Jueves 23 de Noviembre del 2017

Más articulos

Por Marcel Garcés Muñoz: LO QUE ESTÁ EN CUESTIÓN EN CHILE ES LA DEMOCRACIA

El 44 aniversario del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, ha revivido en el país, un escenario de confrontación política en que la misma derecha económica, política y militar de esa época ha intentado revivir la conspiración golpista y la táctica sediciosa, que los llevo a despreciar y violentar del


Recabarren, sus ideas, y su entorno filosófico. A cien años de la publicación “La materia eterna e inteligente”

Por: David Mc Conell. - El 6 de julio de 1876 nacía en Valparaíso Luis Emilio Recabarren. Hoy, transcurridos 141 años, recordamos y homenajeamos en este día, al padre del movimiento obrero chileno, al gran guía y organizador de los trabajadores en su lucha por una sociedad en que el hombre no sea enemigo del


La materia eterna e inteligente…

Por : David Mc Conell .- Compañero Max Berrú, Presidente del CEILER; Compañera Carlota Espina Secretaria Ejecutiva, un gran saludo y reconocimiento por la labor que realizan. Deseo saludar también a mi viejo amigo Iván Ljubetic, dije viejo amigo y no amigo viejo. La corrección es necesaria porque poco antes d


Hablar claro y sin dobleces

Por: David Mc Conell. - El nuevo Presidente de las Asociación de Fondos de Pensiones, Andrés Santa Cruz, en entrevista aparecida en EMOL del día 22 de Enero de 2017 declaró: “Si hay alguien que quiere que caigan las instituciones y dentro de estas instituciones las AFP, sin ninguna duda quiere que caiga el pa


Acerca de la democracia, una discusión siempre actual y necesaria

Por: David Mc Conell. - Pericles, en el siglo V antes de nuestra era escribía: “Nuestro régimen es democrático porque el poder no está en manos de la minoría sino de todo el pueblo”. La idea expresaba el gobierno de todos a diferencia de la aristocracia, gobierno de selectos, y monarquía el gobierno de uno.


Luis Corvalán Lepez (1916-2016)

 

Luis Corvalán Lepez (1916-2016)

David Mc Conell

El 14 de Septiembre de 2016 se cumplirán cien años del nacimiento de Luis Corvalán Lepez, Secretario General del Partido Comunista de Chile entre los años 1958 y 1989.

“Don Lucho”, se acostumbraba a denominarlo en el Partido. Tal forma tomada del propio pueblo para referirse a personas mayores y respetadas, era asignada espontáneamente a algunos compañeros y se generalizaba cariñosamente. No todos tenían tal reconocimiento: los más conocidos fueron “Don Reca”, “Don Elías”, “Don Carlos”, “Don Ricardo”, “Don Américo”, “Don Rafa”.

Escribir algo sobre la vida y obra de Luis Corvalán en pocas páginas, llena de interrogantes a cualquiera que lo intente, por lo prolífico de su obra, y el rol jugado en la política chilena en buena parte de la segunda mitad del siglo XX. De todas maneras nos sentimos motivados a homenajear a un gran comunista, a un gran formador de revolucionarios, a un gran guía del Partido Comunista, a un destacado internacionalista.

¿Cómo seleccionar hechos e ideas que reflejen adecuadamente su rol sin caer en subjetividades, falsas alabanzas, o críticas infundadas? … ¿Cómo resumir en un par de páginas las concepciones teóricas de los comunistas y de su práctica política, hasta el triunfo del Gobierno Popular encabezado por Salvador Allende, en todo lo cual Luis Corvalán jugó un rol significativo? Difícil tarea, pues son múltiples los aportes de Don Lucho a la línea política del Partido de la clase obrera y su profundización programática, al estudio y difusión de las ideas de Marx Engels y Lenin, al crecimiento y fortalecimiento del Partido, de las Juventudes Comunistas y de su influencia en las masas; a la creación de sindicatos en la industria y en el campo, al desarrollo de la democracia, a las conquistas sociales, económicas y políticas de los trabajadores, a la incorporación de la mujer a la política, a la atracción de intelectuales y artistas a las luchas sociales, al apego irrestricto al internacionalismo proletario, al triunfo y logros del Gobierno popular hasta su derrota en 1973.

Parafraseando un viejo proverbio oriental… “Por los hechos los conoceréis”…trataremos de elegir lo más esencial al describir la vida y obra de Don Lucho.

Por lo corto de este artículo no nos queda otra posibilidad que señalar de acuerdo a nuestro criterio algunos elementos, factores, hechos o cuestiones insoslayables, de la vida de este gran revolucionario, y de la política del Partido Comunista.

Corvalán dedicó su vida a la materialización de la misión histórica del proletariado…”centro y motor de los cambios revolucionarios”. Se esforzó junto a su Partido por poner término al capitalismo, liberando a Chile de la oligarquía y del imperialismo y a través del cumplimiento de las tareas antiimperialistas y así acercar el socialismo. Para ello buscó siempre una amplia política de alianzas.

Una persona como Don Lucho, puesto por la historia a la cabeza del Partido Comunista evidentemente influye con sus características propias en el desenvolvimiento de los acontecimientos, ya sea para acelerar o dar una determinada dirección a los procesos. En esta oportunidad insistiremos en sus aportes y dejaremos para los historiadores e investigadores los otros elementos.

Al decir algo de su infancia y ambiente familiar citaremos sus propias palabras. En un pequeño libro, de cien páginas, escrito en el campo de concentración de Ritoque en Agosto de 1974 y sacadas al exterior por un carabinero, describe su infancia y adolescencia… “¿Por qué no escribir sobre mi propia vida? Ésta no tiene nada de extraordinario. (El cuarto de cinco hermanos) Quien lea estas páginas encontrará en mi infancia más o menos retratada la infancia de cualquier niño pobre de Tomé, el pueblo donde fui criado (El padre los abandona cuando él tiene cinco años, su madre analfabeta debe trabajar de costurera a domicilio). Mis años de estudiante de la Escuela Normal de Chillán estuvieron llenos de los mismos acontecimientos que impactaron a muchos otros de mis condiscípulos. Mis primeros pasos en el partido, mi actividad en las Juventudes Comunistas y de nuevo en el Partido hasta que me designaron como su Secretario General, corresponde también a un itinerario recorrido por miles de compañeros. Por todo ello, pensé que si escribía sobre mi vida le respondía a Pinochet (Dictador fascista, 1973-1989) no sólo por mí mismo, sino por muchos más, por cuantos como yo han abrazado la causa revolucionaria”… ”La pobreza no hizo de mi un niño triste y las privaciones que siempre me han acompañado no significan nada frente a la inmensa felicidad de haber vinculado mi vida a la vida y la lucha de mi pueblo”.

El libro fue editado en varios países y según Corvalán se debió a la insistencia de Gladys Marín que consideraba estas páginas particularmente ilustrativas para las nuevas generaciones acerca de cómo se forman en la vida y en la lucha los comunistas. A Volodia Teitelboim le correspondió sugerir el nombre a la edición mexicana…”Algo de mi vida” y así se difundió en varios idiomas.

¿Se debe añadir algo al resumen hecho por Don Lucho? Sí, confirmar su modestia y humildad. En el Partido se le conocía por su responsabilidad y entrega al trabajo cotidiano, abnegado, colectivo y anónimo. Se le conocía por su capacidad de análisis y la tranquilidad para escuchar el máximo posible de argumentos acerca de cualquier tema. El método consistía en reunir todos los antecedentes acerca del objeto de estudio y decidir colectivamente con una clara concepción de clase. Con ese método era muy difícil cometer errores graves. Eran sus características esenciales, y ellas impregnaron a toda una generación de comunistas.

