Jueves 20 de Febrero del 2020

Otro año del triunfo de la Revolución Cubana

 
Otro año del triunfo de la Revolución Cubana

A 61 años de la gesta, el Presidente Díaz-Canel planteó que “es un buen momento para proponernos otro año de excepcionalidad positiva”.

Granma. 01/01/2020. El Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, calificó hoy al pueblo de Cuba, desde su cuenta en la red social Twitter, como “vencedores de lo imposible”.

El mandatario expresó además que “es un buen momento para proponernos otro año de excepcionalidad positiva”.

Díaz-Canel felicitó al pueblo por el 61 aniversario del triunfo de la Revolución y destacó el video clip “Yo soy el punto cubano”, una versión del tema de igual nombre, popularizada por Celina González, esta vez dirigido por Alejandro Pérez e interpretado por David Blanco, el cual se puede ver en varios Portales Web de medios cubanos.

“En vísperas de otro aniversario de la Revolución invicta y victoriosa, a nuestro pueblo le deseo ¡Muchas Felicidades! Atravesamos un año cargado de retos, tensiones y agresiones. Juntos los enfrentamos y juntos vamos ganando”, posteó asimismo el mandatario cubano.

El signo de la Revolución: la confianza infinita en el pueblo

Freddy Pérez Cabrera. Granma.

Termina un año cargado de complejidades y retos, y comienza otro no menos difícil, en el cual la única certeza es la seguridad en que, con el concurso de todos los cubanos, sabremos salir adelante ante cada prueba, que nos imponga el vecino del norte o cualquier otro obstáculo que se interponga en el camino.

Esa es la principal lección que nos legaron nuestros padres fundadores, desde Céspedes y Agramonte, hasta Maceo, Gómez, Martí y todos los continuadores de su obra, en especial, Fidel y Raúl, sus discípulos más fieles, así como el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, continuador de su ejemplo, de su obra.

Una de esas enseñanzas la dio el Padre de la Patria, cuando al estar casi solo y angustiado tras la derrota de Yara, y en el momento en que la confusión se apoderó de los inexpertos patriotas, al quedar únicamente 12 hombres sobre las armas, mientras cabalgaban, uno del grupo se atrevió a exclamar, cortando el silencio de la noche: ¡Todo está perdido!

En aquel difícil trance, cuentan que con rapidez inesperada se vio detener el caballo de Céspedes. Este se empinó sobre los estribos, volvió el rostro y dirigiéndose al que había hablado, le replicó con cruda energía: “¡No, aún quedan 12 hombres! Bastan para lograr la independencia de Cuba”.

Era evidente que más allá de aquella escuálida tropa, el líder de la insurrección del 68 confiaba en que el sentido de cubanía haría que, más temprano que tarde, miles de compatriotas se sumaran a la contienda, como luego ocurrió; y que hombres como Ignacio Agramonte y Antonio Maceo, entre otros, surgidos de los sectores más pudientes o humildes del pueblo, se incorporarían a la lucha contra el dominio colonial español.

Precisamente, del Bayardo camagüeyano es aquella frase memorable, dicha ante el cuestionamiento de cómo hacer la guerra sin las armas necesarias, lo cual dio origen a su contundente respuesta: “¡Con la vergüenza de los cubanos!”.

Cuando el Titán de Bronce salva el honor de la Revolución, el 15 de marzo de 1878 en Baraguá, está pensando en los cubanos dispuestos a continuar la lucha; igual determinación que la expresada por José Martí ante el desastre de la expedición de la Fernandina en 1895 que, lejos de amilanarlo, decide adelantar el inicio de la Guerra Necesaria, o la de Fidel en Cinco Palmas, que con solo siete fusiles aseguró rotundo: ¡Ahora sí ganamos la guerra!

Si hurgamos en nuestra historia encontraremos miles de anécdotas que demuestran la seguridad infinita de nuestros dirigentes en el pueblo, como lo ratifican las palabras de Fidel aquel glorioso Primero de Enero de 1959 en Santiago de Cuba: “¡Al fin hemos llegado a Santiago! Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado. […] La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros […] Para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente respaldado por el pueblo”.

Era aquel el primer mensaje de año nuevo a los cubanos en medio de la Revolución victoriosa. Unos días más tarde, el ocho de enero de 1959, al hablar en Ciudad Libertad, Fidel reiteraba su vocación de servir al soberano y de decirle siempre la verdad: “Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y, sin embargo, queda mucho por hacer todavía.  No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”.

