Martes 17 de Septiembre del 2019

DC abre camino a reforma tributaria de Piñera

 

DC abre camino a reforma tributaria de Piñera

De sacarse adelante la regresión propiciada por el Ejecutivo ello repercutiría negativamente en materia de estructura tributaria y distribución de los ingresos.

Hugo Fazio. Economista. 22/04/2019. La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, con los votos favorables de los democratacristianos Pablo Lorenzini y José Miguel Ortiz, aprobó la idea de legislar el proyecto de reforma tributaria de Sebastián Piñera, una de las reformas estructurales que pretende promulgar. Este paso significa, como lo explicó muy claramente el senador democratacristiano Francisco Huenchumilla, abrir camino a la reforma regresiva presentada por el Ejecutivo. “Me parece –expresó en entrevista de prensa- que el núcleo central de la reforma tributaria es si vamos a tener un sistema integrado o desintegrado y me parece que integrar el sistema es volver al año 1984, al sistema tributario de Pinochet. Si (…) se vota la idea de legislar, el gobierno va a imponer su tema, porque después del segundo, tercer trámite, vamos a terminar en una comisión mixta y el gobierno lo va a imponer mediante el veto. Para rechazar el veto necesitamos los dos tercios y no los tenemos. Mientras no resolvamos el tema de la integración, soy partidario de rechazar la idea de legislar” (23/03/19).

Si se impone la reforma tributaria de Piñera repercute negativamente en dos graves regresiones de la sociedad chilena. Por un lado conduciría a que la estructura tributaria chilena, donde predominan claramente los gravámenes indirectos, que afectan al conjunto de la población y en especial a sectores mayoritarios de ella, sobre los directos, como el impuesto a las utilidades de las empresas y a la renta de las personas, sería más regresiva. Por otra parte acentuaría aún más la profunda desigualdad en la distribución de los ingresos, en que la participación de las remuneraciones dista mucho de haberse recuperado después de la profunda disminución impuesta por la violencia en los años de dictadura, siendo la participación del 1% de mayores ingresos muy elevada.

La concreción del apoyo DC a esta propuesta se comenzó a construir en la reunión celebrada por su presidente. Fuad Chahín, con Sebastián Piñera en La Moneda. Al finalizar esa cita, Chahín adelantó el camino que posteriormente siguió al declarar que el PDC quedaba a la espera que “el gobierno acepte algunas de nuestras propuestas”. Así se hizo, el gobierno aprobó formulaciones que se le realizó sin tocar el núcleo fundamental de la propuesta. Luego se iniciaron reuniones reservados entre el presidente de la DC y el ministro de la Segpres, Gonzalo Blumel. El domingo 7 en una reunión concordada entre el subsecretario de la Secretaría General, Claudio Alvarado, y el jefe de la bancada de diputados DC, Gabriel Ascencio, realizada en el aeropuerto de Castro, se les proporcionaron detalles de la propuesta a entregar al día siguiente a los integrantes de la oposición en la Comisión de Hacienda. Al finalizar ese día domingo se efectuó una reunión de Chahín, Ascencio, el tributarista Jorge Rodríguez y el abogado Alfredo Ugarte en que se analizaron los adelantos de la propuesta oficial recibida. El día lunes, antes de la reunión citada de los miembros de la oposición de la comisión, Chahín comunicó a Ascencio, Lorenzini y la diputada Joanna Pérez que la directiva DC había acordado aprobar la idea de legislar. Luego, Ascencio informó de lo resuelto a Ortiz.

Paralelamente, el ministro del Interior, Andrés Chadwick se contactaba con diferentes figuras de la DC partidarios de la política de los consensos con el Ejecutivo, como el expresidente Eduardo Frei, que mantiene la función de embajador extraordinaria del Gobierno, los exministros Alejandro Foxley, Genaro Arriagada y Jorge Burgos, aumentando así las presiones favorables a aprobar la idea de legislar entregadas a Chahin. “Un dirigente DC que pide anonimato -relató La Segunda-, afirma que Chadwick fue clave en la negociación (…). Incluso, reconoce que en la reunión que la directiva sostuvo con el ministro el viernes 5 de abril, que públicamente fue rotulada para hablar de seguridad, abordaron los principales nudos de la reforma” (12/04/19). El papel de Chadwick lo ratificó Cecilia Pérez, ministra de la Secretaria General de Gobierno. “Se critica que el ministro del Interior no haya estado en la foto –señaló-, pero él fue clave en los acuerdos de modernización tributaria que se alcanzaron (…)” (14/04/19). Las gestiones, presiones y acuerdos del Ejecutivo con la directiva de la DC fueron intensas y prolongadas. En la felicitación de Sebastián Piñera a sus ministros, por haberse logrado que se aprobase la idea de legislar, el listado lo encabeza Andrés Chadwick.

El ministro del Interior fue en sus declaraciones posteriores mucho más lejos sobre la trascendencia de las reuniones con Chahin –“Confiamos –expresó- plenamente en la DC. Hemos creado una interlocución seria, con respeto, fiable, donde nos hemos puesto de acuerdo en cuestiones fundamentales”. Reiterando que una “línea roja” en el debate tributario, que no quieren ceder, lo constituye el “sistema integrado”. Expresando su seguridad que la DC “va a mantener su compromiso” (15/04/19).

