Lunes 01 de Junio del 2020

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“Los que están quedando desprotegidos en esta crisis son los trabajadores”

“Los que están quedando desprotegidos en esta crisis son los trabajadores”. Bárbara Figueroa apuntó que “detrás de la crisis sanitaria, estamos teniendo también un aprovechamiento” de empleadores y empresas.


“Los que están quedando desprotegidos en esta crisis son los trabajadores”

 

“Los que están quedando desprotegidos en esta crisis son los trabajadores”

Bárbara Figueroa apuntó que “detrás de la crisis sanitaria, estamos teniendo también un aprovechamiento” de empleadores y empresas.

Sergio Reyes. Periodista. Radio Nuevo Mundo. 04/2020Nos gustaría saber qué análisis referente a la crisis hace la Central Unitaria de Trabajadores respecto a que en alguna forma no están considerados en la cesantía los artesanos, temporeros, los independientes. Hace tres semanas atrás la Organización Internacional del Trabajo (OIT), calculó una pérdida de 25 millones de empleos a nivel mundial, y hoy vemos en las calles del país a cientos de personas que hacen fila para cobrar su seguro de cesantía. Nos gustaría conocer la impresión de la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores sobre este tema.

Efectivamente nosotros lo veníamos señalando desde el inicio de esta crisis. Si uno miraba la experiencia que estaban teniendo otros países, enfrentando en primer lugar, y de manera, obviamente prioritaria la crisis sanitaria, es evidente que los países no tienen ni van a poder enfrentar de mejor forma esta crisis si sólo centran su esfuerzo en la situación de salud, producto de la pandemia, sino que tienen que hacer un esfuerzo adicional para que todo este proceso de cambios y de crisis que estamos viviendo en materia sanitaria, no tenga un efecto a largo plazo en materia económica y también en protección y generación de empleo, que es una cuestión básica y fundamental. Por eso nosotros el 17 de marzo, cuando el gobierno ya había anunciado el 13 de marzo la suspensión de clases, presentamos a la ministra del Trabajo un Plan Nacional de Emergencia, donde contemplábamos tanto medidas en el ámbito sanitario, como también en el ámbito económico y de protección de empleos. A poquito andar estamos viendo que eso no era una cuestión alarmista ni tampoco -como diríamos en buen chileno- una subida por el chorro desde el mundo sindical. A menos de un mes, a finales de marzo, el gobierno ha tenido que ir haciendo fuertes anuncios en materia económica, pese a lo insuficiente de los montos. Hay que decirlo con todas sus letras. El gobierno habló de que han hecho un plan de inversión, un plan económico que es por lejos de los más ambiciosos e históricos. Si uno mira las cifras, hartas de esas platas que ahí se está planteando, luego van a retornar al Estado, porque en el fondo son préstamos. Y por lo tanto no estamos hablando de sumas cuantiosas que el Estado se pone en disposición de enfrentar esta crisis, como se esperaría. Y, por otro lado, hemos visto que efectivamente, los que están quedando más desprotegidos en esta crisis son los trabajadores y particularmente los trabajadores informales, que son los que se ven más afectados producto de la poca protección que tienen para enfrentar la crisis. Pero también son los trabajadores que con contrato están siendo objeto de las mayores atrocidades y de las mayores complejidades en un escenario en que se ha puesto el foco en proteger a las empresas, no al empleo. Nosotros sacamos un comunicado luego que pudimos acceder al proyecto final que fue aprobado de protección del empleo. Si uno mira, el esfuerzo ahí, más que proteger a los trabajadores y trabajadoras, es darle garantías  a las empresas.