Al igual que Recabarren, Elías Lafertte, Ricardo Fonseca, Oscar Astudillo, Galo Gonzales, José González, Pablo Neruda, Américo Zorrilla (Arturo Díaz González) y tantos otros dirigentes, provenía Don Lucho, de una modesta familia de trabajadores y debieron ayudar a las respectivas familias siendo niños.

Su formación intelectual, las lecturas de temas políticos, sociales, económicos, se inician como estudiante en la Escuela Normal a los catorce años, allí vive la primera experiencia política, es elegido secretario de actas de la Unión de Estudiantes Normalistas de Chillán. Luego ingresa al grupo “Avance”, las discusiones políticas lo impulsan a la lectura de variados temas sociales. El joven Corvalán lee en sus años de estudiante “Bandera Roja”, el periódico del Comité Central del Partido Comunista y otras publicaciones con fuertes críticas a la sociedad capitalista, lo apasiona la literatura universal y conoce a los principales escritores chilenos. “Poema pedagógico” de Antón Makarenko lo estremece. Makarenko es según las Naciones Unidas uno de los diez pedagogos más importantes de la historia de la humanidad. La revolución rusa se transforma en agitado intercambio de opiniones entre los estudiantes, ella debía ser imitada, concluían algunos, otros la rechazaban. La solidaridad internacional con el naciente Estado de obreros y campesinos se acrecienta y el Partido hace de ella una escuela de educación política de todos sus miembros. Lee cuanto llega a sus manos relacionado con el Primer Estado de Obreros y Campesinos.

Mucho antes de la Formación del Partido Obrero Socialista y después de un amplio debate, los trabajadores chilenos a través de la Conferencia Obrera de Santiago habían proclamado su solidaridad con la lucha del pueblo cubano por su independencia (1895- 1901). Los trabajadores apoyaron la revolución rusa de 1905 y las acciones revolucionarias de 1910 en China en contra del imperialismo ingles. En 1909 “El Socialista” de Santiago proclamaba el 7 de Agosto su lucha contra los preparativos de guerra imperialista…”Guerra a la guerra, viva la paz y muera el imperio del capital. Viva la Internacional”. Desatada la primera guerra mundial se produce el quiebre de la Segunda Internacional, los partidos socialistas europeos apoyan a las burguesías. El Partido Obrero socialista de Chile creado en 1912 por Luis Emilio Recabarren coincide con las opiniones de Lenin, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo en contra de la guerra imperialista. Por tanto, había ya una clara posición de clase en los asuntos internacionales -tema de discusión y estudio cotidiano- y una tradición de solidaridad internacional en el movimiento obrero chileno. En esa tradición se educa Luis Corvalán.

Otro aspecto importante de la herencia del Partido Obrero Socialista, en el accionar del Partido en las décadas posteriores, es la necesidad de aprovechar todas las instancias para dar a conocer la política de la clase obrera. Al presentar la candidatura presidencial de Recabarren opuesta a la de Alessandri en 1920 un periódico partidario escribía…“No pretendemos con esto triunfar”…”solo queremos evitar que el pueblo acepte silenciosamente los acuerdos y mandatos de la oligarquía”. Corvalán conocía esta opinión y la llevó a la práctica en variadas circunstancias.

El triunfo de los bolcheviques encabezado por Lenin en 1917 materializó las ideas de los partidos obreros del mundo, dejaron de ser simples quimeras, cambió todos los esquemas, los trabajadores triunfaban en contra de los explotadores y creaban una sociedad distinta. Al igual que en casi todos los rincones del mundo los trabajadores chilenos sintieron como suyo el triunfo de los obreros rusos.

Los tiempos impusieron a la vez la necesidad de saber más acerca de la realidad nacional. La agitación y organización debía ir unida a las proposiciones de solución. Los dirigentes obreros se transformaron en verdaderos guías de los explotados. Los gobernantes respondían con masacres y asesinatos de obreros y campesinos. Eran décadas duras para los trabajadores de América latina. De todas maneras hubo triunfos, el pueblo nicaragüense en armas (1926-1932) dirigido por

Augusto Cesar Sandino derrotaba a los invasores imperialistas y el Presidente norteamericano debía retirar su ejército con la “cola entre las piernas”. Gabriela Mistral llama a Sandino “General de hombres libres” e inicia una cruzada de solidaridad internacional a la que se suman prestigiosos intelectuales. “El movimiento es nacional y antiimperialista…en el terreno social es popular” decía Sandino.

Formado el Partido Comunista, muy pocos militantes habían leído acerca del socialismo científico, por lo demás, esto ocurría en casi todos los partidos Comunistas de la Tercera Internacional. La actividad ideológico científica desplegada por Lenin era poco conocida. El principal enemigo ideológico de los jóvenes partidos obreros fue el reformismo, la concepción socialdemócrata de las reformas sociales que solo pretendían y pretenden “mejorar” el sistema de explotación capitalista. La influencia ideológica dominante de la burguesía hacía su trabajo. Tal vez esta tendencia, cuando aparecía, no tuvo grandes éxitos en el Partido porque desde un principio Recabarren, no solo enseñaba la esencia y particularidades la lucha de clases, sino también sostenía la necesidad de que la clase obrera accediera al poder político y fuera el motor del proceso revolucionario.

Recabarren fue el principal exponente del contenido de clase de la política del Partido Comunista de Chile. Sin embargo convivían solapadamente desde sus inicios dos tendencias en las ideas y la lucha de la clase obrera, la “reformista” y la “ultraizquierdista” que aunque nunca fueron dominantes hicieron daño y desviaron energías para combatirlas. Ambas tendencias se desenmascararon en el período de la dictadura de Ibáñez terminando sus partidarios como dóciles servidores de la burguesía y los oligarcas.

En Enero de 1925 un grupo de oficiales jóvenes derribó a la Junta de gobierno proclamando un exacerbado populismo, entusiasmando al Partido y alentando la esperanza de convocatoria a una Asamblea Constituyente concordante con sus planteamientos. Manuel Hidalgo, dirigente del Partido en aquel período, escribía en un llamamiento al país…”El movimiento de reforma que debe forjar el Chile nuevo no comenzará hasta el día en que el Presidente Alessandri, hombre en el que el pueblo confía plenamente, asuma la dirección política del país y encauce las fuerzas progresistas de la Nación”. Esto abiertamente era “colaboración de clases”, era liquidacionismo, era el caballo de Troya en el seno del Partido. En el otro extremo, los “izquierdistas”, pensaban que había llegado el momento de la revolución y en Febrero de 1925 escribían en el periódico “Justicia”: “El Proletariado organizado no ha adherido al movimiento militar para que simplemente se cambien los hombres del Gobierno. Se ha adherido para liberarse de la explotación en que se le ha hecho vivir. En consecuencia, si no se quiere hacer víctima de un nuevo engaño a la clase trabajadora, debe procederse inmediatamente a la nacionalización de las tierras…”

La postura reformista y la “izquierdista” o “ultraizquierdista” como se diría hoy, coincidían en una apreciación falsa de la situación política reinante. Hubo también análisis correcto de la situación…Salvador Barra Woll destacado dirigente comunista, en un artículo titulado “Nuestro punto de vista” explicaba el golpe de Estado de los jóvenes militares diciendo…”habrá desaparecido el peligro de la reacción oligárquico conservadora; pero habrá crecido de la muerte de aquella, el peligro de la reacción liberal burguesa, algo más tolerante, un poco más respetuosa de la libertad, mas siempre enemiga de las conquistas económico sociales de la clase trabajadora”.

