Organización juvenil comunista pasó por distintos períodos trascendentales de la historia de Chile. Persiste como una orgánica juvenil incidente en el país.

Hugo Guzmán. Periodista. 05/09/2020. Este 5 de septiembre de 2020 las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC) llegan a los 88 años de existencia, pasando distintas generaciones de jóvenes militantes, con sus tradicionales camisas amaranto, por distintos períodos fundamentales de la historia del país, manteniendo una ardua lucha junto al Partido Comunista y desarrollando batallas estudiantiles secundarias y universitarias, culturales, poblacionales, obreras, feministas e internacionalistas.

En su más profundo origen está la Federación Juvenil Comunista que existía en 1924, para ser fundadas las JJCC el 5 de septiembre de 1932, considerándose “las hijas e hijos de Luis Emilio Recabarren”, fundador del Partido Comunista y reconocido líder obrero. En las diferentes batallas, se fue conociendo como “La Jota”, integrando sus filas miles de muchachas y muchachos y destacados dirigentes juveniles, empezando por su primer secretario general, el reconocido deportista y activista, Rodolfo Solari.

A lo largo de su historia se cuentan momentos de lucha clandestina, como lo fue durante el gobierno de González Videla y la aplicación de la “Ley Maldita” contra los comunistas, y durante la dictadura cívico-militar comandada por el dictador Augusto Pinochet. Siempre en las tesis y acciones de las JJCC en esos períodos, estuvo la convicción de la recuperación de la democracia, la legalidad del PC y “La Jota” junto a otras fuerzas de izquierda y populares, y el impulso de un proyecto transformador en Chile.

Un papel preponderante cumplieron las JJCC en el período del gobierno popular del Presidente Salvador Allende, contribuyendo al cumplimiento del programa, participando en marchas y actos multitudinarios, impulsando y llevando adelante los trabajos voluntarios, defendiendo en las calles y la disputa ideológica el proyecto de esa época y fortaleciendo la formación de sus militantes. En esos años fueron decisivas las actividades de las y los jóvenes comunistas en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y en la Federación de Estudiantes Secundarios. En aquellos años se produjo el VII Congreso de las JJCC, considerado por muchos como histórico, que culminó con un acto masivo en el Estadio Nacional, cuando se calculaba en cien mil los integrantes de la organización.

En una manifestación popular que fue reprimida, en la Plaza Bulnes, fue asesinada la joven militante de “La Jota”, Ramona Parra, y luego la brigada muralista de la organización tomó su nombre, naciendo la BRP. Desde ahí y en otros campos, “La Jota” fue siempre un aporte a la cultura popular, con la revista “Ramona”, los grupos del nuevo canto donde destacó Víctor Jara, asumiendo como una tarea vital la lectura y difusión del periódico El Siglo, y proyectando jóvenes de enorme capacidad intelectual y agitativa en distintos campos.

Fueron tiempos en que despuntaron liderazgos como los de Gladys Marín, Alejandro Rojas, José Manuel Parada, José Weibel, Jorge Muñoz, Lina Rivas, entre otros. Que heredaban el papel de conductores, organizadores, con un sentido ético y estético profundamente revolucionario, como lo fue el de Ricardo Fonseca, Fernando Ortiz, Manuel Cantero, Mario Zamorano, entre muchas y muchos otros.

Llegó el largo tiempo de la dictadura y las JJCC, junto al Partido Comunista, pasó a la clandestinidad y sus dirigentes y militantes desarrollaron diversidad de tareas de resistencia, organización, activismo y combate contra el régimen militar, lucha en que cayeron asesinados muchos de sus militantes, decenas fueron desaparecidos, y miles encarcelados, torturados, exiliados, relegados. Fueron batallas en las escuelas, universidades, poblaciones, campos, y desde sus filas salió una cantera para formar y desarrollar el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Fue vital todo el trabajo por mantener viva a las JJCC, en condiciones de cumplir diversidad de tareas, y ser parte de lo que fueron logros democráticos y triunfos populares. En esas décadas, militantes de “La Jota” que residían en el exterior, se convirtieron en internacionalistas, combatiendo sobre todo en países centroamericanos.

En el período pos dictadura, las Juventudes Comunistas enfrentaron luchas en los complejos, nuevos y desafiantes marcos de una sociedad cambiante y en distintas etapas políticas y sociales, jugando un rol protagónico en históricas luchas universitarias y en batallas por la profundización de las transformaciones en el país.

El año pasado, ante nuevas realidades e inclusive supuestas contradicciones que se comenzaron a instalar, el presidente del PC, Guillermo Teillier, sostuvo al cumplirse 87 años de las JJCC: “Se ha pretendido por algunos medios de prensa, decir que en el partido se producen luchas intergeneracionales…eso en el partido no existe, ni ha existido nunca, ni va a existir. Yo creo que con los jóvenes, que están en proceso de maduración, nos respetamos mucho en nuestras capacidades, en nuestras debilidades, en lo que sabemos o en lo que no sabemos; la escuela es la juventud y el partido. Creo que nos debemos a la relación fraternal que siempre hemos tenido y que estoy seguro que vamos a seguir teniendo, eso es lo que ha movido a nuestro partido, lo que lo ha mantenido indestructible a pesar de todas las vicisitudes que hemos pasado, ¡si a este partido se le aplicó el genocidio más espantoso!, fueron miles las personas que fueron detenidas desaparecidas y ejecutadas. Si esta unidad, este compromiso del partido, de la juventud, se mantiene como es su tradición, como lo ha sido hasta ahora y se fortalecen nuestros lazos, a mí no me cabe la menor duda que seremos capaces de llevar adelante todos estos desafíos que nos presenta el mundo de hoy, porque tenemos esa capacidad y somos fuertes mientras luchemos unidos, nos mantengamos unidos y seamos capaces también de concitar la unidad con otros partidos, con otras juventudes”.

En la actualidad las JJCC se consagran como una de las más incidentes juventudes políticas a nivel nacional, con varias y varios de sus militantes ocupando cargos de representación popular, a la cabeza de organizaciones estudiantiles y sociales, siendo parte de trabajos territoriales y en diversidad de sectores y regiones, y siendo cantera de de militantes y dirigentes del Partido Comunista.