Reconocido como uno de los periódicos más antiguos y gravitantes en distintos períodos y procesos vividos en el país.

Daniela Pizarro. Periodista. 31/08/2020. El Siglo está inscrito en los anales del periodismo chileno. Es reconocido como uno de los periódicos más antiguos y gravitantes en distintos períodos y procesos vividos en el país.

Se fundó el 31 de agosto de 1940, hace 80 años. Emergió ligado a la prensa obrera y popular como heredero de “El Despertar de los Trabajadores”, fundado por el líder sindical Luis Emilio Recabarren. Identificado por muchísimos años como órgano oficial del Partido Comunista, siempre mantuvo una línea editorial de promoción de los intereses e ideales de los trabajadores, del pueblo, de la cultura popular, y de transformaciones profundas en la sociedad chilena. Desde su surgimiento tuvo un perfil latinoamericanista e internacionalista, dando espacios a la realidad de otros pueblos y otros procesos. Nunca escondió su identidad de izquierda y como un medio alternativo a la prensa conservadora, empresarial y de derecha.

Cuando hace 80 años aparecían y se desarrollaban diarios de sectores conservadores, patronales y oligárquicos, fundados por grandes empresarios, aparecía El Siglo, identificado con el ideario de Recabarren respecto a la necesidad de que los trabajadores, capas populares y fuerzas transformadoras contaran también con una prensa propia e independiente. Desde esos años se rompió la doctrina de que sólo grandes empresas privadas podían tener sus medios y que el periodismo radicaba solo en ellas.

Desde la década de los cuarenta del siglo pasado, se hicieron esfuerzos denodados para instalar maquinaria de imprentas, oficinas de redacción, obtener los recursos financieros necesarios, con tal de garantizar el desarrollo del periódico. Siempre hubo equipos de trabajadores y periodistas en laboriosa actividad.

Mantener su línea editorial, sus principios y la reivindicación del derecho a la información del conjunto del pueblo, le costó a El Siglo varias etapas -algunas muy largas- de clandestinidad y censura. Y sus periodistas y trabajadores fueron víctimas de la persecución, represión, cárcel, tortura y exilio. Fueron aciagos los años de la Ley Maldita en el gobierno de Gabriel González Videla, y de la dictadura cívico-militar de 1973 a 1990. Para seguir informando, se editó en esos períodos el periódico “Democracia” y luego “Unidad Antifascista” gracias a la labor tenaz de obreros tipógrafos, trabajadores y periodistas.

En el relato de la historia del periódico, se inscribe el apoyo de obreros, jóvenes, mujeres y también de militantes comunistas, que en tiempos de legalidad o clandestinidad, se preocuparon de adquirir y distribuir los ejemplares, en un esfuerzo colectivo y cotidiano, permitiendo que llegara el mensaje y se expandiera de mano en mano el contenido informativo y analítico.

Durante décadas se fue consagrando como un medio de prensa que trataba con oportunidad y profundidad temas políticos, culturales, sociales, deportivos, económicos, internacionales. Ganó prestigio por su calidad y como representante de una voz popular y de los trabajadores. Fue “el primer activista de la revolución chilena”, como se le denominó en los tiempos de la Unidad Popular, etapa en que jugó un rol preponderante en la información y orientación hacia el pueblo, así como en el debate ideológico. Decenas de miles de ejemplares diarios eran los que vendía El Siglo, gracias a la labor de periodistas y trabajadores del medio, junto al arduo trabajo de la Imprenta Horizonte. En algún momento, El Siglo fue bautizado como “el cañón de largo alcance” por el impacto que tenía en la sociedad con su información, sus análisis y sus orientaciones. Se cumplía la tesis de Recabarren de que un medio de esas características debía ilustrar, orientar y convocar a la población.

La historia recuerda la última portada de El Siglo el 11 de Septiembre de 1973,  antes de su clausura, donde hacia un llamado a defender el gobierno de Salvador Allende ante el eminente golpe militar. El titular decía: “¡Cada cual en su puesto de combate!”, siendo coherente con su posicionamiento como un periódico de los trabajadores y comprometido con el proceso transformador. Ese mismo día la Junta Militar clausuró El Siglo junto con muchos otros medios de comunicación e inició la cacería de sus trabajadores y periodistas.

En septiembre de 1989, el periódico volvió a salir como publicación legal hasta la actualidad, pasando por etapas como diario, semanario y luego una edición mensual. Desde el 2016 potenció su Portal Web y luego la presencia en redes sociales, incorporando las nuevas tecnologías.

Es muy larga la lista de quienes ejercieron como directores y colaboradores del periódico, en la que destacan Luis Corvalán, Pablo Neruda, Américo Zorrilla, Volodia Teitelboim, José Miguel Varas, Orlando Millas, Virginia Vidal y Gladys Marín.

Las características actuales de la sociedad chilena, el notable desequilibrio en la pluralidad informativa, el cierre permanente de medios alternativos y progresistas, la asfixia provocada por la falta de recursos donde gravita que el 80% del avisaje estatal se le entregue a los consorcios periodísticos privados, lo vertiginoso y profundo de los procesos sociales que se viven, hacen imprescindible la continuidad de medios como El Siglo, en las nuevas condiciones del país y de factores como el desarrollo tecnológico.

Desde distintos ámbitos del periodismo, la intelectualidad y el mundo de la cultura, de la política y de las ciencias sociales, se apunta a que en la existencia de un sistema democrático sano, debe estar presente el factor de la pluralidad y el desarrollo de distintos medios de prensa. Entre otras cosas, para garantizar el derecho a la información de la población. Es en ese contexto que se inscribe la opción de desarrollo, presencia y supervivencia de El Siglo, como ocurrió hace ocho décadas.