El reformismo socialdemócrata pretendía subordinar al Partido al juego político del orden burgués y con ello apaciguar las contradicciones y disminuir la combatividad de la clase obrera. Al insistir sobre esta tendencia Lenin escribió…”El reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros salieron siempre burlados cuando se confiaron a los reformistas”. En el terreno ideológico el reformismo siempre se orienta a cambiar la doctrina socialista por la burguesa, niega la necesidad de la lucha de clases y de la revolución socialista. El reformismo no tiene una concepción acabada ni unívoca acerca del mundo y de la sociedad. Es una combinación ecléctica de varias concepciones teóricas incluso contradictorias entre sí. Para ellos la dialéctica esta pasada de moda y lo único existente es una eterna evolución. Pero a la vez que los comunistas critican la ideología reformista, se manifiestan por la colaboración con ellos en el desarrollo de la democracia para acercar el triunfo del proletariado. En el plano internacional es necesario acercar a los partidos reformistas a la lucha por la paz y la no injerencia en los asuntos de otros Estados. En el plano internacional, particularmente, los comunistas se empeñan en acercar a los partidos reformistas a la lucha por la paz y no injerencia en los asuntos de otros Estados.

Al entrar Corvalán a la Escuela Normal en 1931 gobernaba el dictador Carlos Ibáñez. La crisis económica y política creada por el cierre de las oficinas salitreras habían acrecentado la intranquilidad en todas las clases y capas de la sociedad. Después del alzamiento de la marinería se llama a elecciones y vence Juan Esteban Montero. Elías Lafertte también había sido candidato a la presidencia. Luis Corvalán tenía un hermano embarcado que participó en el alzamiento en 1931. En Diciembre la policía asesina a más de treinta comunistas en Vallenar. En Enero del año 1932 Ricardo Fonseca junto a varios profesores fundan la Federación de Maestros. Montero es derrocado y proclamada la llamada “República Socialista” (1932), de solo doce días. Son años difíciles para las organizaciones sindicales y para el Partido Comunista. Masacres y desapariciones lo confirman.

El joven normalista leía en los diarios de la burguesía solo diatribas en contra de los comunistas y eso contrastaba con la opinión que él se iba formando de ellos, hombres íntegros y defensores de los oprimidos. En un mitin con poco más de cien personas, en Concepción, conoce a Elías Lafertte. Don Elías junto a numerosos dirigentes obreros se había unido a Luis Emilio Recabarren para formar el Partido Obrero Socialista en 1912, cambiando su nombre por Partido Comunista de Chile en 1922. El suicidio de Recabarren en 1924 enluta a la clase obrera, los funerales del padre del movimiento obrero chileno son multitudinarios. Su gigantesca obra de organizador y guía del proletariado fue reconocida incluso por sus enemigos.

Cuando Corvalán comienza a preocuparse del contenido de las lecturas políticas a principios de la década del treinta, se preconizaba la inmediata revolución socialista. Esta postura se alimentaba del odio de clase, desatado por las represiones a los trabajadores. Combatir las posiciones “reformistas” o de “ultra izquierda” en ese período no era fácil para el partido Comunista. No se disponía de los conocimientos teóricos elaborados por los clásicos, ni de experiencia acumulada en un Partido recién formado. Las traducciones de Marx Engels y Lenin llegaban con décadas de retraso. De todas maneras había hechos positivos, dados por la propia experiencia de los comunistas recién organizados y al enfrentar las tendencias negativas ellos se preguntaban… ¿Tal o cual acción del Partido de la clase obrera…atrae a más obreros a la lucha, o los separa de las masas? Evidentemente la pregunta de por sí es ya un gran aporte teórico, una especie de “intuición de clase” superior, que deja de ser mera “intuición” y pasa a ser parte de la táctica.

A pesar de las mil formas de cohecho de los latifundistas y burgueses había que aprovechar las elecciones para difundir el pensamiento de los comunistas. Ya lo había hecho Recabarren en 1920 como candidato a la presidencia. En las elecciones presidenciales de 1931 y 1932 le tocó a Elías Lafertte ser el candidato del Partido. Buen tribuno y sobre todo por la cercanía con el pueblo, al igual que Recabarren, era temido por los latifundistas y burgueses. Lafertte llegó a ser uno de los grandes amigos de Corvalán.

La revolución bolchevique ilusionó a los partidos comunistas en la posibilidad de un rápido triunfo de la clase obrera a nivel mundial. Solo después de la experiencia de la “república socialista” de los doce días (1932) en Chile se empieza a consolidar la idea del proletariado como clase articuladora de la unidad de todo el pueblo en su lucha contra la oligarquía y el imperialismo. Carlos Contreras Labarca Secretario General del Partido (1931-46) juega un rol importantísimo en la materialización de esa idea.

En los años treinta, Hitler llegaba al poder en Alemania. El Frente Popular se creaba en Francia y triunfaba en España. Estados Unidos salía de la profunda crisis económica. Los comunistas chinos obtenían éxitos contra los invasores, se afianzaba la Unión Soviética. Los fascistas alemanes inician la cruenta invasión de países europeos. En Septiembre de 1938, en circunstancias de la no respuesta de Inglaterra, Francia y Estados Unidos a conformar un frente en contra de Alemania y su vertiginoso armamentismo, la Unión Soviética se ve obligada a firmar el pacto de no agresión por diez años con Alemania. En Moscú firman Ribbentrop por los alemanes y Molotov por los soviéticos. Corvalán escribe en Octubre del año treinta y nueve … ”La Unión Soviética firmó el pacto de no agresión con Alemania demostrando al mundo que si no había seguridad colectiva, la Unión soviética aun está en la capacidad de protegerse completamente, de decidir su propia política, de retener su posición estratégica en la dirección de la lucha por la paz mundial”.

Como corolario de las discusiones en la Escuela Normal Luis Corvalán ingresa al Partido Comunista en 1932 a instancias del maestro “Palmita”, diminutivo aplicado al apellido por el pueblo, como signo de respeto y cariño hacia la persona de este luchador. En medio de todos estos acontecimientos nacionales e internacionales se va formando la visión política y de mundo del adolescente, futuro profesor primario y proyecto de revolucionario. No faltaron en su juventud las “parrandas” con “poncheras y chiquillas” los fines de semana, era un joven normal.

Al terminar sus estudios en la Escuela Normal de Chillán regresa a Concepción en donde se había establecido su familia, dos de sus hermanos tenían trabajo y eso significaba un gran alivio para la madre. Titulado de profesor primario era ya un activo militante de la Federación Juvenil Comunista. 1935 es un año intenso y decisivo en la vida del joven revolucionario. Apoya huelgas y junto a otros militantes recluta jóvenes obreros para la Federación Juvenil Comunista. Asiste a las reuniones de la Unión de Profesores de Chile recién creada, fruto de la unión de la Federación de Maestros y la Asociación de Profesores. Frecuenta el local de la Federación Obrera de Chile, allí aprende a cantar las primeras canciones revolucionarias: “Canto a la Pampa”, “Soy Comunista”, “La Huelga”, “Elegía a la muerte de Lenin”. Participa en reuniones clandestinas con “chapa” (nombre falso). “Don Pancho” equivalía a Partido y “doña Julia” a Juventudes Comunistas. Salían de noche a hacer propaganda por lo menos una vez a la semana, poniendo “loros” en las esquinas para no ser sorprendidos. En una jornada de propaganda de apoyo a los obreros ferroviarios uno de los jóvenes fue apresado y golpeado por la policía y dio los nombres de los participantes, entre ellos el de Luis Corvalán. Hubo de “fondearse”, la policía fue varias veces a su casa a buscarlo sin encontrarlo.

