El país asiático construye a toda máquina un nuevo centro de desarrollo de alta tecnología; el “Corredor G60 de Ciencia e Innovación”.

Alex Araya. Periodista. Pekín. 09/07/2019. En 1957, el poeta chileno Pablo Neruda recorrió en barco el río Yangtsé, desde la ciudad de Chongqing hasta Shanghái, en la República Popular China. Allí, el vate se encontró con un país que iniciaba su camino de desarrollo y que hoy, 62 años después, se consolida como potencia mundial en ámbitos como la innovación científica y tecnológica.

Es precisamente en la rivera de este afluente donde, en la actualidad, China construye a toda máquina un nuevo centro de desarrollo de alta tecnología; el “Corredor G60 de Ciencia e Innovación”, uno de los tantos proyectos con los que la milenaria nación busca seguir reforzando su apertura e independencia económica y pasar del “hecho en China” al “creado en China”, a través de productos con mayor valor añadido.

Con cerca de 76 mil 200 km2 de superficie y una población total de 49 millones de personas, este polo de innovación que comprende nueve ciudades, ya alberga importantes industrias vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial, biomedicina, nueva energía, nuevos materiales y vehículos ecológicos e inteligentes. Aquí también se ubica la casa matriz de Alibaba, la mayor empresa de comercio electrónico en el mundo que supera, incluso, a la estadounidense Amazon.

El objetivo de este centro es permitir que industrias de China y el mundo se establezcan y generen nuevos proyectos e intercambios, contando con toda la infraestructura necesaria para sus negocios e investigaciones.

Algunos, incluso, han denominado al corredor G60 como el próximo “Silicon Valley oriental”, en referencia a la zona norteamericana donde se encuentran muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo.

Sin dar demasiada importancia a estas comparaciones, los organizadores del pasillo de innovación centran sus esfuerzos en dar cumplimiento a lo planteado en el informe del Partido Comunista Chino que, en octubre de 2017, en el marco de su XIX Congreso, destacó la necesidad de generar innovación para el desarrollo del país. La meta que se han trazado es convertir a China en una “nación innovadora” para el año 2020; en un “líder mundial en innovación” para 2030 y en una “potencia científica y tecnológica” para 2050.

El secretario del Comité del Partido Comunista del distrito de Songjiang, Cheng Xianmin, explica que la iniciativa del Corredor G60 surgió a raíz de las directrices planteadas por el presidente de la República Popular China y secretario general del Partido Comunista, Xi Jinping.

“Su idea nos trazó el rumbo correcto para desarrollar la integración y poner en práctica las tareas que nos propuso. Pretendemos que el pasillo G60 se transforme en una ventana de innovación para todo el mundo”, señaló el representante.

Shanghái a la vanguardia

Entre las ciudades que forman parte del Corredor G60 destaca Shanghái, moderna urbe situada en la costa central de China, la más poblada del país, con 26,32 millones de habitantes y que, en pocos años, ha dado un asombroso salto de desarrollo.

Durante el año 2018, el PIB de Shanghái totalizó 3,27 billones de yuanes (unos 480.000 millones de dólares), un aumento del 6,6 por ciento respecto del año anterior. Asimismo, la ciudad ha registrado avances en ámbitos como la seguridad, el transporte público y la protección medioambiental.

“Si en 1968 cada persona en la ciudad contaba en promedio con el equivalente a una hoja de papel como área verde, hoy cada ciudadano cuenta con el equivalente a una habitación”, explica el director adjunto de la Oficina de Asuntos Exteriores de la Municipalidad de Shanghái, Fu Jihong.

Shanghái también es conocida por su “cultura roja”, pues fue aquí donde, en 1921 se fundó el Partido Comunista de China que hoy cuenta con más de 90 millones de militantes en todo el país. Se trata de una ciudad pionera, también, en asumir el comercio libre tras la política de “Reforma y Apertura” iniciada hace 41 años y centrada en la agricultura, la liberalización del sector privado, la modernización de la industria y la apertura al comercio exterior.

“En noviembre de 2013 se estableció la zona de construcción experimental de comercio libre en Shanghái. Esto lo podemos ver como una señal, desde el poder central, para intensificar su apertura al exterior. En esta zona estamos tratando de experimentar políticas para hacer más convenientes los negocios de las empresas y facilitar la administración”, afirma Fu Jihong.

Desarrollo independiente

El posicionamiento de Shanghái como ciudad pionera en el proceso de reforma y apertura, y el desarrollo del pasillo comercial G60 en el delta de la rivera del río Yangtzé, son solo muestras del gran proyecto en desarrollo que busca la modernización continua de la economía China. Es un plan estratégico cuyo cumplimiento cobra mayor importancia, en un contexto actual de tensiones económicas con Estados Unidos.

A juicio del analista Sergio Rodríguez Guelfenstein, en artículo para “La Pluma”, tras la llamada “guerra comercial” entre China y Estados Unidos, “se esconde en realidad una guerra tecnológica que es expresión de la desesperación estadounidense por el elevado desarrollo tecnológico chino que, por primera vez en los últimos 130 años, coloca a la potencia norteamericana en un lugar secundario en este ámbito”.

El desarrollo de la tecnología de conexión a internet 5G, el auge de empresas de origen chino como Huawei o Alibaba, el continuo crecimiento de la economía china, e incluso proyectos como el corredor G60 de ciencia e innovación, han levantado las alarmas en la principal potencia mundial, Estados Unidos. Sin embargo, la República Popular se ha establecido objetivos claros, y parece decidida a alcanzarlos, manteniendo su independencia y autodeterminación.

El propio presidente Xi Jinping aseguró en entrevista a medios rusos que China está en proceso de optimizar su estructura económica, transformar el modelo de desarrollo y mejorar la calidad y la eficiencia del desempeño económico, lo que fortalecerá el impulso del firme y robusto crecimiento.

“La trayectoria de la economía de China hacia un sano y estable crecimiento se mantiene sin cambios y no cambiará”, puntualizó Xi.