Uno tiene dos maneras de entender esto. Una puede ser diciendo lo que dice el gobierno, que es: Si yo protejo las empresas y protejo la economía a gran escala, entonces estoy también protegiendo el empleo porque le estoy dando a los empleadores condiciones para no despedir. Esa es una mirada. Nosotros decimos que esa es la mirada más conservadora y menos humanitaria. Porque en el fondo lo que yo debiera estar haciendo y que es lo que están haciendo otros países en el mundo, es obligar a las empresas a que no despidan y a partir de esa premisa de proteger el empleo y proteger a los trabajadores y sus salarios, entonces generar otros tipo de medidas que acompañen este elemento que es el fundamental: la protección de los trabajadores y trabajadoras. La protección de la población, cuestión que lamentablemente no ha sido el enfoque con que el gobierno ha enfrentado esta crisis, esta pandemia. La OIT nos dice en uno de sus primeros informes: Tenemos el riesgo de que se pierdan 25 millones de empleos a nivel mundial. Pero en el último informe que emana la OIT, también nos dice que si los países son capaces de generar políticas de rescate, de protección del empleo, y que eso vaya acompañado de medidas económicas, entonces también los países pueden enfrentarse a una gran oportunidad, pues en el fondo pueden, a partir de esta crisis, sacar grandes acciones en materia de protección social, y que es a lo que uno aspiraría. Lamentablemente Chile no está haciendo esa apuesta. Lo que uno hubiera esperado es que estuviera en el centro de las atenciones, como lo ha estado en otros países.

Señalar lo que ha ocurrido en Argentina donde han sacado una norma prohibiendo que las empresas despidan en estos meses, siguiendo el camino de lo que hizo en su minuto Italia y lo que están haciendo otras economías. En el caso de España, por ejemplo, que es probablemente el modelo que tomó Chile para poder anunciar esto de la suspensión del contrato, a partir de lo que los españoles hicieron en el marco de Diálogo Social, en un contexto muy distinto donde el gobierno y la ministra del Trabajo puso en el centro el desafío de proteger a los trabajadores, ellos generaron una fórmula que se llama ERTE, de suspensión del contrato pero ante la constatación de que algunos empleadores estaban haciendo un uso abusivo de esa norma, establecieron rápidamente un Consejo de Ministros para decretar que aquí no se puede despedir a ningún trabajador. Entonces, las señales, los gestos, las acciones por parte de los gobiernos evidentemente distan mucho de lo que está haciendo nuestro país. A la larga eso puede tener un impacto importante en lo que vaya a ser no solamente la crisis sanitaria, sino transcurrido este período crítico de la pandemia, lo que vaya a ser la crisis social después de este proceso.

A propósito de lo que señala. Desde el exterior han reprochado al presidente Donald Trump por priorizar la economía antes que el combate a la pandemia, o tal vez, la propia protección -como usted lo señala- del trabajo. Y por otro lado, usted nos señala la protección al empleo, prohibir los despidos. Hay señales, gestos del gobierno. El Banco Central realizó una encuesta a 320 compañías de todo Chile. El 76% de estas empresas dijo que disminuirá su dotación de trabajadores este año, en un 32%. Y dice que será en forma bastante importante. Y un 44% de estas empresas dicen que en forma leve van a disminuir la capacidad de los trabajadores. A esto considerar la caída de la economía según el Banco Central, en torno al 2%-2,5% para este año. Quisiéramos que usted nos pudiera entregar este análisis social, político, del punto de vista de los trabajadores, a propósito de lo que hace Donald Trump y si esto tiene o no correspondencia con el gobierno de Chile. Y por otro lado, gestos del Banco Central a propósito de despidos de los trabajadores y lo que dicen las empresas.

Lo que a veces es menos visible de todo lo que significa este proceso, pero es lo que nosotros identificamos, es que detrás de la crisis sanitaria, detrás de lo que está significando la pandemia por el Covid-19, lo que estamos teniendo es también un aprovechamiento, la oportunidad que han visto algunos sectores, particularmente los sectores más conservadores, los que representan al gran capital, que han visto en este proceso la oportunidad que se les había negado por largo tiempo de impulsar políticas de mayor precarización de los empleos, de mayor flexibilidad de las condiciones laborales para a partir de eso enfrentar una crisis que se estaba viviendo, que no es producto de la pandemia, eso venía de antes. En Chile, parte de lo que fuera el estallido social en el marco del 18 de octubre, no sólo tenía que ver con las injusticias, el hastío con el maltrato, con los abusos, sino con una crisis económica con una expectativa no cumplida. Un gobierno que dijo vamos a venir a rescatar a Chile, vamos a generar empleo, vamos a hacer que Chile crezca, como si eso fuera una cuestión de mera voluntad de un gobierno, de una autoridad, cuando todo el mundo estaba viendo que las condiciones de crecimiento estaban un poco más lentas, que no se estaban generando las proyecciones que se esperaban. Ese escenario para algunos tenía una manera de enfrentarse que era: bueno, en una situación de crisis, donde ya no estoy ganando lo que estaba ganando antes, o en una situación en que la economía está más lenta en su crecimiento por lo que ya no puedo asegurar las tasas de ganancias que estaba asegurando, la manera más rápida de poder enfrentar esto es abaratando costos y la manera más rápida de abaratar costos es a través del costo de los trabajadores y trabajadoras. Generar mayores condiciones de flexibilización, de precarización, finalmente va a tener como rédito que a lo mejor no voy a ganar, no voy a tener ganancias suculentas, pero no voy a perder. Bajo ninguna circunstancia voy a perder. Ese escenario que se venía dando previo a la crisis que estamos viviendo con el Covid-19, de alguna manera en algunos se transformó en una oportunidad a partir de lo que estamos viviendo hoy.