Las oficinas salitreras del norte eran desmanteladas por la crisis del salitre y los obreros con sus familias regresaban al centro del país formando cordones de pobreza alrededor de las ciudades. Reinaba el hambre y la miseria. Construían sus viviendas con palos y cartones, sin luz ni agua potable. Las condiciones sanitarias hacían estragos en la población infantil. Chile llegó a poseer el triste record de la más alta tasa de mortalidad infantil por diarreas de Latinoamérica.

El joven aprendiz de revolucionario debía “ganarse los porotos”, trabajar. Se va a Santiago a agilizar su nombramiento y después de mil peripecias y tramitaciones logra una plaza en la Escuela Santa María de Iquique. En la Escuela Santa María se había llevado a cabo una de las más atroces masacres de obreros pampinos con sus familias, en Diciembre de 1907. El ejército, la marina de guerra y los “guardias blancos” ejecutaron el genocidio por órdenes del Presidente Pedro Montt. Los obreros pedían el pago en dinero y no en fichas para poder comprar donde ellos quisieran y no solo en las pulperías de las oficinas salitreras que imponían precios desorbitados a las mercancías.

Un año alcanzó a trabajar Corvalán de profesor y es exonerado en Agosto de 1936. La acusación… “haber participado como orador en la Sala Obrera”… al término de un desfile del Frente Popular, creado en Marzo. El Gobierno de Alessandri (1932-38) relega a numerosos dirigentes políticos comunistas y radicales, por el apoyo dado a una exitosa huelga de ferroviarios. Se había fundado la seccional de Iquique de la Unión de Profesores y Luis Corvalán era su Secretario General, tenía veinte años, ya era “peligroso” para la policía.

De regreso a Concepción Corvalán se aboca a los trabajos de la juventud antifascista. Se crea la Alianza Libertadora de la Juventud. A las pocas semanas es llamado a Santiago para participar en un Pleno del Comité Central de la Juventud. La reunión la presidió su Secretario General Luis Hernández Parker, y designado por el Partido asiste Ricardo Fonseca. Al poco tiempo Hernández es expulsado de las filas y reemplazado por Ricardo Fonseca. Al asistir al Congreso de la Juventud Comunista Argentina Luis Hernández había sido apresado por la policía y torturado, entregando información comprometedora. Un diario argentino tituló… “Cantó como canario” al referirse a los antecedentes proporcionados a los gendarmes argentinos. El nombre del joven de veinte años también salía en la lista entregada a la policía.

Luis tenía que vivir de algo e intentó en varias actividades… venta de libros, fierros viejos y hasta tejidos de lana, pero en ningún trabajo le fue bien porque la mayor cantidad de tiempo la dedicaba a la Federación Juvenil Comunista. La alianza Libertadora de la Juventud creada en los tiempos del Frente Popular crecía y Corvalán era elegido secretario de la Junta Provincial de Concepción y director del periódico “En Marcha”.

A fines del año 1936 es llamado a Santiago para trabajar como secretario de Carlos Contreras Labarca, a la sazón Secretario General del Partido Comunista de Chile. Se va con Raquel, su novia. Su sueldo, de doscientos pesos mensuales, ni la mitad de lo percibido por un obrero calificado, no alcanzaba para cubrir los gastos de subsistencia. Se hace cargo del quiosco de la editorial Antares para ganar unos pesos más, sin embargo las “pellejerías” continuaban.

Ser secretario del Secretario General del Partido, le permitió entrar en contacto con la política nacional diaria y saber de lo que ocurría en el mundo con más detalles. Carlos Contreras venía llegando de Moscú, había participado en el VII Congreso de la Internacional Comunista en donde Dimitrov planteó la política de los frentes populares y la necesidad de alianzas con todos los sectores antifascistas. Se rompía con la línea establecida por el VI Congreso de la Internacional Comunista efectuado en 1928 cuya consigna era “Revolución o barbarie”.

Las obligaciones en el Comité Central de las Juventudes Comunistas requerían cada vez más tiempo y Corvalán hubo de ser reemplazado como secretario de Don Carlos. Ricardo Fonseca (Secretario General del PC. 1946-49) le consigue un nuevo trabajo en una empresa de Nicolás Weinstein, debía recorrer casas ofreciendo fotografías artísticas, trabajo que tampoco proporcionaba mucho dinero.

Conformado el Frente Popular en 1936, la consigna de los comunistas fue coreada por todos…”Pan, techo y abrigo”. Su nacimiento no fue “miel sobre hojuelas” como diría Corvalán, desde sus inicios tuvo dificultades serias. En un principio Pedro Aguirre Cerda se oponía al Frente y Juan Antonio Ríos estaba por la integración del Partido Radical al Frente Popular. El problema fue zanjado en la Convención Radical de Mayo de 1937. Pero en la votación para determinar el candidato a la presidencia, Juan A. Ríos ocupó el segundo lugar, siendo designado Pedro Aguirre Cerda.

Ahora venía la nominación del candidato de todas las fuerzas del Frente Popular. No fue fácil y a la postre significó serios roces entre comunistas y socialistas. Los socialistas se habían conformado como partido en Abril de 1933 y habían crecido mucho en pocos años, ellos tenían de candidato a Marmaduque Grove, los radicales a Pedro Aguirre Cerda, los demócratas a Juan Pradenas Muñoz y los comunistas a Elías Lafertte. El 14 de Abril de 1938, en el teatro Caupolicán se realizó la convención para designar el candidato a la presidencia del Frente Popular. Se eligió el día para hacerlo coincidir con la proclamación de la República Española. Participaron mil dos cientos delegados con derecho a voto previamente establecidos. En las primeras votaciones los delegados lo hicieron por sus respectivos partidos, como las votaciones se prolongaban y ninguno a pesar de todas las combinaciones obtenía los dos tercios necesarios, los socialistas se enojaron con los comunistas por no apoyar a Grove, pero comunistas y socialistas no lograban los dos tercios requeridos. Finalmente se logró por amplio acuerdo de todos, apoyar la candidatura de Aguirre Cerda. En la historia de las relaciones entre comunistas y socialistas este fue un episodio difícil de superar y que repercutió no solo en el Gobierno del Frente Popular sino también en el movimiento obrero chileno.

Lafertte en su autobiografía se hace la siguiente pregunta… “¿A qué podía deberse esta rivalidad?”…”Ambos eran partidos obreros…ambos sustentaban la ideología marxista…ambos querían alcanzar el poder para cambiar la estructura económica y social de Chile, avanzando hacia nuevas formas que permitan una distribución de la riqueza, la liquidación del feudalismo en el campo y la nacionalización de las riquezas.” “Una visión distinta de las cuestiones internacionales, no podían justificar la lucha sorda y enconada que por muchos años, sostuvimos socialistas y comunistas”. Hemos querido referirnos especialmente a este episodio porque al principio dijimos que los dirigentes comunistas que vivieron la experiencia del Gobierno del Frente Popular y después la ilegalidad y campos de concentración en el Gobierno del traidor Gonzales Videla, empezaron a aquilatar la experiencia política vivida junto a socialistas y concluyeron que la unidad socialista comunista era, en esas condiciones , prioritaria para la unidad de la clase obrera como base sólida para la unidad de todo el pueblo.