Además, manifestó ese día: “Más que el pueblo no puede ningún general; más que el pueblo no puede ningún ejército. Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo”.

Cincuenta y cinco años después y también un Primero de Enero, el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido, en ocasión de conmemorarse un aniversario más del triunfo de la Revolución, reiteró desde Santiago de Cuba lo que ha sido principio y conducta permanente de la dirección del país: la seguridad en la continuidad de la Revolución y la confianza infinita en la juventud cubana. “Las nuevas generaciones de dirigentes, que paulatina y ordenadamente van asumiendo las principales responsabilidades en la dirección de la nación, nunca podrán olvidar que esta es la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes, premisa imprescindible y antídoto efectivo para no caer bajo el influjo de los cantos de sirena del enemigo, que no renunciará al objetivo de distanciarlas de nuestro pueblo, en el propósito de socavar su unidad con el Partido Comunista, único heredero legítimo del legado y la autoridad del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro”.

Aquel día concluyó su intervención evocando lo expresado por el Comandante el primer día del año 1959: “La Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias”.

Cinco años después, en el propio Santiago de Cuba, en ocasión de conmemorarse el aniversario 60 del triunfo de la Revolución, Raúl ratificaba la importancia de la unidad de todos los cubanos: “El pueblo heroico de ayer y de hoy, orgulloso de su historia y cultura nacionales, comprometido con los ideales y la obra de la Revolución, que suma ya cuatro generaciones de cubanos, ha sabido resistir y vencer en las seis décadas de ininterrumpido bregar en defensa del socialismo, siempre basado en la más estrecha unidad en torno al Partido y a Fidel”.

Asimismo, el General de Ejército alertaba a sus compatriotas acerca de los peligros que sobre la Patria se cernían, preceptos que hoy tienen plena vigencia: “Es nuestro deber prepararnos meticulosamente con anticipación para todos los escenarios, incluyendo los peores, no solo en el plano militar, de modo que no dejemos espacio al desconcierto y la improvisación que florece en los de escasa voluntad a la hora de actuar, sino que con el optimismo y la confianza en la victoria que nos legó Fidel, y en estrecho vínculo con el pueblo, sepamos encontrar la mejor solución a cualquier desafío que se presente”.

De igual manera, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República, quien al asumir el cargo advirtió que no venía a prometer, sino a cumplir el mandato del pueblo revolucionario, ha ratificado en varias ocasiones la voluntad de contar siempre con las masas para enfrentar los retos actuales y futuros de la Patria.

En el acto por el aniversario 55 de la entrada de Fidel a La Habana, Díaz-Canel reconoció que lo logrado por la Revolución Cubana “es la obra de un pueblo heroico que ha enfrentado los mayores peligros y soportado dolorosos sacrificios sin perder la alegría, la confianza, la fe y la esperanza”.

También rindió homenaje a los que abrieron el camino cuando parecía imposible: “A Fidel y Raúl, Camilo, Che y Almeida, a los comandantes de la Revolución y del Ejército Rebelde, a los combatientes del llano y la Sierra, a Frank, Vilma, Celia, Haydée, Melba y a las Marianas. Ellas y ellos arriesgaron muchas veces y ofrendaron sus vidas, en permanente ejemplo para las generaciones que llegamos después”.

De él es también la idea expresada el 22 de diciembre de 2018 en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la que ratifica el compromiso de la dirección del país de estar a la altura del pueblo: “En nombre de una generación orgullosa de ser, no relevo, sino continuidad, quiero expresarles el profundo compromiso que nos mueve a pelear sin descanso por estar a la altura de la historia, de nuestros próceres y del pueblo, inseparables en el sentimiento y la fidelidad”.

En la última sesión de la Asamblea Nacional, el Presidente cubano refirió: “En verdad ha sido duro y desafiante el año 61 de la Revolución, aunque nunca tanto como aquellos que se sucedieron después del triunfo de enero cuando el asedio se acompañó de arteros ataques, incluyendo: una invasión, sabotajes, incendios, bandidismo y el aislamiento de Cuba en todo el hemisferio.

Aquellos desafíos fueron vencidos y superados uno por uno, legándonos sus protagonistas una historia que nos enorgullece profundamente y la más formidable escuela revolucionaria: por el pueblo, junto al pueblo y para el pueblo: ¡todo es posible!”.

Ilustración: René Medero

 

 

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