Domingo 25 de Octubre del 2020

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50 AÑOS DEL TRIUNFO POPULAR

 

50 AÑOS DEL TRIUNFO POPULAR

 

Patricio González                                                                      4 de septiembre de 2020.

El 4 de septiembre de 2020 se celebra una de las mayores victorias del pueblo chileno, como fue el triunfo de la Unidad Popular y del Presidente Mártir, Salvador Allende.

Esta victoria surge de un cuadro político histórico y específico, que le permitió a la clase obrera chilena y a las fuerzas progresistas, en general, desarrollar un arco de alianzas que, aglutinadas en torno a una serie de reivindicaciones, diera como resultado generar las condiciones para ese histórico triunfo político. También ayudó a ello las condiciones internacionales, especialmente en América Latina: la consolidación de la Revolución Cubana, fortalecimiento de partidos de izquierda y de movimientos sociales en la región, la existencia de un potente Sistema Socialista Mundial, entre otros.

Todo eso permitió primeramente, a las fuerzas políticas que fundaron la UP, evacuar un correcto diagnóstico político-social de aquellos años, el que consideraba, entre otros aspectos, lo siguiente: “Chile vive una crisis profunda que se manifiesta en el estancamiento económico y social, en la pobreza generalizada y en las postergaciones de todo orden que sufren los obreros, campesinos y demás capas explotadas, así como en las crecientes dificultades que enfrentan empleados, profesionales, empresarios pequeños y medianos y en las mínimas oportunidades de que disponen la mujer y la juventud.”1

El diagnóstico continuaba con la apreciación de que el gobierno de Frei Montalba fue en esencia “un nuevo gobierno de la burguesía al servicio del capitalismo nacional y extranjero, cuyos débiles intentos de cambio social naufragaron sin pena ni gloria entre el estancamiento económico, la carestía y la represión violenta contra el pueblo”2

Las fuerzas populares y revolucionarias se unieron para llevar a cabo los cambios de fondo que la situación nacional exigía sobre la base del traspaso del poder desde los antiguos grupos dominantes a los trabajadores, al campesino y sectores progresistas de las capas medias de la ciudad y del campo. Estos cambios se cuajaron en el Programa de la UP.

Este contemplaba diversas medidas en el ámbito de la estructura política, profundizando los derechos democráticos y las conquistas de los trabajadores, transformando las instituciones para instaurar un nuevo Estado, donde los trabajadores y el pueblo tuvieran un real ejercicio del poder. En ese contexto, se planteaba un Nuevo Orden Institucional: el Estado Popular.

Esto consideraba llevar a cabo un proceso de democratización en todos los niveles y fomentar una movilización organizada de las masas para construir la nueva estructura del poder. Para ello debería dictarse una nueva Constitución Política, la que institucionalizaría la incorporación masiva del pueblo al poder estatal.

Se preveía una Asamblea del Pueblo, cuyos miembros y los de todo organismo de representación popular estarían sujetos al control de los electores, con la posibilidad de revocación de mandato. Se establecía un rígido sistema de incompatibilidades, el que podía concluir en el término del mandato o de las privación de su cargo cuando un diputado o funcionario se convirtiera en un lobbysta de intereses privados.

El Programa comprendía la construcción de la Nueva Economía cuyo objetivo central era reemplazar la estructura económica existente, acabando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, iniciando así la construcción del socialismo.

Consideraba también tareas sociales frente a las principales carencias en esta área y precisaba con mucha claridad las medidas a implementar. Tomaba en cuenta que las diversas “aspiraciones sociales del pueblo chileno son legítimas y posibles de satisfacer”, como, por ejemplo, viviendas dignas sin reajustes, escuelas y universidades para sus hijos, salarios justos, fin a las alzas de precios, trabajo estable, atención médica oportuna, alumbrado público, alcantarillado, agua potable, calles y aceras pavimentadas, una previsión social sin privilegios, justa y operante, sin pensiones de hambre, teléfonos, policías, jardines infantiles, canchas deportivas, turismo y balnearios populares.

Aseguraba el programa que “la satisfacción de estos juntos anhelos del pueblo – que en verdad constituyen derechos que la sociedad debe reconocerle – será preocupación preferente del Gobierno Popular.”3

Hacía hincapié en las áreas de Cultura y Educación, ya que para llevar a cabo las profundas transformaciones planteadas, se requería “de un pueblo socialmente consciente y solidario, educado para ejercer y defender su poder político, apto científica y técnicamente, para desarrollar la economía de transición al socialismo y abierto masivamente a la creación y goce de las más variadas manifestaciones del arte y del intelecto.” 4

Se preveía la formación de una extensa red de Centros Locales de Cultura Popular, a través de los cuales se debía impulsar la organización de las masas para ejercer su derecho a la cultura. Todo ello destinado a estimular la creación artística y literaria y multiplicar los canales de relación entre artistas o escritores con un mayor público.

