsiones.

Editorial. El Siglo. Un contenido de baja monta que esquiva un debate serio, de fondo, ponderado, respecto al sistema de medios de comunicación en el país, fue el editorial del conservador diario La Tercera titulado “El Partido Comunista y TVN”.

Hace tiempo que las reflexiones y polémicas respecto a la realidad de los medios están instaladas, principalmente por la tremenda concentración empresarial y privada, la penetración ostensible de consorcios extranjeros que, por ejemplo, dominan el espectro radial y televisivo nacional, junto a un déficit y precariedad del sector público, el Estado y sectores de la sociedad en cuanto al desarrollo de medios de comunicación.

En ello entra, inevitablemente, el tema de la función pública y la responsabilidad del Estado en garantizar el equilibrio comunicacional y la pluralidad informativa.

El escrito de La Tercera se aleja burdamente de ese lenguaje, de esa discusión conceptual y de fondo, y omite a sus lectores datos como los señalados. Convierte un tema vital para el sistema democrático, la democratización de las comunicaciones, el derecho social a la expresión y el desarrollo del país, en algo de baja politiquería, planteamientos burdos y falaces y en una distorsión de la realidad y de la polémica.

En una veintena de líneas, ese periódico de constatable línea editorial derechista -que ejerce libremente y en una posición monopólica- pretende establecer los criterios del Partido Comunista respecto a Televisión Nacional, el “canal público”, dejando de lado arbitrariamente argumentos dados por los comunistas respecto a este asunto y caricaturizando posturas.

Por respeto a lectores y la opinión pública vale la pena comentarlo y de paso contribuir a que la ciudadanía tenga elementos más consistentes para fijar una postura.

El editorial afirma que Guillermo Teillier, presidente del PC, se quejó de que “el gobierno no pueda usar a TVN para dar a conocer sus realizaciones e hizo ver la necesidad de una reforma constitucional que permita al gobierno contar con esas atribuciones, además de relevar la importancia de que el Estado pueda tener medios de comunicación propios”.

¿Por qué el pavor? Lo que indicó Teillier y lo reafirmó, es que la televisión pública debe contribuir a la pluralidad comunicacional, al equilibrio informativo y difundir la información de políticas sociales del gobierno. ¿Cuál es el problema?, cuando en Chile hay a lo menos 4 diarios nacionales conservadores que hacen todo lo contrario y priorizan por la información de los grupos económicos y de la derecha. ¿Cuál es el drama si aparte de TVN todos los canales de televisión son privados y tienen una línea editorial empresarial y conservadora, y la mayoría responden a consorcios extranjeros? ¿Por qué cuestionar el rol del Estado en el interés público, si en el país el sistema de medios está hegemonizado por empresas nacionales y extranjeras privadas?

Por lo demás, de lo que se trata no es informar solo del actuar de este gobierno, sino de todos, del signo que sean. ¿Cuál es el problema de que el canal público informe de las realizaciones del gobierno cuando prácticamente el 90% del resto de medios son privados y responden a líneas editoriales que incluyen no informar lo que hace un gobierno, omiten o distorsiona la labor desde el sector público y el Ejecutivo? El planteamiento es que TVN cumpla un rol de equilibrio, pluralidad e información. ¿Cuál es el susto de que la televisión pública difunda información del gobierno; se tiene que autocensurar? Por lo demás, se plantea que, también, el canal público contribuya a la cultura, al civismo, a la educación, a contenidos de calidad y que pueda tener una barra de contenidos no determinada por criterios financieros y comerciales.

Es cierto que no solo el Partido Comunista, sino que amplios sectores políticos, sociales, comunicacionales y académicos están por una reforma constitucional que garantice el derecho a la información y la pluralidad, y que permita una situación equitativa y ponderada entre medios privados, sociales y públicos. ¿Dónde está el drama? A menos que La Tercera no quiera eso. Por cierto, esa legislación colocaría a Chile en los estándares internacionales en materia de medios, algo que hoy no es así.

Para La Tercera, todo lo anterior es una “pretensión de manipular un medio de comunicación del Estado”. Es un comentario falaz y de mala categoría. Que un gobierno se preocupe de los contenidos y línea editorial del canal público, es natural, no es manipular. ¿O los dueños de Copesa no hacen lo mismo con La Tercera, no se preocupan de los contenidos y línea editorial de su diario?

