Sábado 18 de Noviembre del 2017

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“Es El Fin De La Guerra Fría En América Latina”

 

“Es El Fin De La Guerra Fría En América Latina”

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El Siglo - junio 28, 2016

Así tildó Gabriel Gaspar la significación del acuerdo de paz que logró concretar las FARC-EP y el Gobierno colombiano.

Equipo ES. Radio Nuevo Mundo. Santiago. Gabriel Gaspar, diplomático chileno, ex embajador de Chile en Colombia y Cuba, en entrevista con los panelistas del programa “De Domingo a Domingo” de Radio Nuevo Mundo, se refirió a la firma del acuerdo del cese del fuego, entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (FARC-EP), en el actual contexto internacional.

Además, abordó el rol que ha jugado Chile como país acompañante desde el inicio del proceso de paz, sus consecuencias y lo que depara el futuro para el pueblo colombiano.

¿En qué se expresa el acompañamiento de Chile en este proceso?

Cuando se inició el proceso, hace casi cuatro años, decidieron colocar dos tipos de países, unos permanentes, Cuba y Noruega, y dos países acompañantes, Venezuela y Chile, esto se refiere al proceso de la negociación misma. Por la parte chilena fue designado con carácter de embajador, Luis Maira, y Raúl Vergara.

Nosotros (Chile) estábamos presentes en todas las rondas de negociación y teníamos acceso a la información y cumplíamos las tareas que se desprendieran de la misma mesa. Esto en el marco del proceso que se desarrolló entre el Gobierno colombiano y las FARC, el proceso que está culminando en estos días. Paralelamente hay otra mesa que ha tenido más demora, que es una mesa entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el cual también nosotros somos un país acompañante.

¿Qué significa este acuerdo para Colombia y qué resultado tiene esto para la región y sus proyecciones políticas?

Es un gran acuerdo, una de las mejores noticias que tenemos en la región en estos últimos tiempos, como interpretación, podríamos decir también que es como el fin de la guerra fría en América latina, el último de los conflictos armados que se originaron en el contexto internacional de la guerra fría, si bien el origen de las FARC proviene más bien de las pugnas entre liberales y conservadores de la década de los cuarenta, pronto se tiñó con todos los elementos ideológicos de la guerra fría, entonces, es un fin de conflicto sumamente positivo para Colombia y para toda la región, desde el punto de vista de la paz interna, la seguridad y las condiciones de vida del pueblo colombiano.

Pero también, el fin de la guerra va a significar que la economía colombiana, que ya experimenta un proceso de repunte en los últimos años significativo, va a tener un salto vigoroso, porque todos los estudios indican que a lo que ya está creciendo Colombia se le podrían agregar a lo menos dos puntos del Producto Interno Bruto (PIB), con ocasión de la firma de los acuerdos.

Se abre ahí un proceso de estabilidad, de condiciones de seguridad y crecimiento para la región y obviamente para el pueblo colombiano.

¿Cómo vamos a enfrentar, como nación, el apoyo que la Presidenta ha explicitado a esta fase que viene en el histórico camino a la paz?

El proceso se basó en una agenda de varios puntos donde se veían temas económicos, sociales, agrarios y de justicia, pero también tenía un punto final que es lo del incumplimiento de los acuerdos y sobretodo el tema de la desmovilización de las tropas de las FARC, en este caso, y todos los temas profesionales; desconcentración, desmovilización, dejación de armas, y para esos efectos se fijaron veintitrés puntos en los cuales se van a concentrar los distintos frentes en un radio de pocos kilómetros, con varios anillos de seguridad, pero el primer anillo estaría a cargo de observadores de Naciones Unidas (ONU), ellos crearían una misión política especial para el cumplimiento de los acuerdos, no sólo para el tema de la paz, sino también para los otros, en este punto en particular, la ONU le ha pedido a un conjunto de países, a petición de las partes colombianas. Estos observadores militares estarían en esas zonas donde se concentrarían las fuerzas guerrilleras, zonas muy rurales de montañas y junglas, por ello se requiere la presencia de personal entrenado. Chile respondió positivamente la petición del Gobierno colombiano y enviará militares a la zona.

¿Cuál es la diferencia entre las antiguas negociaciones que fracasaron y la actual donde se logró concretar el fin del conflicto?

Eso es más para la interpretación histórica, pero uno podría lanzar conjeturas, yéndonos para atrás hay varias negociaciones, las más inmediatas son las del Caguán en la época del Presidente (Andrés) Pastrana. La evolución de la guerra, a finales de los noventa, tenía un saldo que hizo sentir a la Comandancia General de las FARC que podían ganar el conflicto y por supuesto que el Gobierno que no quería perderlo, entonces el Caguán muchos lo interpretan como un período en el cual ninguna de las dos partes estaba convencida de que se podía llegar a un acuerdo, el Estado quería reorganizarse para lanzar una ofensiva y la FARC pensaba en rodear las principales ciudades para lograr una victoria militar, es una conjetura, la historia dirá las reales apreciaciones político-estratégicas que cada bando hizo, pero lo cierto es que la negociación fracasó.