Eso es lo que se ha visto en el caso de Estados Unidos donde además estaban cruzando pleno período de elecciones primarias para ver quién va a competir por la Casa Blanca. Se estaba generando también en otros países y es la respuesta que hemos visto de los países que tienen un signo mucho más marcado de mercado, mucho más neoliberal. Eso es bastante evidente, lo estamos viendo hoy día con Brasil, si tuviéramos que mirar un caso en la región que es bien emblemático. No es distinto lo que está haciendo Chile. En ese contexto, Chile se puso del lado de los países que a partir de la crisis pueden ver de qué manera pueden implementar nuevos modelos de relaciones laborales que era el anhelo que tenían, que no lo habían podido implementar hasta ahora, pero que era su expectativa y que a partir de la crisis se abre la oportunidad. Por eso es que se apuran tanto en aprobar el proyecto de teletrabajo. Todos sabemos que -como diríamos en buen chileno- estirando el chicle, que se llega hasta el extremo del argumento, no va a impactar más allá del 20% de la fuerza laboral en Chile. Estamos hablando de un proyecto que se le puso mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucha urgencia, cuando todos sabemos que no iba a tener el impacto que el gobierno decía y que a poquito andar era evidente que no era así.

Por otro lado, tenemos el esfuerzo que ha hecho el gobierno con este proyecto de protección de empleo. Primero, esto no puede ser una cuestión permanente, tiene que ser una cosa que si va a ser abordada, tiene que ser únicamente abordada para la crisis. Que no puede ir sino con el compromiso de que las empresas no despidan, que no puede ir sino con el compromiso de que aquí se derogue, o de que de manera transitoria quede sin efectos todas las cláusulas de despido que hubiera luego, transformarse en la garantía para el empleador. Porque uno dice: cómo vamos a estar pensando en el tema de los despidos. Nosotros ya tenemos denuncias que van en los cientos de despidos. Acá no es solamente que las empresas digan que van a reducir la dotación en un 30%. Antes, desde los anuncios del gobierno, desde el 14 de marzo en adelante hemos visto empresas que de manera descarada han despedidos cientos de trabajadores, despidos masivos sin tener un solo contagio, sin tener una sola razón para haber tomado esas medidas drásticas y brutales contra los trabajadores y trabajadoras. ¿Qué explica eso? Esta razón que digo, porque lo que se está viviendo para algunos que a partir de la crisis sanitaria se abre la oportunidad de reconsiderar las relaciones laborales y avanzar en lo que algunos anhelaban tanto, que era poder hacer que no sólo la crisis la paguen los trabajadores, sin que ellos se vean afectados. Sino que además, el crecimiento lento no fuera a significar tasas de ganancia por menos de lo esperado. No es que no vayan a ganar nada, pero evidentemente menos de lo que habían proyectado.

