Sitúa ahí medidas nefastas, miserables, en medio de la pandemia. Dijo que el gobierno aprovecha la crisis sanitaria para sacar adelante su agenda. La descarnada mirada sobre la oposición.

Equipo ES. 21/06/2020. El senador Juan Ignacio Latorre, de Revolución Democrática (RD), dijo que ante las posibilidades de diálogo como la reunión de la oposición con el ministro de Salud, Enrique Paris, para asumir un cambio de estrategia en el combate a la pandemia del nuevo coronavirus, hay posiciones cerradas como las de la UDI, “poderes fácticos, el ‘segundo piso’ de La Moneda” y el propio Presidenta Sebastián Piñera.

En ese cuadro, dio una mirada descarnada a la oposición “fragmentada, dividida” y describió cómo el gobierno “va pinchando votos” de parlamentarios opositores para aprobar sus proyectos en el Parlamento e imponer su agenda en medio de la pandemia.

Juan Ignacio Latorre participó en el programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de Radio Nuevo Mundo, donde abordó la actual coyuntura de crisis sanitaria, las frustraciones y problemas en el Parlamento, las estrategias del gobierno y el cuadro opositor. Los siguientes son párrafos destacados:

Frustraciones en el Parlamento

“Me pasa muchas semanas de convivir con sensaciones de frustración y de impotencia, porque dicho abiertamente, hay bastante desconexión del mundo político y parlamentario -no quiero decir que todos, generalizar, porque en todas las Bancadas hay gente que está conectada con el pueblo y lo que deberían ser las prioridades-, donde se producen cosas como el proyecto de posnatal donde incluso desde la oposición no se respalda a la presidenta del Senado que había declarado admisible el proyecto.

“Hay argumentos francamente fariseos y leguleyos, pero en el fondo no te conectas, no empatizas con el sufrimiento y la angustia de miles de familias, de mujeres, que lo único quieren es extender en unos meses -más estos periodos de invierno- el posnatal para cuidar a sus hijos. No es crear otro fondo público, o aumentar el gasto público, sino que ya existe y es extender el permiso laboral, algo tan básico. Era declararlo admisible para seguir tratando el proyecto, ni siquiera se trataba de aprobarlo.

“Otro tema es cómo se apuró el gobierno, le puso suma urgencia, al proyecto que aumenta penas a quienes infringen las cuarentenas. Eso se vota con premura, el gobierno lo promulga rápidamente, mucho antes de que estuviera aprobado o en marcha el Ingreso Familiar de Emergencia 2.0, que aumenta algo el ingreso a las personas. El gobierno pone la mirada punitiva, represiva, que finalmente va a castigar a los más pobres, a los excluidos, ellos son los que van a arriesgar llegar a la cárcel; los ricos simplemente pagan la multa. Eso es un populismo penal.

“Hay frustración en cómo se aborda la pandemia, las prioridades, la desconexión con lo que deberían ser las prioridades sociales.

El peligro de falta de control democrático

“En medio de la pandemia el gobierno se aprovecha para avanzar en su agenda. Algo que es preocupante es lo relacionado con la seguridad, con la Inteligencia, recordemos que hay un proyecto de la estructura crítica, de que los militares cuiden las estructuras críticas, que venía desde el estallido social. Ahora está este proyecto de Inteligencia, que tiene una historia. No fue un proyecto presentado ahora, fue presentado después del asesinato de Camilo Catrillanca, después de todos los escándalos del caso Huracán y en el marco del estallido social. Se presentaron argumentos de que se necesitaba modernizar la Inteligencia, cambiar la Inteligencia, porque claramente ha fallado, es muy precaria, es de mala calidad, ni sabe asumir fenómenos complejos. Esto tiene que ver con la persecución a líderes sociales, esto lo sabe el pueblo mapuche, porque los últimos gobiernos de distinto signo han utilizado la Inteligencia para perseguir a los mapuches. Hay allanamientos, persecución y presos políticos. Ahora todo eso se puede extender a otros sectores, trabajadores, profesores, movimientos ambientalistas, secundarios, universitarios.