Don Lucho conoció de cerca todo el período de nominación de candidato a la presidencia de Don Pedro Aguirre Cerda, vivió todas las dificultades de las relaciones con los socialistas en el Gobierno de Juan A. Ríos y en el de González Videla. Esa experiencia y en particular las vividas en los campos de concentración junto a socialistas, tuvieron sus frutos, desarrollándose mucho contacto en la base redundando positivamente en las cuatro campañas presidenciales de Salvador Allende (1952, 1958, 1964, 1970). Luis Corvalán se transformó en el puente de unión en las relaciones con el Partido Socialista que en un principio se opuso a Salvador Allende y en 1970 también, al nominar como su candidato de la Unidad Popular a Aniceto Rodríguez.

En infinidad de artículos, discursos, charlas, conferencias, hace referencia Corvalán a la necesidad de la unidad Socialista-Comunista como elemento fundamental en la conformación de cualquier alianza con perspectivas de triunfo.

Luis Corvalán estudia y asimila las conclusiones del X Congreso del Partido Comunista realizado en Abril de 1938. Es incorporado al Comité de redacción del periódico “Frente Popular”. En el X Congreso fue duramente criticado el sectarismo que impedía un amplio movimiento masas e imposibilitaba ganar a potenciales aliados para lucha antiimperialista. Las críticas también se refirieron a las tendencias creadas en la clandestinidad en el sentido del excesivo centralismo, en desmedro del trabajo colectivo en todos los niveles del Partido.

Pero después de la segunda guerra mundial el imperialismo quería “orden” en su patio trasero e impuso al presidente González Videla (El traidor), la ilegalización del Partido Comunista y de las organizaciones obreras. La división de la clase obrera y la pugna entre comunistas y parte de los socialistas facilitaron la represión y los campos de concentración.

El Programa del Frente Popular, no pretendía el socialismo, solo crear las bases para mitigar los graves problemas que enfrentaban las masas trabajadoras y los sectores medios. Se lograría a través de un rápido proceso de industrialización y una redistribución más equitativa del ingreso. Para ello se crea la Corporación de Fomento de la Producción y se destinaron los fondos de la deuda externa para su implementación y para la reconstrucción de Chillán a raíz del terremoto del 24 de Enero de 1939 (Murieron más de 30.000 personas). Se reforma el sistema tributario para aliviar la carga impositiva al pueblo y a los pequeños y medianos productores. Los ricos debían ahora pagar más impuestos.

Es un período de rápido aprendizaje y madurez política para el joven de veintitrés años. Acostumbrado a leer de todo desde temprana edad, escribe también acerca de variados temas sociales y políticos a lo largo de su vida. El primer escrito de alguna extensión es de Octubre de 1939. Una charla dictada en la Sala América es transformada en folleto de catorce páginas (La URSS y la Segunda Guerra Mundial), y vendido a 100 pesos, se publicó incluso en varios diarios. Describe detalladamente los posibles escenarios de la segunda guerra mundial, el rol en la contienda de los principales países europeos y en particular de la Unión Soviética. En Junio de 1941 se realiza la invasión nazi a la URSS. Leído en el presente, el trabajo de Corvalán se transforma en documento histórico de real valía, explicativo de los álgidos días anteriores al criminal ataque a la URSS.

El intento de golpe de Estado en Agosto de 1939 del General Ariosto Herrera contra Pedro Aguirre Cerda moviliza a la mayoría de los chilenos en la defensa de su Gobierno. Corvalán en Iquique a través de la radio local y “El Despertar” insta a la defensa del Gobierno del Frente Popular.

Una anécdota interesante y que refleja la acartonada seriedad de la política de ese entonces es relatada por Corvalán… Siendo jefe de crónica de “Frente Popular” se publicó un chiste y él lo dejó pasar…conversaban Hitler y Chamberlain. Chamberlain le pregunta… “¿Quién ganará la guerra?”...”Yo por su puesto”… “¿En que se basa para decir eso?”…“Dios me lo ha dicho”… responde Hitler… Metiéndose en la conversación Stalin afirma… “Yo no he dicho nada”. Corvalán fue amonestado y suspendido de su trabajo.

En Agosto de 1940 aparece El Siglo y Corvalán está a cargo de la sección sindical, Volodia era subdirector. El Partido Socialista se retira del Gobierno y la unidad comunista- socialista se desploma. El Alcalde socialista de Santiago clausura El Siglo por “insalubre”, en clara acción provocativa. La URSS resiste los ataques de los invasores hitlerianos iniciada en 1941. El Partido edita tres nuevos diarios y Corvalán es enviado a Antofagasta a hacerse cargo de “El Popular”. En Santiago la embajada alemana se querella contra el diario El Siglo por ofensa a un mandatario extranjero, Corvalán estaba inscrito como director y es detenido y apresado diez días en la cárcel de Antofagasta.

En Noviembre de 1941, tras una larga enfermedad moría Pedro Aguirre Cerda, Presidente del Gobierno más progresista hasta ese momento. Las fuerzas democráticas y de izquierda se unen en torno a la candidatura de Juan Antonio Ríos en contra de la candidatura de Carlos Ibáñez del Campo apoyado por conservadores, liberales, agrarios y nazis organizados en el Partido Vanguardia Popular Socialista. Triunfa Juan. A. Ríos. Fue un Gobierno “ni fu ni fa” como diría Don Lucho posteriormente. En el año 1942 hubo varias masacres de trabajadores realizadas por carabineros.

En la revista Principios de Septiembre de 1942, revista teórica y política del Partido Comunista, Luis Corvalán escribe con motivo del segundo aniversario del diario El Siglo, un artículo titulado “Hacia la formación de periodistas proletarios”, destacamos un par de líneas por su actualidad y la necesidad de que los jóvenes periodistas comunistas lo tengan siempre presente…”Salvo honrosas excepciones (Se refiere a Recabarren)…habían hecho uso de la prensa, valiosa conquista del progreso humano, negociantes y politiqueros al servicio de los peores intereses de clase, ocultándose muchas veces, tras el biombo del “vocero independiente”, “imparcial” u “objetivo”, que no existe porque el periodismo, como ninguna actividad humana, puede estar por encima de las clases y mantener una “posición objetiva” que ante cada hecho se derrumba como un castillo de naipes”.

La Internacional Comunista se disuelve en 1943: había cumplido los objetivos de su creación. Los partidos comunistas fieles al internacionalismo habían hecho suyas las ideas de Marx, Engels y Lenin. A los veintisiete años se le asigna a Luis Corvalán la tarea de explicar en el diario “El Siglo” en una serie de artículos las causas de su disolución. Entre tanto el Secretario General del PC de Estados Unidos plantea especialmente para América latina la teoría (browderismo) que una vez finalizada la guerra habrá un punto de fusión entre los intereses del capitalismo y de los países dependientes y por tanto no será necesario la revolución. El PC de Chile fue uno de los menos afectados por esta desviación reformista. Luis Corvalán cerró filas junto a Lafertte, Ricardo Fonseca, Galo González y Volodia Teitelboim.

Terminada la segunda guerra mundial con la derrota de Alemania y la toma de Berlín por el ejército Rojo, el imperialismo inicia lo que los analistas han denominado “guerra fría”, después del fin de la “guerra ardiente” en mayo de 1945. Crecen las esperanzas en los trabajadores, la intelectualidad progresista se acerca a los trabajadores organizados y hacen un gran aporte a las investigaciones sociales denunciando la explotación. Los artistas reflejan en sus obras los éxitos de las luchas sociales en el mundo. En los países asiáticos y árabes hay auge de las luchas de liberación. En Europa crecen especialmente los partidos comunistas. Se crean las democracias populares en Checoslovaquia, Bulgaria, Hungría, RDA, Rumania, Polonia, Albania y Yugoslavia. En 1949 triunfa la Revolución China en el país más poblado del mundo.

Entre tanto en Chile “en patio trasero del imperialismo” aparecen fuerzas tenebrosas, se crea la Acción Chilena Anticomunista (ACHA) integrándola grupos armados de choque.