En ese escenario se abre esa gran oportunidad y es precisamente a eso que nosotros como CUT nos estamos enfrentando. Por eso hemos dicho con mucha claridad: nosotros no somos expertos en materia sanitaria, pero a mí nadie me puede decir que no haber respetado cuarentena, de no haber tomado medidas de otra índole, no haber tenido un Estado tomando mayor control, no hubiese impedido la arbitrariedad que estamos viviendo. ¡Claro que la hubiese impedido! Eso es lo que nosotros le planteamos a las autoridades. Eso es lo que hemos dicho públicamente. Por eso sacamos un Plan Nacional de Emergencia. Porque sabíamos que en esto algunos iban a actuar con la mirada más mezquina, más horrorosa que se puede tener, que es la ganancia a toda costa, incluso, a costa de las vidas humanas. Entonces hoy los trabajadores tienen miedo a enfermarse, el miedo a que producto del virus puedan perder la vida, el miedo a enfermar a su familia y el miedo a no tener ingresos, a que mañana van a ser despedidos porque si hoy el empleador me dice que vamos a suspender el contrato laboral, y si yo no estoy de acuerdo, ¿qué pasa? Porque dicen que esto tiene que ser de mutuo acuerdo. ¿Y si yo no estoy de acuerdo qué va a pasar? ¿El empleador me va a decir; bueno, como tú no estás de acuerdo no lo vamos a implementar? Eso no va a ocurrir porque esto no es a partir de acuerdos colectivos, es a partir de acuerdos individuales y cuando yo tengo la posibilidad de dar y quitar empleos, tú no tienes la posibilidad de decir que vas a tomar esto, que lo podemos discutir en igualdad de condiciones, que voy a ir a tribunales. No. Eso no va a pasar. Entonces aquí claramente se hizo una apuesta que es la de los neoliberales para enfrentar la crisis. Nosotros dijimos que no es la apuesta que queremos y es lo que vamos a seguir peleando en todo este proceso.

También hay miedo de parte de los trabajadores a estos empleadores o empresarios que de alguna forma han capitalizado ese sufrimiento, ese temor de la población. Usted ha tocado el tema del Proyecto de Protección al Empleo. La prensa habla solamente sobre la indicación de pago de cotizaciones previsionales, que el trabajador debe cancelar al trabajador suspendido en esta relación laboral. Se calcula sobre el 50%. Otros dicen sobre el 100% de los salarios, pero nada se advierte sobre lo que usted nos está señalando como el proyecto lo indica de protección al empleo, al trabajador. ¿Qué pasa con esto?

Acá se actuó de una manera absolutamente soberbia y fuera de la realidad. Se mintió a la ciudadanía cuando el Ministro de Hacienda señaló el viernes de la semana pasada que aquí se habían presentado indicaciones inconstitucionales y que eso ponía en riesgo el proyecto y que eso era una irresponsabilidad por parte de los diputados. Porque en realidad varias de las indicaciones que ahí se plantearon, más allá del chantaje que hizo el gobierno a la oposición de llevarlas al Tribunal Constitucional para declararlas inconstitucionales, eran medidas absolutamente coherentes. Por ejemplo: esto de que no fuera a partir del fondo individual sino que fuera compensado el aporte desde el fondo solidario del seguro de cesantía y las cuentas individuales el aporte para el trabajador. ¿Eso es una cuestión que uno puede decir es inconstitucional? ¿Es una cuestión inhumana? No corresponde pensarlo así. ¿Por qué un trabajador tiene que poner a disposición su capitalización individual del seguro de cesantía en un período en que él no es el responsable de lo que está pasando? El empleador va a decir que él tampoco, pero el empleador tiene una posibilidad, que si al trabajador lo despide por el Artículo 161; guarda plata. Le devuelven plata del seguro de cesantía. Eso no se modificó para efectos de este proyecto. ¿Por qué no se modificó? Porque no le quieren tocar el bolsillo a los empleadores, pero sí les pueden tocar el bolsillo a los trabajadores. El Subsecretario dice: No. Es que después de este proceso vamos a buscar los mecanismos para que si el trabajador es despedido después de esta crisis y ha ocupado sus fondos del seguro de cesantía, entonces pueda tener algún mecanismo de resguardo. O sea, el problema no es que el empleador lo despida, el problema es cómo lo hacemos menos doloroso para el trabajador, no más. Pero no le exigimos al empleador que no pueda despedir. El proyecto dice que durante este proceso no va a poder despedir por el 161. ¿Y después? Después sí va a poder despedir por el 161 y va a poder recuperar las platas porque eso no se modificó en el proyecto.