La DC comunicó públicamente el respaldo a la idea de legislar, destacando que “se avanzó en las contribuciones para los adultos mayores, en mejoramientos para la pequeña y mediana empresas, en el aumento de recursos para regiones, en el mantenimiento de las normas fiscalizadoras del SII y de la norma antielusión”. A su turno Piñera expresaba la valorización del apoyo DC. “Gran noticia –dijo para la clase media, pymes, adultos mayores y regiones”. Ninguna palabra sobre el objetivo central de la reforma de poner fin al sistema semiintegrado, reduciendo así la tributación de sectores de la población de altos ingresos. Además que en las respuestas entregadas por Felipe Larraín a las propuestas efectuadas por los parlamentarios de oposición ni siquiera se corrige el deterioro a producirse en la progresividad tributaria y en los ingresos fiscales, demandas centrales efectuadas.

Las compensaciones diseñadas por Hacienda deben calcularse en detalles, considerando algunos puntos que afectan algunos privilegios del gran capital, como el referido al market maker, el cual en su formulación vigente puede utilizarse como un mecanismo de elusión, o a los retiros desproporcionados de utilidades en relación a las participaciones en las sociedades. Pero, en su conjunto como compensación es marcadamente inferior a los más de US$800 millones que produciría el término del sistema semiintegrado. Por lo demás, “los sistemas semiintegrados –como ha señalado Michel Jorratt, exdirector del Servicio de Impuestos Internos- en casi todos los países de la OCDE funcionan para las sociedades anónimas, mientras el resto de las compañías tienen sistemas como el de la renta atribuida” (14/04/19). La propuesta del Ejecutivo comete el doble retroceso, de que por una parte elimina el sistema semiintegrado sin que establezca mecanismos para que los dueños de estas empresas, receptores de mayores recursos cancelen impuestos por el total de la renta devengada, contando siempre con un beneficio similar al que les proporcionaba el Fondo de Utilidades Tributables (FUT).

“Si tenemos problemas con la integración, con la rebaja de impuestos a las personas más ricas de nuestro país –aseguró Gabriel Ascencio, (…) nosotros estamos en condiciones de votar en contra perfectamente de esas normas” (10/04/19). El pequeño detalle es que con la aprobación por la Cámara de la idea de legislar se le entrega al Ejecutivo totalmente la iniciativa en el trámite en esta instancia legislativa y, además en todo el proceso posterior, ya que tiene el resorte del veto presidencial que exige un quórum muy elevado para rechazarlo. La misma incongruencia se expresó cuando los diputados DC Lorenzini y Ortiz explicaron su apoyo a la idea de legislar. “No hay voto –expresó Lorenzini- para la integración ni para las reparticiones”. “Voy a votar a favor -por su parte expresó Ortiz-, pero tengo claro que las otras cosas las voy a votar todas en contra”. Agregando que el gobierno “nos tiene que demostrar que “va a haber retornos y esos retornos los va a pagar el 1% más rico” (11/04/19).

El proyecto de reforma tributaria llevaba ocho meses desde que fue presentado. En ese lapso, la oposición y la comisión técnica en que se apoyó impugnaron constantemente la propuesta por su carácter regresivo así como las proposiciones efectuadas para compensar el menor ingreso tributario de US$833 millones reconocido por el propio Ejecutivo al poner fin al régimen semiintegrado, las cuales no reponían el monto rebajado ni su progresividad. Una debilidad de este proceso ha residido en la ausencia de una presencia ciudadana en el debate. Las organizaciones de los pequeños empresarios defendieron activamente sus demandas, pero las desligaron completamente de la temática general. Llegaron a un detallado acuerdo con la oposición, pero terminaron actuando en la dirección que le interesaba al Ejecutivo, propiciando aprobar la idea de legislar, sin tener en cuenta el núcleo del proyecto.

Diputados DC expresaron públicamente su desacuerdo con la actitud oficial asumida. “(…) la reforma tributaria del gobierno –manifestó el diputado Raúl Soto- descansa sobre fundamentos totalmente contrarios a los que debiéramos defender, (aprobar la idea de legislar) fue un gran error político. Evidencia las diferencias internas en la bancada y que son mucho más profundas al interior del partido, en las bases, donde digo que hay un amplio rechazo, muy mayoritario (…). Se optó deliberadamente por un camino propio que ciertamente es perfecto desde el punto de vista comunicacional, pero a costa de relativizar nuestros principios. Hoy –subrayó- es muy poco o nada lo que estamos capitalizando políticamente (…), no se nos respeta, porque el gobierno sabe que hay un excesivos entreguismo, sabe que con un par de concesiones la DC se pasa a la vereda de enfrente” (11/04/19). Esta oposición también la expresaron los diputados Víctor Torres y Mario Venegas.