Por enfermedad, Juan A. Ríos, debe ser reemplazado por Alfredo Duhalde el 17 de Enero de 1946, con el cargo de Vice Presidente. El día 28 de Enero la confederación de trabajadores de Chile (C.T.CH) convocó a un mitin de solidaridad con los obreros salitreros de Humberston y Mapocho que habían iniciado una huelga por incumplimiento de las compañías en el sentido de no subir los precios de los productos de la pulpería. El Ministro del trabajo anuló la personalidad jurídica de los trabajadores. Los Senadores comunistas Lafertte y Neruda hicieron gestiones ante el Gobierno pero no fueron escuchados. El mitin multitudinario, autorizado por la Intendencia de Santiago fue premeditadamente hostilizado por los carabineros creando el clima propicio para asesinar. Seis manifestantes caen muertos en la balacera, entre ellos Ramona Parra, joven comunista de diecinueve años. El Partido Comunista se aleja del Gobierno y hasta su ministro de Obras Públicas Eduardo Frei renuncia.

A los treinta años Luis Corvalán es designado por el Comité Central Director del diario El Siglo. Escribe con el seudónimo de Luis Correa.

González Videla, siendo candidato radical a la presidencia jura aparatosamente fidelidad a los comunistas, una vez electo los declara ilegales en 1947. Iniciándose una brutal persecución. En la huelga de choferes y cobradores de micro de Santiago, carabineros asesina a cuatro manifestantes y hiere a un centenar. Corvalán debe pasar a la clandestinidad.

Se acrecientan las divergencias entre comunistas y socialistas y redundan en la división de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH).

La crítica y la autocrítica ejercida con extremo rigor en el XII Congreso del PC en Diciembre de 1945 permitieron examinar a fondo las grandes experiencias del Frente Popular, sus grandezas y debilidades.

Luis Corvalán se casa con Lily Castillo el 14 de Diciembre de 1946. De la Unión nacen cuatro hijos. Años más tarde el hijo mayor, Luis Alberto, es apresado y torturado brutalmente por agentes de la dictadura fascista de Pinochet en 1973. Después de permanecer en el campo de concentración de Chacabuco es liberado junto a otros 43 detenidos en 1975, a los pocos meses muere en Bulgaria, el 26 de Octubre del mismo año.

El Siglo seguía apareciendo pero sometido a censura y se boicoteaba su distribución, en estas circunstancias se determinó no seguir publicándolo. Aparecen diarios de poca vida como “El Zancudo” y “La verdad”. Los comités locales y Regionales editan periódicos a mimeógrafo. En muchos de ellos escribió Corvalán encontrándose en la clandestinidad. Don Lucho nos dice en “Algo de mi vida” que en este periodo leyó y escribió mucho. Es designado Encargado de Propaganda. Ricardo Fonseca, Secretario General del Partido lo ponía al tanto de la situación nacional y mundial y le asignaba tareas, especialmente la confección documentos dirigidos al Partido y artículos para diarios clandestinos. Trabajó arduamente en el discurso pronunciado en la Cámara denunciando el carácter arbitrario y liberticida de la ley de “defensa de la democracia” que el pueblo denominó “Ley maldita”.

El 21 de Julio de 1949 el Partido recibe un duro golpe, muere el secretario general del Partido, Ricardo Fonseca. Corvalán no puede ir al funeral de su mejor amigo, lo buscaba la policía política, asiste Lily en avanzado estado de embarazo. Corvalán cita en su libro “Ricardo Fonseca, militante ejemplar” una carta enviada por Ricardo a sus amigos y compañeros en Febrero de 1930 al ingresar al Partido Comunista…“La tarea de profesor es noble, y enseñar es una de las cosas más grandes que existen. Pero la acción de la escuela es restringida y los frutos que obtiene un maestro en su vida son demasiado pequeños. Es preciso servir en una escuela más grande cuya acción engloba a miles de alumnos. Esta escuela es el Partido Comunista y este alumnado innumerable es el pueblo”.

No pasa un año de la muerte de Ricardo Fonseca y el Partido dirigido por Galo González debe enfrentar la acción aventurera y fraccional de Luis Reinoso, en ese entonces encargado Nacional de Organización. En el Congreso Mundial de la Paz celebrado en Varsovia Neruda lee una carta destinada a darse a conocer en ese evento, en donde uno de los delegados chilenos enviados por Reinoso atacaba la línea política del Partido, y de inmediato puso en alerta a los compañeros de la Dirección. Finalmente los fraccionalistas fueron expulsados. El fraccionalismo y la nociva posición de Reinoso fueron duramente combatidos por Corvalán. En una conversación con Galo Corvalán le explicaba que veía también una desviación en aquellos militantes que exigían “seguridad” para actuar. Naturalmente no se debía enviar “a las patas de los caballos” a los militantes pero la lucha de masas exige sacrificios y se debía enseñar a combatir al Partido y a los trabajadores, en las condiciones más difíciles. El Secretario General aceptó los argumentos.

Corvalán trabaja estrechamente con Galo González en la preparación de documentos, informes y artículos. La revista Principios se publica ilegalmente. Galo le da la tarea de escribir la biografía de Ricardo Fonseca. Resultó ser un extraordinario libro acerca de la vida de un comunista, hombre inteligente, abnegado y entregado a su clase y a su pueblo. El libro contiene datos históricos valiosísimos, es publicado en 1952 y desde entonces se convierte en material de estudio obligado de miles de militantes.

Pasados los años duros de la represión, Corvalán hubo de dedicarse a algunas actividades que aumentasen sus ingresos, el crecimiento de la familia lo exigía. Crió pollos y conejos pero con magros resultados, varias veces le robaron los animalitos. También instaló con Lily un almacén con venta de carbón y leña; legumbres y verduras traídas de las parcelas de Conchalí. Pero la policía no le daba tregua. Un paquete de documentos del partido, olvidado por un familiar en la casa que arrendaban, fue encontrado por el dueño de la propiedad que los entregó a la policía, así a través del familiar dieron con el paradero de Corvalán el 4 de Enero de 1950. Golpeado duramente por la policía le dañaron un oído. El Círculo de Periodistas encabezado por Juan Emilio Pacull se movilizó rápidamente y lograron su traslado al gimnasio de Investigaciones, allí permaneció quince días junto a Juan Vargas Puebla y Eduardo Seijo. Es relegado a Pitrufquén. A los tres meses es dejado en libertad. Por el mismo período se dejaba libre a los más de dos mil presos de Pisagua. De todas maneras, en la lucha de clases, la iniciativa estaba en manos del enemigo.

Llegado el año 1952 se plantea la sucesión del “traidor” González Videla. El Partido buscó la posibilidad de candidato único con los socialistas, pero Ampuero que dirigía el Partido Socialista Popular se identificó con Ibáñez. Allende y un sector de socialistas formaron el Partido Socialista de Chile. El Partido Comunista proclama a Salvador Allende y desde esa época se cimienta una alianza verdaderamente revolucionaria de los dos partidos más influyentes en la clase obrera, basada en una similar visión con respecto al enemigo fundamental de Chile, el imperialismo norteamericano y la oligarquía financiera y latifundista.

Se funda la Central Única de trabajadores en Febrero de 1953, paso trascendental en el desarrollo de la conciencia de clase y de la unidad de la clase obrera. El Siglo reanuda su publicación, Corvalán escribe el editorial del primer número de su segunda época. Sigue como encargado de Propaganda del Comité Central. El “veranito de San Juan” termina el año 55, Ibáñez arremete en contra del movimiento obrero y el Partido Comunista. La policía allana su casa y le roban todos sus libros.

