Jueves 20 de Febrero del 2020

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Chile, un estado policíaco

Los últimos acontecimientos en Chile, especialmente desde la irrupción del estallido social del 18 de octubre de 2019 hasta la actualidad, hace necesario cuestionarse una serie de cosas respecto a qué ha pasado en el país en este casi medio siglo, desde el golpe de estado de 1973


¿Una Nueva Constitución para Chile?

Por Patricio González. ¿Una Nueva Constitución para Chile?. Siendo éste un tema altamente complejo, es de suma importancia su discusión y búsqueda de solución. En primer término, debe señalarse que el Estado es la estructura que se da la clase dominante para subyugar a la clase explotada.


Las nuevas palabras

Las nuevas palabras. Anuncian estos cambios: pueblo, derechos humanos, desigualdades, dignidad, impuesto a la riqueza, soberanía popular, potestad constituyente. Jorge Arrate. Ex candidato presidencial. 06/11/2019. Los diecinueve años del siglo XXI han sido pródigos en acontecimientos que parecieran anunciar


Chauchas

Por: Manuel Riesco. Economista. Una gran protesta contra el transporte público era inevitable, lo extraño es que no estalló antes. Sistema político debe dimensionar la magnitud del descontento acumulado por décadas. Bueno, la Tercera Revolución de la Chaucha se inició. Es grande y hay que ver como sigue.


La innovación en nuestro Socialismo (1)

La innovación en nuestro Socialismo (1). Deberíamos poder exhibir muchos más hechos innovadores en la tecnología, en los servicios y en la producción de bienes que pudieran asombrar al mundo y al mercado. Las razones de tipo endógeno por las que aún no logramos esto las podemos corregir precisamente innovando


Las nuevas palabras

 

Las nuevas palabras

Anuncian estos cambios: pueblo, derechos humanos, desigualdades, dignidad, impuesto a la riqueza, soberanía popular, potestad constituyente.

Jorge Arrate. Ex candidato presidencial. 06/11/2019. Los diecinueve años del siglo XXI han sido pródigos en acontecimientos que parecieran anunciar un tiempo de reconstrucción nacional, más lento de lo que quisiera nuestra justa impaciencia pero más sólido que los augurios de todos los profetas del oasis chileno. Los pingüinos del 2006, las demandas estudiantiles, educacionales, medioambientales, de género, que condujeron a las grandes movilizaciones del 2011, la impactante emergencia feminista de los últimos años, movimientos como el NO+AFP o aquellos que luchan por la defensa del agua como bien público o por el derecho a la vivienda, han sido acumulaciones que hoy estallaron de nuevo en el octubre de 2019. Alguien ha dicho que surge un “nuevo pueblo”, distinto al que protagonizó las épicas batallas del siglo XX, más heterogéneo, expresión de los profundos cambios de nuestra estructura social y productiva.

Es emocionante escuchar de nuevo esa palabra: pueblo. Se ha reinstalado, siempre asociada a las ideas de fuerza de clase, de pobreza, de exclusión social, de indignación y de inagotables esperanzas de una sociedad justa que ofrezca a sus ciudadanos una vida material y espiritual más plena.

Ya muy pocos ponen en cuestión la legitimidad de las demandas de género, que trasmiten tremenda potencia a las luchas por más libertad e igualdad social. La idea de la educación gratuita como derecho social ha prevalecido -gracias a los estudiantes y la juventud- y las pensiones equitativas y la provisión de salud de calidad como un deber del Estado son banderas principales en la lucha social y política. La sociedad está permeada por el concepto del agua como bien social y resurge con fuerza la idea de consagrar nuestra soberanía sobre las riquezas naturales del país. Ha crecido la comprensión y apoyo a la lucha mapuche por territorio y autonomía. La diversidad sexual es ya un hecho social innegable y legítimo.

Falta mucho, muchísimo. Pero el levantamiento ciudadano de octubre de 2019 expresa el anhelo de nuevos desarrollos. Desde ya, la reafirmación del valor de los derechos humanos y la necesidad de castigar a quienes los violan o autorizan o encubren esas violaciones con silencio. La concreción, como primer paso hacia reformas mayores, de avances sociales específicos y posibles que la ceguera y dogmatismo de la derecha han inviabilizado hasta ahora. En fin, la aprobación democrática, con amplia participación, de una nueva Constitución en que método de realización y contenido se conjuguen para darle indiscutible legitimidad.

La palabra anuncia estos cambios: pueblo, derechos humanos, desigualdades (la dolorosa realidad que han ocultado los poderosos), dignidad, impuesto a la riqueza, soberanía popular, potestad constituyente. Los tiempos mejores están por delante y los empuja una izquierda variada, histórica y emergente, toda ella luchadora y contemporánea.

Publicado por: elsiglo.cl

 

 

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