A la vez, senadores DC enfatizaron que en la Cámara Alta seguirá actuando de conjunto la oposición, no como aconteció en la de diputados. “En el Senado –expresó Yasna Provoste, la jefa del comité partidario-, hemos actuado siempre con unidad de la oposición. Seguiremos –agregó- actuando con el conjunto de la oposición. Es lo mejor para el país (…)”. Un proyecto como esté –concluyó- va en la línea contraria” (11/04/19). Jorge Pizarro, integrante de la comisión de Hacienda, por su parte recalcó que “la reforma tributaria debe ser progresiva y debe tener justicia tributaria. La propuesta del gobierno viene en la línea contraria, incluso con algunos de los avances que pudieran tener en la Cámara. (…) estamos frente a la misma estrategia de aislamiento que nos llevó a un fracaso rotundo” (12/04/19).

La discusión en particular –que significa entrar a un nuevo momento- tendrá cómo centro necesariamente el punto central de la reforma planteada por el Ejecutivo, la eliminación del sistema semiintegrado, cuestionada por su regresividad y el impacto negativo en los ingresos fiscales. “Reintegrar –expresó Andrea Repetto, académica de la Universidad Adolfo Ibáñez- es cero en recaudación y en equidad tributaria y, a la vez, no es claro que genere inversión y crecimiento, porque retirar utilidades para consumir, se vuelve más barata” (12/04/19). La experiencia de la agresiva reforma tributaria de Donald Trump lo volvió a demostrar, dado que no tuvo el impacto esperado en inversión productiva. Por su parte, Felipe Larraín insiste en que lo “medular” del proyecto es la integración, “lo intransable –agregó- es el objetivo, los instrumentos pueden ser varios”. No explica cuáles pueden ser esos otros instrumentos, salvo la depreciación acelerada, pero el objetivo es reducir los gravámenes a los sectores de altos ingresos, suponiendo que ello estimularía la inversión y el crecimiento lo cual muchas experiencias desmienten, manteniendo otros mecanismos que los benefician.

“Si la respuesta del gobierno -criticó a las compensaciones oficiales la economista de la elitista Universidad de los Andes Cecilia Cifuentes- es aumentar otros impuestos al capital para compensar la reintegración se terminará perdiendo el objetivo dinamizador de la reforma. LosSúperRicosPrimero –agregó- es un eslogan falaz, es no entender (o no querer hacerlo) los efectos económicos de los impuestos a la renta en una economía abierta” (13/04/19). Disminuir sus gravámenes es lo que en su opinión se debe privilegiar. “Reducir los impuestos al capital –sostuvo- no es una medida pro-ricos, es principalmente pro-trabajadores, por el efecto positivo que tiene la inversión en el mercado laboral. En una economía abierta –agregó- en contra de lo mostrado por la realidad menos impuestos son percibidos principalmente por los trabajadores, a través de mayor contratación y /o mejores salarios” (16/04/19).

Para el director ejecutivo del udista Libertad y Desarrollo, Luis Larraín, la “batalla tributaria” producida en la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados significó “una victoria de importancia estratégica para el gobierno de Sebastián Piñera”. Valorando así que abrió el camino para sacar adelante los cambios en la estructura tributaria que se ha propuesto. En su opinión “el otro gran ganador” fue Fuad Chahín, quien había comprendido que el gobierno igual había aprobado la idea de legislar “recurriendo al ‘pirquineo’, mediante el cual consigue algunos votos DC y moderados, a cambio de concesiones puntuales y de interés local de los parlamentarios. La maniobra, que podríamos denominar ‘la gran Chahín’, deja a la DC con el control de la negociación (…)” (13/04/19). En verdad crea las condiciones para dejar al Ejecutivo con dicho control.

Editorialmente el diario de los Edwards, El Mercurio, también subrayó que “la principal medida (de la reforma tributaria) es la reintegración del sistema. Agregando, además que “es importante seguir insistiendo en la necesidad de ajustar el impuesto corporativo”, recogiendo así los planteamientos de las principales organizaciones del gran empresariado. (13/04/19). Desde luego, no recuerda cómo se gestó la reforma de 2014. Tampoco lo hace Felipe Larraín que se pregunta “¿Cómo va a ser posible que un chileno pague más impuestos que un extranjero gentileza de la semiintegración? ¿O que un chileno le convenga más invertir fuera de Chile que es nuestro país?” (14/04/19). Ello se produce porque en la “cocina” de la reforma tributaria de 2014 fue lo que privilegió la derecha y el gobierno de ese año equivocadamente lo aceptó en vez de insistir con el proyecto original aunque contaba con mayoría parlamentaria. Ahora, el gran empresariado actúa para revertir lo que concordó en el escenario de esos años, obligado a admitirlo como mal menor, privilegiando en esos momentos mantener mecanismos elusivos, similares al FUT, lo que le permitía no distribuir utilidades y destinarlas a otros fines diferentes a la inversión productiva en un elevado porcentaje[1].

[1] Véase, Reforma Tributaria en “Chile en Tiempo de Reformas” págs. 95-118. Editorial Usach, 2013.


Publicado por: elsiglo.cl

 

 

Actividades

 

 

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.