En Junio de 1955 viaja con documentación falsa a Unión Soviética. Al pasar por Argentina oye por radio del intento de Golpe de Estado contra Perón. Tres meses estuvo en la Unión Soviética y según sus palabras fue como la realización de un sueño. Visitó museos, fabricas, Koljoses, Sobjoses. Observó detenidamente la sociedad socialista. La gente leyendo en buses y parques, obreros jugando ajedrez al aire libre, lo impresiona.

A principios de Enero de 1956 la Central Única de Trabajadores llamó a un paro general por mejores salarios, fueron apresados sus dirigentes y enviados a Pisagua. También fueron a par a Pisagua muchos comunistas, entre ellos Américo Zorrilla, Volodia, Chacón Corona, Corvalán y decenas de compañeros. Antes de un mes es liberado por la presión del círculo de periodistas. En Febrero de 1956 se crea el FRAP (Frente de acción popular), en alguna medida heredero del Frente Popular, pero ahora hegemonizado por los dos partidos con mayor influencia en la clase obrera, el PS y el PC.

Se le comunica que debe regresar a la URSS para participar en el XX Congreso del PCUS (14 al 26 de Febrero de 1956), ahora viajaba con su pasaporte en regla. Nikita kruschev denuncia el culto a la personalidad de Stalin. Al criticar el culto a la personalidad Corvalán escribe en 1974…”Con todo, creo que la historia no dejará a Stalin en el suelo”. Se refería en particular al rol jugado por Stalin en la industrialización del país, la colectivización del campo y el gran triunfo político-militar sobre los invasores fascistas.

Participa clandestinamente en el X Congreso del Partido Comunista, en Abril de 1956, (XV Congreso en la actual denominación). El Congreso afina la puntería y de una “Revolución social” un tanto genérica se pasa a centrar la lucha en contra de los verdaderos enemigos del pueblo, el imperialismo norteamericano, los monopolios y el gran latifundio. Esta delimitación permite a la clase obrera amplias alianzas con sectores de capas medias e incluso sectores de la pequeña y mediana burguesía. La experiencia del Frente Popular del año 38 entregaba antecedentes históricos valederos acerca de la necesidad de unidad de todos los sectores explotados por el gran capital e impedidos en su desarrollo, para terminar con los grandes males que aquejaban al país. Para el X Congreso se preparaba un nuevo Programa del Partido y Corvalán incorporó a su elaboración a destacados profesionales, junto a dirigentes obreros como Vargas Puebla, Roberto Lara y Bernardo Araya. En el X Congreso Luis Corvalán fue promovido a miembro del secretariado del Comité Central y de su Comisión Política.

A la muerte de Galo González el 8 de Marzo de 1958, Luis Corvalán es elegido Secretario General del Partido. Dos días después en el discurso público y multitudinario de despedida de los retos mortales de Galo González, anuncia Corvalán, el fin de la ilegalidad de los comunistas, de hecho. En Agosto del mismo año Ibáñez deroga la “ley Maldita” del traidor González Videla que prohibía y perseguía a los comunistas. Las filas del Partido se habían reducido ostensiblemente, no pasando de los tres militantes. Se hacía imprescindible sacar el Partido a la calle y ponerse al frente de las reivindicaciones de las masas. Corvalán juega un rol importantísimo en esta tarea. La segunda campaña de Salvador Allende en 1958 lo logra, tomando en sus manos las reivindicaciones más sentidas de los trabajadores. El Programa exigía la nacionalización de las riquezas básicas y una autentica reforma agraria. La elección presidencial se disputa palmo a palmo con la derecha que gana por estrecho margen. La derecha queda advertida y en 1964 le quita el respaldo a su propio candidato y se decide por el apoyo a Eduardo Frei de la Democracia Cristiana que prometía una “revolución el libertad”. El objetivo de la Democracia Cristiana era salvar el capitalismo en Chile e impedir una verdadera revolución popular en dirección al socialismo. De todas maneras los comunistas en el Congreso del Partido realizado en Octubre de 1965 resuelven apoyar todas las medidas del Gobierno democratacristiano que vayan en dirección a mejorar la situación de los trabajadores y oponerse a todas las medidas que proporcionaban más granjerías al gran capital. “Nos dedicaremos impulsar la lucha por cambios de verdad y a promover la unidad de acción de todas las fuerzas populares y progresistas que están en la oposición o con el gobierno, en contra de las fuerzas reaccionarias que hay en el Gobierno y la oposición”. Con el apoyo de los parlamentarios comunistas se aprobó la ley de Reforma Agraria de la DC, criticando sus insuficiencias. Esta clara postura contrastaba con la opinión de los socialistas encabezados por Aniceto Rodríguez…”ni la sal ni el agua para el Gobierno de la DC”. Aniceto fue nombrado embajador en Venezuela, años más tarde, por la Concertación.

El Gobierno de la DC establecía relaciones con la URSS y esto hacía muy difícil para algunos políticos soviéticos, estudiosos de la situación de Chile, la comprensión de la política del PC de Chile.

Los demócratas cristianos no actuaron de igual forma con el Gobierno de Salvador Allende. Es verdad que destacadas personalidades de la DC “no hicieron olitas” al gobierno y hasta apoyaron algunas medidas, pero el grueso de la directiva de la DC terminó por embarcarse en el golpe de Estado ante la creencia de que los militares le devolverían el poder en gloria y majestad a Eduardo Frei Montalva, después de “normalizada la situación”. Patricio Aylwin jugó en esos momentos un rol muy negativo en dirección al golpe. Para ser ecuánimes “los hombres de Washington” en Santiago fueron Agustín Edwards y otros grandes del dinero que militaban en la ultra derecha. Aylwin fue el político anticomunista que terminó por inclinar definitivamente la balanza hacia la destrucción de la República y del genocidio.

Resumiendo podríamos decir que la primera etapa de la vida de Corvalán “a salto de matas”, como él diría, finalizaba a fines de la década del cincuenta…frecuentes cambios de domicilio, diferentes trabajos para sobrevivir, eludir constantemente la policía, no estar presente cuando sus hijos nacían, etc.

El 1 de Enero de 1959 se producía un hecho trascendental en la historia del Continente…después de tres años de lucha guerrillera los cubanos dirigidos por Fidel terminaban con la tiranía de Batista e instauraban un gobierno revolucionario. En 1961 se declaraba Cuba socialista, a 80 millas de los imperialistas yanquis. Luis Corvalán encabeza la cruzada solidaria con Cuba. Más de un millar de profesionales comunistas chilenos se dirigen a la isla a aportar con su experiencia. Las Juventudes Comunistas y el Partido inician una campaña de solidaridad con Cuba solo comparable con la compaña de solidaridad para con la República española y con el pueblo vietnamita.

La década del sesenta es para Chile una de las épocas con más auge en las luchas sociales a través del siglo XX. Crece la organización sindical en el campo y en la ciudad; las juntas de vecinos exigen mejoras en sus barrios; los “sin casa” se organizan y se toman sitios eriazos para obtener un lugar en donde vivir; se crean comités de cesantes; los estudiantes se toman los liceos por mejores condiciones de estudio; los universitarios exigen reformas; el Partido Comunista y las Juventudes Comunistas crecen en influencia y en militantes, hasta llegar a los años setenta con 200.000 militantes el Partido, y con 80.000 militantes la Juventud Comunista. El país se divide entre los que quieren una revolución democrática antiimperialista y los que quieren una “revolución en libertad”. Casi siempre los que quieren mantener las cosas sin grandes transformaciones se ven en la obligación de imitar al menos en el leguaje a los que realmente luchan por los cambios.