Más atrás, en las negociaciones de Tlaxcala, eran varias organizaciones, desgraciadamente Colombia ha tenido muchos momentos de violencia política y muchas organizaciones, pero en aquella época hubo varias cosas en la que se logró avanzar, habían grupos como el Movimiento Armado Quintín Lame (MAQL), que era de las comunidades étnicas colombianas, antaño tuvimos el M-19, que convergió y se integró al proceso político y hoy participa activamente y eso fue la base de las reformas constitucionales en el año noventa y en el actual ordenamiento constitucional colombiano, pero con las FARC no resultó.

Es esta vez coinciden y hubo una voluntad decidida del Gobierno colombiano, encabezado por el Presidente Juan Manuel Santos, y también una decisión de la comandancia general refrendada en la conferencia de las FARC, que es el órgano máximo de dirección de ellos, de que había que buscar una solución política y eso es lo que se acaba de construir.

¿En qué condiciones se desarrollará el proceso que viene?

Hay dos condiciones muy distintas de la Colombia de la segunda mitad del siglo veintiuno, uno que estamos en otro momento histórico en la región, donde otros conflictos de larga data, guardando las diferencias, como Cuba y Estados Unidos, también concluyen y se abre una nueva etapa. También, la sociedad colombiana está agotada de la guerra, ya que la guerra no solo es el tema bélico, significa también varios millones de desplazados, es decir, de familias colombianas que tuvieron que abandonar sus viviendas y trabajos, hay más de cinco millones de desplazados al interior de Colombia, debido a la migración que provocó el conflicto.

Ahora hay un mejor ambiente que favorece el proceso de paz y obviamente hay un enorme convencimiento interno en la sociedad, en la elite, los intelectuales, por una solución política.

¿Cómo ve el paso que se está dando en Colombia y su importancia para el mundo?

Cuando terminó el enfrentamiento global que fue la guerra fría y se iniciaba un nuevo periodo internacional, que está aún en proceso, algunas interpretaciones un tanto idealistas dijeron que era el fin de la historia y que llegaba la paz en el mundo, desgraciadamente no ha sido así en vastas regiones del planeta y al contrario, hoy hay más conflictos de los que habían antaño, hay Estados que han colapsado.

En Sudamérica el fin de la guerra fría ha significado un escenario mucho más positivo y que nos deja distanciados de esta zona de conflictos, yo tendría un solo cuidado que es no caer en el idealismo, una cosa es la idea que podemos tener y otra la realidad que uno enfrenta, pero lo objetivo hoy día es que hay condiciones, al menos en Sudamérica, que hemos podido comprobar que a pesar de que hay modelos de desarrollo muy distintos y situaciones políticas muy diferentes, hay un amplio consenso en buscar formas civilizadas para dirimir las diferencias y eso es positivo y se expresa en el caso colombiano.

América del sur tiene hoy día la posibilidad de evitar una suerte de uniformidad, como evitar también por otro lado, las tesis aislacionistas, yo recuerdo que hace algunas décadas había una visión errada, que se decía que Chile era una buena casa en un mal barrio, era una tesis excelente para aislar al país, como la que tenían los racistas sudafricanos. La historia reciente ha demostrado que un Chile abierto, cooperante en la región le da un mejor resultado al posicionamiento nacional, pero esto no es solo economía, inversiones y tratados de libre comercio, Chile tiene que expresar su amistad y su cooperación ayudando a la seguridad, al desarrollo institucional de la región.

Hoy en la medida que ambas partes colombianas nos incluyen, de partida en su negociación directa, hay tres países en la región, muchas cancillerías se hubiesen sentido honradas de que los hubieran considerado. Y ellos (colombianos) nos piden hoy que terminada la negociación los acompañemos en este segundo proceso que es más largo, más complejo, pero también es más satisfactorio, que es la etapa de cumplimiento de los acuerdos, que llevará algunos años.

¿Qué explica el papel que jugó Chile en este proceso y el que jugará?

Nos han pedido una cantidad de oficiales y suboficiales del Ejército, pero aún no está del todo definido, no son tropas como en el caso de Haití, donde se llevan unidades con equipos, sistemas, logística, mandos, en fin, todo lo que implica; en este caso son observadores, que tenemos hace muchos años en otros lugares. Vamos a formar parte de esto, pero no solo se traduce en asistencia de seguridad, nuestros países tienen una relación de amistad (Colombia y Chile), en el ámbito militar, educación y en la economía.

Con las empresas chilenas formamos la Cámara de Comercio Colombo-Chilena, que partió con una docena de empresas chilenas, hoy hay ciento sesenta, hay 13 mil millones de dólares en empresas chilenas invertidas en Colombia, eso en tiempos de guerra, o sea, ahora que viene un boom por las mejores oportunidades que trae la paz, eso trae también una enorme posibilidad para que nuestras empresa se puedan expandir.

Hay 1.800 estudiantes colombianos de posgrado en Chile, todo eso habla de una interacción creciente que demuestra nuestra amistad con Colombia.

Publicado por: www.elsiglo.cl

 

 

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