Jueves 23 de Noviembre del 2017

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Bárbara Figueroa En La Nueva Coyuntura De La CUT

 


Bárbara Figueroa En La Nueva Coyuntura De La CUT

El Siglo - 10/02/2017

“Nadie puede decir hoy que la Central no hace debates, o que está capturada por bloques políticos”.

Valentina Flores Luengo. Periodista. Tras las primeras resoluciones conocidas del 11° Congreso de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), los medios de comunicación enfatizaban sobre las nuevas elecciones programadas para abril, así como en los cuestionamientos de algunos gremios a la decisión de establecer el mecanismo de sufragio universal para el 2020 y no en este proceso electoral. Sin embargo, sus dirigentes han puesto el acento en la importancia del proceso de autoreforma sindical y de cambios orgánicos que hoy desafían a la CUT al trabajo y discusión ramal, instancia que no se daba desde la refundación de la Central a fines de los 80.

Es así como su actual presidenta, Bárbara Figueroa, parte su análisis destacando que tras el impasse vivido en las elecciones de agosto de 2016, “lograr un congreso con el nivel de convocatoria y discusión que tuvimos es un éxito. Hago una evaluación muy positiva del congreso, por las definiciones y cambios que se concluyeron. Al calor de lo que fue el proceso electoral, supimos leer esto como una oportunidad política donde logramos hacer síntesis de un proceso que era necesario”.

Para Figueroa, en el último periodo “la CUT logró ser incidente en la agenda nacional, y que los debates del mundo laboral tuvieran relevancia, pero eso no se complementaba con nuestra institucionalidad. En el fondo era posicionar los temas del mundo del trabajo, la superación de la desigualdad y las transformaciones en Chile como un tema relevante, pero eso hizo también ver nuestros propios déficits internos. De alguna forma nos mostró de manera más nítida que la CUT necesitaba dar pasos para adecuarse orgánicamente a esos desafíos”.

Además la dirigenta recalca el rol que jugó la llamada “directiva de transición” en los debates abordados. “Como equipo de conducción demostramos que era posible, y que eran necesarios los pasos que estábamos dando, creo que eso fue valorado por los congresistas. Con ello no solo cumplimos con el mandato y la apuesta que le hicimos a los dirigentes de la Central cuando nos constituimos como bloque de conducción, sino que además lo hacemos con una comprensión muy amplia de los dirigentes sindicales de que era necesario pensar esta nueva estructura, repensar a la CUT para el desafío actual respecto del fortalecimiento efectivo de las CUT’s provinciales, pero también caracterizándolas en el rol que tienen que jugar en torno a la articulación de poder local, de alianza social en los territorios”.

¿Eres crítica con lo fue tu periodo de conducción anterior? ¿Faltó lograr mayor comprensión de la CUT en el desafío que estaban planteando de este rol incidente?

Siento que lo que hicimos en los últimos cuatro años fue un proceso donde el objetivo era muy preciso: reinstalar a la CUT como actor relevante en las demandas del mundo del trabajo y social, en la agenda política nacional. Creo que en eso fuimos efectivos, pero no tuvimos plena conciencia de que debíamos ser mucho más agudos en que ese objetivo político-sindical tuviese correlato con la vida interna de la Central, y eso tuvo un reflejo en el marco electoral.

El hecho que nos atreviésemos con Nolberto Díaz (DC), José Manuel Díaz (PS), a conducir este proceso de transición, a ser su rostro visible, tuvo que ver con que no fuimos capaces de leerlo y de haberlo corregido antes, y creo que lo asumimos en buena ley, con una mirada amplia respecto de la recuperación de los espacios institucionales, con más transparencia y mecanismos de participación para dar las garantía a todos los sectores presentes en la CUT.

¿Con esta autoreforma se despeja la instalación mediática de que la CUT está tomada por los partidos políticos?

Creo que sí. De hecho, este proceso generó la atención de los delegados precisamente por el debate que se dio, porque claro, se había intentado instalar la imagen de que la Central estaba dominada por cúpulas políticas, que no habían debates. Nadie puede decir hoy que la CUT no hace debates, o que está capturada por bloques políticos. Hoy se puede mirar con más tranquilidad y menos prejuicios la institucionalidad de la CUT.