Se le dijo que esto no puede ser de manera individual, tiene que ser con acuerdos colectivos. Van a decir que no en todo Chile hay sindicatos. Bueno, donde no hay sindicatos se buscarán los mecanismos colectivos para garantizar que se esté en igualdad de condiciones. El gobierno no lo quiso recoger. Aquí francamente, el gobierno no nos puede decir a nosotros que estamos siguiendo los debates en el Parlamento, que hemos hecho propuestas, no nos puede decir que aquí se está protegiendo a los trabajadores porque eso no es verdad. Ellos así lo venden. Así se han paseado por todos los canales de televisión. La prensa ha demostrado ser -en el caso particular de la prensa monopólica, no estamos hablando de medios alternativos-, las grandes cadenas han demostrado ser absolutamente serviles. Aquí nadie que tenga una opinión distinta al gobierno está apareciendo en los medios. Y si aparecen autoridades contrarias a lo que plantean los medios, en el caso de lo que ha ocurrido con los alcaldes, incluso alcaldes de gobierno, también el gobierno ha tenido oportunidad de explayarse en todos los medios para revertir la opinión. Respecto al Proyecto de Protección de Empleo, no le han preguntado a los trabajadores. Los empresarios pueden dar conferencia de prensa en este país para hablar de los montos que están recaudando, como que si en Chile estuviéramos hablando de una política no de salud pública sino de caridad. Entonces, hay un lavado de imagen, es una campaña, una estrategia. No me cabe duda que detrás de esto hay una gran estrategia de algunos sectores. Es bien brutal plantearlo así, pero no hay otra manera de decirlo. En este proceso de crisis humanitaria a nivel mundial, hay autoridades tan pequeñas, tan neoliberales, tan comprometidas con los intereses de las clases dominantes y del gran capital, que a costa de las vidas humanas ellos van a vender un discurso donde van a decir que están poniendo en primer lugar a las personas, pero donde en realidad lo que están haciendo es inocularle a nuestros países políticas que son absolutamente regresivas para los trabajadores, políticas que van a ser regresivas en un tiempo más respecto a derechos sociales, porque acá estamos recién en la primera etapa de lo que va a ser este proceso, porque esta crisis se calcula que durante abril vamos al peak de los contagios. En abril vamos a tener la situación más difícil, y en ese proceso, por ejemplo, cuando uno ve en otros países qué medidas como suspender el pago de créditos, suspender pagos de servicios esenciales, van a demostrar en toda su diminuta dimensión a las autoridades que tenemos, porque ahí vamos a ver que ninguna de esas acciones se va a tomar. Veamos lo que pasó con las Isapres. Sendos pronunciamientos de los tribunales, de la Corte Suprema respecto a la ilegalidad del uso abusivo del aumento de los planes de Isapre, de  la arbitrariedad con que han actuado las Isapres por parte de los Tribunales, y el gobierno les dice: tengamos un gesto, den una señal, retrasen el inicio del aumento de los planes. Nosotros tenemos la responsabilidad de denunciar estos hechos y actuar en consecuencia, porque si no, lo que estaríamos haciendo es llevar a la gente a un precipicio. O sea, alguien escucha esto y va a decir, esta señora lo que me está diciendo es que en realidad estamos en el peor de los mundos. Yo le digo, bueno, es importante tener a la vista lo que estamos enfrentando, porque no es cierto que estemos frente a una autoridad súper generosa que tiene la mejor de las intenciones. Eso no es así. Nosotros estamos frente a la misma derecha que está gobernando en Estados Unidos, la misma derecha que gobierna en Brasil. Estamos frente a una derecha que con tal de mantener sus privilegios y los privilegios del sector que representa, va a hacer cualquier cosa. Aquí no estamos frente a blancas palomas. Eso es una cuestión que no podemos dejar de decir, le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste y nos traten de amargados.

