Desde el Partido Comunista se informó sobre la muerte del histórico militante. Sus restos están siendo velados en el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz en avenida Ricardo Cumming 350.

Santiago. 25/12/2019. Texto completo del comunicado del Partido Comunista:

Lamentamos informar el sensible fallecimiento de nuestro querido compañero Luis Moya, el cual había recibido la condecoración Medalla Luis Emilio Recabarren el año 2016 por su destacada vida como militante. Integrante de la dirección central de la Jota a principios de los años 50, luego pasa a cumplir importantes funciones en los espacios de ADP y ADM partidarias, destacando su aporte durante los diecisiete años de dictadura, que lo obligaron a permanecer en la más estricta clandestinidad alejado de su familia.

Concluida la dictadura se integra al equipo administrativo de El Siglo, siendo posteriormente por años su administrador general. En sus últimos años fue encargado de la Comisión Nacional de Adultos mayores y cuando su estado de salud no le permitió cumplir tareas centrales, fue dirigente de los adultos mayores del sector Parinacota de Quilicura.

El compañero Luis Moya será velado en el local de ICAL (Cumming 350) a contar de las 16 horas de este miércoles y su funeral será mañana a las 15:30 hrs, cementerio General, entrando por Avda La Paz.

COMPAÑERO LUIS MOYA PRESENTE.

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Adiós a un inolvidable

Ha muerto el camarada Luis Moya, obrero, antiguo militante y dirigente del Partido Comunista de Chile.

Eduardo Contreras. Abogado. 25/12/2019. Ha muerto el camarada Luis Moya, obrero, antiguo militante y dirigente del Partido Comunista de Chile. Aunque nos conocimos personalmente recién en los años 70 en el exilio en La Habana, Cuba, en donde trabamos una fraternal amistad, ya había escuchado hablar de él y su trayectoria desde años atrás.

En efecto. el 2 de abril de 1957, por ejemplo, mi primer día de clases en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, fecha señera de rebelión de masas en contra del gobierno de Carlos Ibáñez del Campo y en que los estudiantes copamos la Alameda y en donde se desató una brutal represión, por la tarde de ese día la policía abrió las puertas de las cárceles y se desató la violencia en el centro de la capital con asaltos y robos. Era indispensable frenar aquello, ¿pero cómo si lo impulsaba el propio gobierno, vieja táctica de la derecha? Fue entonces cuando los jóvenes comunistas se organizaron y enfrentaron a los vándalos impidiendo no sólo los saqueos sino impidiendo además la creación del ambiente que Ibáñez requería para sacar tropas del ejército a la calle e iniciar el claro camino del autogolpe. Fue la primera vez que el nombre de quien años más tarde sería mi amigo llegó hasta nosotros. Era uno de los que dirigía la patriótica movilización de los jóvenes comunistas.

Los años pasaron y Luis Moya siguió al frente de importantes tareas. Tanto como las que cumplía en los 70 en La Habana en donde se ganó el cariño, respeto y admiración de decenas de compatriotas y de cubanas y cubanos. En ese tiempo vivimos en un mismo departamento en el barrio de Altahabana, cerca del Hospital Nacional, largas conversaciones al terminar la jornada, siempre preocupado de su familia, solía mostrarnos la foto de su compañera y su familia. Entonces se le apodaba “el Mechas” y fue cuando nos enteramos acabadamente de su importante pasado en tareas revolucionarias.

Un buen día desapareció y fue años más tarde que supimos que había ingresado a trabajar en la Dirección nacional del Partido Comunista en el interior el país, desempeñándose en la clandestinidad. Fue en una reunión de militantes interior – exterior realizada fuera de Chile cuando me llamaron aparte para decirme que un dirigente del interior quería saludarme. Y ahí estaba Luis, como siempre, firme, frente en alto, alegre. Años más tarde supe que, todavía en dictadura, se desempeñó en Argentina. Terminada la dictadura, volvimos a reunirnos ; esta vez fue en el periódico El Siglo en donde ambos trabajamos un tiempo.

Siempre el mismo carácter, la misma firmeza. Con su salud afectada, hacía meses que no nos encontrábamos hasta que hoy hemos sabido de su partida definitiva. Su sonrisa, su firmeza proletaria, su claridad de ideas y su valentía nos acompañarán siempre.

Camarada Luis Moya, ¡hasta la victoria final! 

elsiglo.cl