¿Las elecciones de abril próximo son el punto de cierre de la etapa de cuestionamiento vivida el 2016? ¿Qué garantías da el nuevo Colegio Electoral en relación al del año pasado?

Si, el compromiso que hicimos con las y los trabajadores en esta conducción transitoria, se cierra con la repetición de las elecciones. Lo primero es que el cambio estatutario nos entrega un Colegio donde ningún sector puede tener la mayoría de miembros y tomar las decisiones marginando a los otros sectores, hoy todos están representados en el Colegio Electoral. Además, se definió que ninguno de sus antiguos miembros se repitiera en el cargo, a modo de no levantar suspicacias.

¿Qué opinas respecto a la instalación de la comisión investigadora parlamentaria del proceso de elecciones y la moción de voto universal para los espacios sindicales?

Aquí no hay nada que esconder, las puertas de la Central están abiertas para quien quiera hacer consultas. Nuestra diferencia es que nos parece qué hay un riesgo de que en espacios como esos, donde el tema era ver las competencias y responsabilidades de la Dirección del Trabajo (DT) respecto a la elección de la CUT, por la vía de lo ocurrido se busque coartar las acciones sindicales, dándole más atribuciones a la DT de lo que corresponde. Los espacios de fiscalización no se pueden confundir con intervenir la libertad sindical, por eso definimos no participar de la comisión.

Sobre el proyecto de ley para avanzar en votación universal en los espacios sindicales, creo que es un error. Nadie puede imponer cómo se debe ejercer la democracia interna, eso es no conocer la vida sindical y hay que mirarlo con mucha atención. Sería peligroso exigir elecciones universales en todos los niveles cómo un prejuicio con el sindicalismo, haciéndolo solo a esta parte y no al empresariado y sus organismos de representación.

¿Por qué el voto universal en 2020 y no en abril?

Lo primero que se despejó en los consejos directivos anteriores al Congreso, era que el mecanismo de elección debía ser el voto directo y universal. Sin embargo, se discutió en el Congreso en qué momento lo aplicábamos, y ahí había posturas de que fuera ahora, el 2017. El problema es que nadie propuso cómo debíamos hacer para implementarlo ahora.

Cómo directiva de la CUT tenemos el mandato de que, independientemente del mecanismo, el proceso electoral de plenas garantías de que todos participen en iguales condiciones, y hoy no todas las organizaciones tienen tradición de voto universal, por lo tanto era errado pensar que en un mes todos debían adecuarse y estarían en condiciones de garantizar que el proceso fuese óptimo para todos. Por eso nuestra propuesta, que ganó por amplia mayoría, fue que durante este nuevo periodo se estudien y creen condiciones, con una comisión técnica, para que en las próximas elecciones del 2020 todos estén en plenas garantías de participación para el voto universal. Uno entiende la demanda y me parece legítima, pero no se puede pensar que si eso no se concreta, entonces se desconoce la decisión de las mayorías.

Pensando en las elecciones de abril, ¿cómo irá el Partido Comunista en este proceso, se evalúa mantener la alianza de conducción actual?

Sobre las listas posibles y pactos, hoy se configura un nuevo marco tras establecer en el Congreso la cuota de género para la elección de la directiva nacional, por lo que las listas se verán en la obligación de mirar con una perspectiva más amplia el cómo se constituyen. Lo segundo, es que hoy ya no votarás por dos candidatos, sino que por nueve, que pueden ser de distintas listas. Además de que, a pesar de ser una de las controversias para quienes no conocían nuestros estatutos, seguirán siendo los electos en la directiva nacional quienes definen al presidente y los cargos a ocupar.

Tengo la impresión de que para el desafío que tiene hoy la CUT, no se puede pensar en cuadros aislados, debes necesariamente pensar en el mejor colectivo de dirección. Creo que una alianza amplia, que ponga en el centro a la CUT, da resultados. Me siento privilegiada del trabajo que hemos hecho con los compañeros socialistas representados en el sector que encabeza José Manuel Diaz, y del trabajo que hemos hecho con Nolberto, con quién si bien tenemos diferencias, tenemos un compromiso con la CUT que las trasciende.

¿Esta alianza le da un carácter más institucional a la conducción de la CUT?