“Está el peligro de la falta del control democrático sobre la Inteligencia, hay un excesivo poder en este presidencialismo, y si este proyecto (de Inteligencia) se aprueba en el gobierno de (Sebastián) Piñera aumentará el poder del Presidente de la República para la implementación de la Inteligencia, sin control democrático. Por ejemplo, el Congreso tiene que conseguir un quórum de dos tercios para llamar a rendir cuentas.

“El gobierno se aprovecha de este contexto de pandemia para ponerle urgencia a esos dos proyectos, el de estructura crítica y el de Inteligencia. Al menos en la oposición hay una buena articulación a nivel de Bancadas y de la Comisión de Defensa. Pero el gobierno sabemos que va a pinchando votos, algunos descolgados, y así es como ha ido aprobando prácticamente todos sus proyectos relevantes. Usa dos sistemas. Todos los medios de comunicación le dan fuerte, instalan la necesidad de avanzar en esos proyectos de ley, y por abajo en el legislativo va pinchando votos en esta oposición fragmentada, dividida, sin convicción unitaria, sin unidad de acción. A veces es una Bancada, a veces otra, a veces independientes, ahí van pinchando votos para aprobar sus proyectos.

“Esto se conecta con un esquema global de gobiernos de derecha, de ultraderecha, que ponen el acento en el excesivo Estado policial,  el excesivo control policial, que de alguna manera tiene que ver con el debilitamiento de la democracia.

“No es que se le ocurra a Piñera o el ‘segundo piso de La Moneda, son discusiones globales que se están dando en Estados Unidos, en Europa, en países grandes como México, como Brasil, donde hay mucha persecución a disidencias de gobiernos de turno y del mundo social.

La estrategia fallida

“La estrategia del gobierno ha sido fallida, ha fracaso rotundamente, la gestión de (Jaime) Mañalich fue un desastre, la falta de transparencia, esa estrategia que ahora niegan pero  que hay mucha evidencia de que diseñaron, de ‘inmunidad de rabaño’, ‘cuarentenas dinámicas’, esperaban que se fuera contagiando mucha gente pero de manera gradual para evitar el colapso del sistema de salud. Su preocupación era que llegara mucha gente, al mismo tiempo, al sistema sanitario que iba a colapsar. Confiaban en que Chile iba a mantener baja la tasa de letalidad, que iba a morir poca gente. Ése fue el diseño del gobierno, subordinado al interés económico, es decir, que la economía no sufriera tanto la el golpe de la recesión global, que el frenazo económico no sea tan brusco, que sea de a poco. Entonces cuarentenas, pero con muchos permisos, para que los empleadores obliguen a los trabajadores a ir a trabajar, salir igual a buscar el sustento diario. Recordemos el Ingreso Familiar de Emergencia, el primero, que estaba bajo la línea de la extrema pobreza, y que se reducía gradualmente, en dos o tres meses, porque confiaban en que todo iba a ir pasando.

“Toda esa estrategia fracasó rotundamente, a pesar de todo lo que se les dijo. Se lo dijo el Colegio Médico, los trabajadores de la salud, las universidades, la comunidad científica y también desde la oposición. Nosotros nos sumamos a ese coro de decir que la estrategia tiene que ser otra, no tiene que ser de mitigación, sino de supresión. Salió ahora una carta, firmada por todos los presidentes de partidos de la oposición, por los gremios de Salud, pidiendo una reunión, con sentido de urgencia, con el ministro (Enrique) Paris. Pero además, haciendo ver que es urgente un cambio de estrategia sanitaria, hacia la supresión. El manejo del gobierno ha sido nefasto, la baja transparencia, los muertos que no contaban, no seguían la metodología de la Organización Mundial de la Salud.