Del mismo modo, le daba una responsabilidad mayor a la Politica Internacional del Gobierno Popular, considerando la plena autonomía política y economía de Chile, estableciendo relaciones con todos los países del mundo, independiente de su posición ideológica y política, sobre la base del respeto a la autodeterminación y a los intereses del pueblo de Chile. Se proponía la creación de un organismo realmente representativo de los países latinoamericanos. El programa manifestaba la solidaridad efectiva el Gobierno Popular con las luchas que libraban los pueblos por su liberación y por la construcción del socialismo. Se condenaba toda forma de colonialismo o neocolonialismo y se reconocía el derecho a la rebelión de los pueblos sometidos a esos sistemas, como también toda forma de agresión económica, política y/o militar provocada por las potencias imperialistas. Afirmaba que la

política internacional de Chile debía mantener una posición de condena a la agresión norteamericana en Vietnam y de reconocimiento y solidaridad activa con la lucha heroica del pueblo vietnamita. Del mismo modo, se pronunciaba solidariamente con la Revolución Cubana y con otros pueblos en su la lucha antiimperialista.

Durante los tres años del Gobierno Popular se habían implementado varias de estas medidas y muchas otras se encontraban en desarrollo, a pesar de todas las trabas impuestas por la derecha y el imperialismo.

La jornada eleccionaria de ese viernes 4 de septiembre de 1970 se había iniciado muchos antes. Para efectos prácticos, nos habíamos concentrado el miércoles 2 en la noche en varios domicilios de la Villa Frei, en esos tiempos más conocida como Chacra Valparaíso, como grupos AD de las JJCC, en estrecha coordinación con el PC, para actuar como brigadas anti cohecho, resguardo de dirigentes y reaccionar ante eventuales provocaciones de la derecha, especialmente de los matones de Patria y Libertad o del Comando Rolando Matus del Partido Nacional. Nos correspondía el territorio del antiguo Comité Regional Cordillera, que iba desde Las Condes hasta San José de Maipo.

Conocido el triunfo, nos fuimos por diversos medios a la antigua sede de la FECH, en Alameda frente al cerro Santa Lucia y estuvimos hasta el amanecer del 5 de septiembre allí.

Los dos meses siguientes, hasta la asunción del compañero Presidente, fueron de un álgido ambiente, con una aguda confrontación con la derecha y sus grupos paramiltares, la que incluyó el asesinato, por parte de la derecha, del general constitucionalista y Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, el 23 de octubre.

Esa confrontación duró hasta el 11 de septiembre de 1973. Como se señala anteriormente, la derecha, con el apoyo de la DC, salvo honrosas excepciones, fueron generando un clima conflictivo y tomaron una serie de medidas para dificultar el cumplimiento del Programa de la UP, llegando incluso a asesinar al Edecán Naval del Presidente, Comandante Araya, a diversos sabotajes a la producción, diversas acciones terroristas, acaparamiento, atentados a centros productivos y energéticos, al paro de lo agrupaciones empresariales, al paro de los camioneros, obteniendo el apoyo de EEUU y sus organismos de inteligencia, como la CIA.

También se dieron acciones de grupos ultraizquierdistas, algunos de ellos infiltrados por los servicios de inteligencia militar, como el “Guatón” Romo, o el asesinato del ex Ministro del Interior del gobierno de Frei Montalba, Edmundo Pérez Zujovic en 1971 por parte de la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) , minúscula organización ultraizquierdista.

Hubo que enfrentar diversas provocaciones, agresiones a dirigentes y militantes, en unas condición de extrema violencia por la derecha y sus bandas, e intentos de golpes de estado, hasta el 11 de septiembre de 1973, que marca el inicio más oscuro de nuestra historia como país.

De los que aquella aquella noche del 2 de septiembre de 1970 nos concentramos, varios de ellos fueron detenidos y torturados en dictadura, varios fueron asesinados y otros aún tienen la condición de detenidos desaparecidos. Hasta el término de la siniestra dictadura, muchas otras y otros luchadores por la democracia sufrieron la misma suerte,

 

   ¡¡ Honor y Gloria a todos aquellos, en esta conmemoración del 50 Aniversario del

                       Triunfo de la Unidad Popular del Presidente Mártir !!

 

1 http://www.bicentenariochile.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=19:progamabasico

2 Idem

3 Idem

 

 

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