Regresemos al año 1956, en sus aspectos esenciales, la política del Partido, de esta etapa de su historia, venía siendo diseñada en el X Congreso, en Abril de 1956, siendo Secretario General Galo González. Se aprueba un nuevo Programa después de un profundo análisis de la situación nacional e internacional. El imperialismo, la oligarquía financiera y los terratenientes se señalan como los enemigos fundamentales del pueblo de Chile, los que impiden el desarrollo y mantienen sojuzgada a la inmensa mayoría. Se abandona la tesis de la “revolución democrático-burguesa” dando paso a la “revolución democrático antiimperialista” en donde la clase obrera debía jugar el rol hegemónico, uniendo al campesinado y a todas las clases y capas incluidas la pequeña y mediana burguesía. La clase obrera se había fortalecido con la creación de la Central Única de Trabajadores en 1953. Este vasto movimiento social debía recuperar las riquezas básicas en manos de los imperialistas yanquis, realizar una profunda reforma agraria para liquidar el latifundio e iniciar un vigoroso impulso en la industrialización del país. El país debía ser democratizado incorporando a los trabajadores y el pueblo a la dirección del Estado. El cumplimiento de las tareas antiimperialistas iría en dirección al socialismo, lo acercaría. En el socialismo, en donde la propiedad de los medios de producción está mayoritariamente en manos de la clase obrera, es la hegemonía de la clase obrera la que garantiza que la propiedad privada de pequeños y medianos productores sea un aporte al desarrollo de la producción y de la sociedad.

Al esbozar sucintamente las dos tendencias principales que a lo largo de su historia, han afectado al Partido Comunista, el reformismo y el ultrismo, hemos demostrado a su vez que nunca ha estado en peligro su carácter de clase. El Partido enraizado en la clase obrera no puede temer por su futuro decía el compañero Corvalán, “por una causa muy sencilla…mientras exista capitalismo, la clase obrera necesitará de un Partido que interprete sus intereses y lo guie al triunfo, al fin de la explotación del hombre por el hombre, a eso se debe el Partido Comunista de Chile”.

Hay un capítulo especial del libro de Don Lucho “De lo vivido y de lo peleado” dedicado a “la más dura crisis” del Partido, se refiere al periodo de fines de la década del 80 y principios de la década del 90 en donde se fueron del Partido varios cientos de militantes destacados, casi todos terminaron por identificarse con la Concertación y los gobiernos de Aylwin y Frei, sucumbiendo ante las sinecuras del poder y alejándose por completo, ideológica y políticamente de los comunistas. Esta crisis larvada muchos años antes, culmina y se expresa con fuerza destructiva con el derrumbe de la URSS. Solo la lucha ideológica cotidiana, consecuente y permanente puede eliminar las ideas siempre al acecho, de la ideología burguesa, en el seno del Partido.

La clase obrera es el sujeto histórico, existe independientemente de los partidos y de los teóricos. De lo que se trata es que de “clase en sí” se transforme en “clase para sí”, y allí juegan un rol importantísimo el Partido y los teóricos de la clase obrera.

Han sido descritas las ideas centrales del pensamiento de Luis Corvalán y del Partido Comunista, que hoy después de más de cuarenta años siguen teniendo vigencia. Sus ideas, dadas a conocer en artículos, entrevistas, libros , informes a Plenos , Conferencias y Congresos del Partido reflejan la realidad socio-política de Chile y dan cuerpo a la línea política del Partido hasta el histórico triunfo de la Unidad Popular encabezado por con Salvador Allende.

No quisiéramos terminar este homenaje a Luis Corvalán sin dejar de mencionar el rol jugado por él después de ser liberado de las cáceles fascistas en 1976. Su preocupación principal pasó a ser la solidaridad internacional para con los compañeros que luchaban en difíciles condiciones en el interior del país y denunciar los crímenes de lesa humanidad perpetrados en contra de los trabajadores, de los comunistas, socialistas y otras fuerzas políticas. La unidad del Partido y el trabajo conjunto con otras fuerzas sociales para terminar con la dictadura se transformó en la exigencia cotidiana. En 1983 ingresa clandestinamente al país.

Una recopilación de sus escritos hecha en 2014 por Iván Ljubetic, David Canales, Ana María Pino y Patricio Valdés, titulada:“Corvalán. Páginas escogidas 1916-2010” con casi 800 páginas, nos ahorra el referirnos a ese importante período de la vida de Don Lucho. Solo mencionaremos algunos títulos que marcaron el que hacer y la preocupación de los comunistas en Chile…Pleno de Agosto de 1977; Nuestro Proyecto Democrático, fines de 1978; El derecho del pueblo a la rebelión es indiscutible, 3 de Septiembre de 1980; El pueblo forja la unidad en la lucha. 1980; ¡Sí a la reconciliación! ¡No a la conciliación! ¡Todos contra la dictadura! 27 de Mayo de 1987; Sobre el plebiscito. 1988; Intervención en el Congreso clandestino de Mayo de 1989, con más de 400 delegados. Los títulos de los artículos seleccionados nos adelantan el contenido y la importancia del momento.

Luis Corvalán Lépez fue secretario General del Partido Comunista de Chile durante treinta y un años, desde 1958 hasta 1989, al iniciar su período tenía 41 años. En tres ocasiones planteó al Comité Central la necesidad de un recambio en su cargo, las tres veces el Comité Central desestimó tal petición. Es el mismo Corvalán quien dice: …”más allá de una supuesta o real idoneidad para ejercer el cargo, mi permanencia por tan largo tiempo en la Secretaría General fue producto de una mentalidad conservadora y de insuficiencias en la concepción y en la práctica de nuestra democracia interna, fallas que no advertimos ni combatimos oportuna y cabalmente. Por lo general suele tener consecuencias negativas sobre todo cuando existe culto a la persona y se van agrupando en torno al Secretario General, amigos y cortesanos”. Claro está en el caso de Luis Corvalán no se dio.

Al rendir un homenaje al Compañero Corvalán hemos querido referirnos en estas escuetas páginas a un periodo de su vida, poco conocido, en comparación con el período del triunfo de la Unidad Popular y el golpe de Estado fascista. Este último período es más conocido y por sobre todo ha suscitado interesantes y necesarias discusiones entre los revolucionarios que sobrepasan la intención de este justo homenaje a Don Lucho. Sobre todo acerca de los aciertos y fortalezas del proceso revolucionario que llevó al triunfo del Gobierno de Salvador Allende y de los errores y debilidades que incidieron en la postergación del triunfo de los oprimidos.

Quisiéramos decir al finalizar, que escribir de Luis Corvalán es describir a un luchador de la clase obrera, un hombre estudioso del acontecer nacional e internacional de su época, dispuesto a dedicar su vida por los humildes, por los explotados, por los obreros. Escribir acerca de Don Lucho es proclamar y defender el internacionalismo proletario y tener presentes en el accionar político y en la vida, los principios fundamentales de la teoría de Marx, Engels y Lenin, que no son dogmas, sino “guía para la acción”. Una frase de su amigo y camarada Pablo Neruda al recibir el Premio Nobel…retrata también a Don Lucho, no me cabe la menor duda… ”He elegido el difícil camino de la responsabilidad compartida”… “y he preferido antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, incorporarme a un considerable ejercito que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacronismos recalcitrantes como a los infatuados impacientes”.

Las páginas escritas en homenaje a Don Lucho han sido el fruto del “contacto amistoso y choque hostil de ideas” con mis camaradas y amigos: David Canales, Juan Cuenca y Jorge Cáceres.

 

 

 

Actividades

 

 

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.