“Tenemos una situación dramática hoy. Está colapsado el sistema sanitario de la Región Metropolitana, acá en la Región de Valparaíso está muriendo mucha gente, el temor nuestro es que también colapse el sistema de salud. Las cuarentenas no están siendo efectivas, no porque la gente sea porfiada o irresponsable, anti social, habrá un grupo mínimo, desde los que salen en helicópteros hasta los que arman fiestas, pero son minoría. La gran mayoría sale porque los obligan a salir a trabajar, otros que salen a buscar el sustento diario, no tienen las condiciones de vida, y el gobierno ha sido lento y mezquino en entregar las ayudas sociales. Por otro lado están los temas de hacinamiento brutales que hay en nuestro país, y vemos las comunas más afectadas con mucha cantidad de muertos, y son las más vulnerables, las más empobrecidas, con precariedad laboral, con sobre endeudamiento de las familias. Eso es lo que indigna, con frases como las de Mañalich de que él no se había dado cuenta el nivel de pobreza en Chile, cuando es una realidad social conocida.

El papel de Larroulet, del “segundo piso” de La Moneda

“Si uno quisiera sacarle la mugre al gobierno, tiene mucho para hacerlo. Y si uno quisiera quedarse pegado ahí, tiene mucho. Pero como estamos frente a una catástrofe, ante una pandemia, tenemos que buscar la forma de colaborar para que sea abordado eso con una política de Estado, para salvar vidas, evitar muertes, suprimir la cadena de contagios, ese es el objetivo prioritario a corto plazo. Y que la crisis económica, social, humanitaria, no la sigan pagando los trabajadores, las clases medias empobrecidas y sobre endeudadas. Se requiere criticar y denunciar, pero por otro lado colaborar. Por eso esta carta de la oposición al ministro de Salud. Que se abra la mesa, que se forme una mesa de crisis abierta, transparente, con múltiples actores. No es poner a los partidos políticos en el protagonismo, otros tienen que jugar el protagonismo: el Colegio Médico, la comunidad científica, la atención primaria, los trabajadores de la Salud, ahí tiene que estar el protagonismo. Se requiere un liderazgo abierto, transparente, colaborativo, no tan cerrado y nefasto como fue Mañalich.

Bueno, uno tiene escepticismo, conociendo el manejo del gobierno. No solo depende de la voluntad del ministro Paris, por lo menos ha mostrado un tono distinto. Esto depende de La Moneda, del ‘segundo piso’, de (Cristian) Larroulet, de decisiones políticas. Me parece que hay tensiones en La Moneda y en la derecha. (Mario) Desbordes -presidente de Renovación Nacional- ha buscado abrir un poco más el diálogo, pero hay otros sectores, como la UDI (Unión Demócrata Independiente) que son mucho más cerrados, los poderes fácticos, el “segundo piso” de La Moneda. Un diseño comunicacional, electoral -hay que mirar lo que pasó con las cajas de alimentos- nefasto, miserable. Buscar subir unos puntitos en las encuestas. Están todas esas variables sobre la mesa.

Dada la catástrofe que hay en nuestro país, dada la cantidad de muertos, dado los pronósticos que vienen que son muy oscuros, no queda otra que seguir apelando a que esto sea posible (reunión con el Ministro de Salud). Tenemos que buscar que haya un cambio de estrategia sanitaria que sea efectivo y que los costos sean menores. Lamentablemente el que gobierna es Piñera, la primera responsabilidad es de quien gobierna.

Oposición fragmentada ayuda a la derecha

No hay una oposición, hay varias oposiciones. Uno podría decir que hay cuatro bloques de oposición. Uno es la DC (Democracia Cristiana), que ya había decidido ir por ‘el camino propio’, y creo que la directiva de Fuad Chahín mantiene esa posición, habiendo muchas tensiones dentro de la DC de que no quieren esa línea. Pero eso, de alguna manera se ha reflejado estos dos años de gobierno, con muchas votaciones de la mayoría de la Bancada democratacristiana, votando de manera autónoma del resto de la oposición, o descolgándose de búsqueda de coordinación con al resto de la oposición, llegando a acuerdo con el gobierno de manera unilateral. Está Convergencia Progresista (Partido Socialista, Partido por la Democracia, Partido Radical), está lo que queda del Frente Amplio después del quiebre del año pasado por el proceso constituyente, hoy hay cuatro o cinco fuerzas que forman parte del Frente Amplio, y está Unidad para el Cambio, con el Partido Comunista, el Partido Progresista y los regionalistas verdes, y se han integrado orgánicas ex Frente Amplio. Tienes cuatro oposiciones.