Dicho eso, planteados todos estos puntos respecto a los debates que se han venido dando sobre los proyectos de ley, también hay que decir que nosotros no vamos a cejar en imponer el buen criterio. El buen criterio es mínimo. Porque hay que sacar esta imagen medio romántica de que este debate es sólo de justicia social. Aquí es bien simple. Primero tienen que haber políticas de justicia social porque si no los países no van a poder enfrentar esto. Si no, esto va a ser mucho más dramático y lo vamos a terminar pagando las capas bajas, el proletariado. Ellos van a terminar pagando. No lo van a pagar los grandes empresarios, y de ellos es de quienes estamos preocupados. En segundo lugar, esto tiene que ver con sostener la economía a pequeña escala. Si cuando no tienes trabajo, no tienes ingresos ¿quién va a ir a comprar a la feria? Si la gente para que haga lucas como hacen los empresarios, a alguien le tienen que cortar la cola. No es que ellos vayan a distribuir los recursos. Acá lo que va a pasar es que ellos, los empresarios, van a tener tasas de ganancia, van a seguir especulando y la economía a menor escala, la economía del negocio de barrio, del trabajador informal, se sostiene y se va a seguir sosteniendo con el valor del trabajo, de un salario, y si eso no está, entonces esta cadena va a ser más dramática, mucho más compleja. Entonces, el problema de no mirar y entender lo que han hecho otros países, en esta etapa más crítica, de que necesitamos un crecimiento que esté guiado por los salarios, va a significar un costo para la clase trabajadora y un costo también para la real y verdadera pequeña y micro empresa. Hacia allá vamos si no se revierten tendencias que se están expresando. Algunos nos van a decir que nos ponemos en el peor de los escenarios. Sí. Prefiero plantear el peor de los escenarios a tener que quedarme corta diciendo que vamos a salir a valorar la iniciativa. No puedo valorar un proyecto de ley donde le dijimos al Ejecutivo que tenía que incorporar el elemento que garantizase la protección de los derechos de los trabajadores, y que no quiso incorporar. Esa es la verdad. El gobierno no quiso incorporarla. Entonces, ¿qué quieren? Nosotros no vamos a salir a aplaudir. Eso significa que no vamos a salir en prensa, que no vamos a salir en radios, pero es parte de la consecuencia que hay que tener. Si nosotros para salir en prensa y tener un espacio de visibilidad vamos a tener que tranzar respecto de nuestros objetivos, lamentablemente prefiero quedarme en la invisibilidad pero tener la conciencia tranquila para la historia, de que nosotros dimos la pelea donde correspondía.

Es el gran desafío que tenemos. ¿Cómo esto se va a traducir desde las propuestas, las iniciativas que tenemos, desde las acciones que hemos ido desarrollando de presión hacia el gobierno? Incluso solicitamos la conformación de una mesa de monitoreo de abusos laborales precisamente para impedir que se sigan produciendo estos abusos y arbitrariedades de las empresas. Cuestión a la que todavía no da respuesta el gobierno. Llevamos más de una semana con estas propuestas sobre la mesa, pero cómo esta, que son iniciativas que en el marco de un proceso de crisis donde hemos exigido la cuarentena, donde tenemos generar la protección y resguardo de nuestras condiciones, evitar aglomeraciones. Bueno, en ese contexto cómo vamos a ir buscando mecanismos de acción y de presión es la gran tarea en la que estamos abocados hoy día. Cómo vamos a inhibir esta ofensiva brutal del gobierno con sus proyectos anti derechos, con sus iniciativas que vienen a consolidar el plan laboral 2.0, es parte del desafío que tenemos. Efectivamente, las declaraciones ayudan, los comunicados nos sirven porque dan cuenta de por qué nosotros tenemos una mirada crítica de los proyectos de Ley. Todas esas iniciativas son valiosas. Tener propuestas nos da un tremendo plus porque no es ir a reclamar solamente. Es decir, esto lo presentamos y dijimos que había que tomar medidas hace bastante tiempo, pero ahora tendrá que venir el minuto donde vamos a tener que buscar de qué manera esto ya no es sólo reactivo sino que también tratamos de pasar a la ofensiva en las condiciones que tenemos, en una realidad en que el temor a perder la pega está golpeando fuerte a los trabajadores y trabajadoras, pero que eso no puede inhibir por las acciones de presión que nos permiten golpear a la autoridad y darle una señal contundente de que esto no está pasando como si aquí estuviera todo magnífico y estamos todos contentos con lo que está haciendo el gobierno.

 

 

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