Luego, el editorial de La Tercera arremete contra el Colegio de Periodistas y hace un emplazamiento al Ministerio Secretaría General de Gobierno. Se indica que “sorprende que una instancia como el Colegio de Periodistas -el cual está llamado a defender el trabajo periodístico autónomo y libre de presiones por parte de la autoridad- no haya manifestado su repudio frente a la pretensión de manipular un medio de comunicación del Estado. Es evidente que el solo hecho de sugerir un intervencionismo de esta naturaleza debería ser motivo para poner en alerta a todas las instancias que deben velar por la libertad de expresión, y para estos efectos también sería clarificador que la Secretaría General de Gobierno entregara su visión respecto al planteamiento de uno de los principales partidos de la Nueva Mayoría”.

El escrito omite el argumento central del Colegio de Periodistas. Que en Chile hay desequilibrio comunicacional, inequidad en fuentes informativas y una fuerte concentración privada de medios y, por tanto, se debe avanzar en pluralidad y equilibrio comunicacional e informativo y en ello es esencial potenciar la televisión pública. Así que esa organización gremial no tiene nada que repudiar si alguien plantea reforzar los mecanismos de funcionamiento de un medio como TVN.

¿O La Tercera pretende que el Colegio de Periodistas se ponga a defender el actual estado de cosas en materia comunicacional? ¿Desde Copesa desean que el Colegio de Periodistas defienda el oligopolio de la prensa, la hegemonía de consorcios extranjeros en los medios, la alta concentración privada en medios de comunicación?

El diario injuria y desacredita a la presidenta del Colegio de Periodistas por ser comunista. No por sus ideas, sino por ser comunista. Esa estructura de pensamiento de quienes escribieron y aplaudieron el editorial -sean dueños, directivos o editores del diario- fue la que dio piso a quienes reprimieron criminalmente a los comunistas en el pasado. Para La Tercera, en la postura del gremio de los periodistas o un eventual “silencio” ante algún tema, podría “incidir la afinidad de la presidenta del Colegio y algunos miembros de la mesa directiva con el PC, lo que en tal caso supondría una inconveniente confusión de roles”. Olvida el editorial, que en la mayoría de las organizaciones gremiales y sindicales sus directivos son elegidos por su posicionamiento político, lo que no puede ni debe constituir “una confusión de roles” al fijar posturas de la entidad a la que se representa. Lo otro sería volver al tiempo de la dictadura donde esos dirigentes eran designados y otros eran reprimidos y perseguidos.

El editorial en análisis da, en los últimos párrafos, un salto tan desmesurado como desubicado. Pretende colocar este debate en el marco de situaciones de Venezuela y Argentina. Dando por hecho una realidad construida, afirma que “los riesgos de permitir que los gobiernos se valgan de medios de comunicación en su propio beneficio o para denostar opositores han sido ampliamente documentados en la Venezuela chavista o durante la era Kirchner en Argentina, constituyendo un grave atentado a la libertad de expresión”. Ése es otro debate. Pero querer meter temores o insidias en base a otras realidades, es peligroso.

El sistema democrático chileno presenta un déficit cuando más del 90% de sus medios de comunicación está en manos de oligopolios privados, de empresas ligadas a grupos financiaros y a la derecha política, y de consorcios extranjeros. Hay una situación de desequilibrio cuando alrededor del 80% del avisaje estatal se va a esos medios. El monopolio privado de medios se extendió a regiones y hoy la prensa o los medios regionales, comunales, locales, sociales, están en situación paupérrima y sin apoyo del Estado. Nadie, en sano juicio, podría afirmar que esa es una situación positiva y óptima para un país que se dice democrático y que aspira a ingresar a la lista de naciones desarrolladas.

Por lo demás, cualquier vistazo a la situación de medios en países europeos, asiáticos, en Estados Unidos o Canadá, presenta un escenario mucho más avanzado y equitativo que el chileno.

Nadie sostiene, y no lo han hecho los comunistas, que no existan medios privados y que empresas nacionales no puedan tener sus medios. Lo que se afirma es que hay que garantizar la pluralidad y el equilibrio en materia comunicacional y el acceso real al derecho a la información. Todo ello regulado en la legislación. ¿Cuál es el problema?

 

 

 

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