En ambas Cámaras, en el Parlamento, teóricamente somos mayoría, pero en la práctica, en la Cámara de Diputados le entregaron en bandeja la Mesa Directiva, la presidencia, a la derecha. A pesar de tener mayoría pasan esas cosas. Uno podría poner diez ejemplos de cómo la derecha avanza en su agenda, a pesar de ser minoría. Esa fragmentación de la oposición obviamente ayuda, contribuye a ese escenario.

De cara a los desafíos que vienen, creo que es ineludible buscar una mayor articulación y una mayor coordinación, una mayor unidad. La carta que salió por la estrategia sanitaria es un buen ejemplo, va en buena línea, es amplia, sin exclusiones. Además, la oposición política tiene que ser también oposición social, se tienen que buscar mayorías sociales y políticas. Así que esta articulación con el mundo social es una buena señal, esa es la dirección correcta para ir avanzando, porque no bastan las declaraciones de jefes de partidos o jefes de Bancadas. El desprestigio de los partidos y del Parlamento no contribuye a aquello.

Creo que la campaña del Apruebo por la nueva Constitución tiene que ser otro espacio de amplia coordinación y amplia unidad, por más que haya habido diferencias hace algunos meses atrás respecto al acuerdo (con el gobierno y la derecha), de cómo se firmó, de quienes participaron en las conversaciones, quienes sí, quienes no, y las críticas que hubo. Yo sigo manteniendo que fue una buena decisión pensando en Chile, que se abría una oportunidad de cambio a través de un proceso constituyente para una nueva Constitución, que valía la pena. Pero más allá de eso, de quedarnos pegados en si fue bueno o fue malo el momento, tenemos el desafío de una campaña por el Apruebo una nueva Constitución y hay que buscar la mayor articulación social y política posible.

Mi opinión es que para las listas de constituyentes, si se gana el plebiscito, hay que buscar también una convergencia de todas aquellas fuerzas sociales y políticas que estén en una mirada de superación del neoliberalismo en Chile. El proceso constituyente, de alguna manera, te permite proyectar y mirar el país no en la coyuntura de corto plazo, sino qué Chile queremos para los próximos 30 o 40 años. En ese sentido, todas aquellas fuerzas sociales y políticas que tienen una mirada de superación del neoliberalismo y, por lo tanto, de querer construir un nuevo modelo de desarrollo para Chile, tenemos que buscar el esfuerzo de ir juntos en una sola lista, porque la fragmentación de lista, dado el sistema electoral, lo único que hace es perder representación en la Convención Constituyente y la derecha va a ir en una lista o en dos, y va a tener un porcentaje importante de la Convención, en cambio la oposición social y política puede ir en muchas listas y eso claramente debilita sus posibilidades de representación. Al menos, la oposición debería ir en no más de dos listas, y tener una lista que representa las ideas más profundas de transformación de la sociedad. Esa es mi tesis. Eso requiere mucha generosidad, mucha humildad, mucha paciencia y buscar ponerse de acuerdo, porque van a haber conservaciones para integración de listas. Y hay que incluir dirigentes de movimientos sociales, independientes, académicos, que han estado empujando la nueva Constitución y estas ideas de cambio, y los partidos políticos que van a querer poner a su gente también. Eso requiere de mucho esfuerzo de diálogo, de conversación, de no tratar de pasar por encima del otro, de que nadie quede sobre representado, requiere de mucho esfuerzo pensando en Chile, tratando de parir un proyecto político transformador.