Creo que es bueno plantearlo así. Esta alianza le ha dado un sentido más de cuerpo, de institucionalidad a la Central, que no se había logrado antes. Me siento muy cómoda de ser parte de un colectivo diverso, donde el peso no recae en quien encabeza la presidencia, sino que en un equipo de dirección.

En el caso de nuestra definición como partido (Comunista), estamos por esperar que se hagan los mejores análisis para determinar nuestra lista. Es importante nutrirnos de todos los elementos para esa discusión, pero la clave es determinar los mejores cuadros que pueden contribuir a este desafío de la Central, ser respetuoso con nuestro compromiso con la CUT y de sus definiciones.

Acerca de una de las resoluciones del Congreso, ¿cuál es la señal para la contraparte con la definición de los Consejos Ramales?

Lo que buscamos al construir los Consejos Ramales, es ser contraparte activa de esos debates y articular con mejores elementos a los trabajadores de las distintas ramas. Espero que esto se lea como una alerta positiva, donde se propicien más los diálogos sociales y nuestra participación respecto a las demandas y apuestas en la producción y desarrollo del mundo del trabajo. Creo que son elementos que dan cuenta de que estamos asumiendo necesariamente desafíos orgánicos, no como un fin en sí mismo, sino como parte del desafío político de la CUT para el periodo.

¿Se pondrán a la cabeza también de la demanda por un nuevo sistema de pensiones?

Lo importante de nuestra discusión es que definimos no sólo instalar la demanda, que por cierto ha estado en nuestra plataforma de lucha hace más de una década, sino que para que la estrategia avance es partir de la construcción de un movimiento social, y eso significa hacer una definición respecto que nuestra alianza debe ser con los sectores sociales y políticos, pero lo primero es con el mundo social, porque la experiencia nos demostró que no basta solo con la voluntad de un gobierno para hacer transformaciones, se necesita un actor social activo, diverso e incidente, que las empuje y demande con fuerza.

El rol de la CUT es ser una agente que desequilibre las balanzas. Tenemos claro que sin los trabajadores no se pueden hacer cambios en este país, y pretender hacerlos solos, es una acción kamikaze. Esa convicción se expresa no solo en el tema de pensiones, donde enfatizamos que es un modelo agotado y que necesitamos uno de reparto y solidario, sino que también en demandas como fortalecer la salud pública y una nueva Constitución.

¿Cómo analizas la actual conducción del Colegio de Profesores y el rol de disidencia que ahora intentan jugar en la CUT?

Lo primero es señalar que, tal como lo dijimos en la constitución de la directiva del Colegio, junto a Jaime Gajardo no vamos a ser disidencia, no vamos a hacer una política de ruptura. Nosotros tenemos una postura, que es minoría hoy, pero vamos a defender nuestros planteamientos sin descalificaciones ni tergiversar lo que dicen otros. Esto lo menciono no solo a raíz del debate del Colegio de Profesores, sino porque creo que debemos combatir la práctica de instalar mentiras como verdades, y que cualquiera pueda decir lo que le parezca aunque falte a la verdad, con tal de instalar posiciones.

Desde la CUT hemos hecho un primer análisis, y es que nosotros no le vamos a cerrar la puerta a ninguna organización, y si el Colegio decide congelar su participación en la Central, bueno esa es una decisión de ellos, eso no va a significar que les cerremos la puerta o separemos al Colegio. Está pendiente participar de los debates, y esperamos que se nos permita darlos. Definir por ejemplo la participación del Colegio en la Mesa del Sector Público, que es encabezada por la CUT. Pero no es primera vez que el Colegio lo plantea, ya lo hizo en otros tiempos con Fuerza Social a la cabeza. Lo que si espero de mi organización base, es que tal como yo y otros dirigentes somos respetuosos de esta nueva mayoría de conducción, y no nos retiramos de las asambleas si es que perdemos en votación, ellos hagan lo mismo con una decisión mayoritaria que se expresó en el Congreso de Central, en que participó la delegación de los profesores, y de la cual su presidente (Mario Aguilar) no pronuncio reparos ni las opiniones disidentes que si ha manifestado por la prensa.

Publicado por: www.elsiglo.cl

 

 

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