Así lo planteó Guillermo Teillier ante conversaciones de la oposición para elección de directiva en el Parlamento. Llamó, también, a cambiar doctrina de las FFAA.

Santiago. 03/03/2019. Guillermo Teillier, diputado y presidente del Partido Comunista, se refirió al proceso de conversaciones que se abre este lunes al interior de la oposición respecto a llegar o no a un acuerdo para la elección de presidencias de ambas Cámaras del Congreso y planteó la necesidad de vestir esto con un contenido político.

En el programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de Radio Nuevo Mundo, Teillier también opinó respecto a los casos de corrupción que siguen golpeando al Ejército y sostuvo que en las Fuerzas Armadas debe producirse un cambio de doctrina.

-Este lunes se empiezan a mover los naipes en la oposición. Se habla de dispersión, de falta de acuerdos, pero aparecieron luces de voluntad para coincidir. En lo contingente, está el tema de si se mantiene el “acuerdo administrativo” para elegir las presidencias del Parlamento y consensos o acuerdos en la agenda legislativa.

-Mire, yo pienso que hay una necesidad general de todos los partidos de la oposición de que deben existir acuerdos, me parece que tienen internalizado que es necesaria la unidad de la oposición. Es cierto que algunos también ven la necesidad del pacto electoral, porque si no se pueden perder elecciones. Pero lo importante es políticamente en qué van a actuar de conjunto los partidos de la oposición. Hay temas que pueden ser factor de mayor dispersión o factor de unidad. Por ejemplo, cómo se va a enfrentar el “acuerdo administrativo” pero también cómo se va a enfrentar los proyectos del Gobierno en lo tributario, lo laboral y las pensiones. Yo creo que el “acuerdo administrativo” partió mal, porque debió tener un contenido político. Pero algunos dijeron que no, que solo fuera administrativo, para elegir las presidencias en el Parlamento. Otros dijeron que debía servir para el actuar político y legislativo de la oposición. Otros dijeron -y esos han votado favorablemente muchos proyectos del Gobierno- que el acuerdo era solo administrativo y no político.

-¿Por eso se le llamó acuerdo administrativo?

-Claro, por eso se llamó así. Ése es el impasse en que estamos ahora. El Frente Amplio dijo que no seguiría con el “acuerdo administrativo” como estaba. Yo no sé qué dirán la Democracia Cristiana (DC) y el Partido Radical (PR), hay una reunión este lunes de los partidos de la ex Nueva Mayoría (NM) para ver eso. No sé cómo se va a dilucidar esto.

-¿Usted coincide en que debe haber un acuerdo político, más amplio que eso de administrativo?

-El “acuerdo administrativo” hay que vestirlo con un acuerdo político. Dotarlo de contenido político.

-Que sea un “acuerdo político-administrativo”.

-Insisto, que tenga contenido político. No es cuestión de nombre, sino de voluntad política. Ahora, en esto la derecha tiene una gran oportunidad, porque podrían ganar la presidencia de las Cámaras, y ahí, junto con el Ejecutivo, manejar toda la agenda legislativa, toda la música la podrían poner ellos. Si la oposición mantiene la presidencia, hay un equilibrio con el Ejecutivo, se puede desarrollar de otra manera la agenda legislativa, pero si no, la música la pone la derecha.

-¿Cómo evalúa lo ocurrido con el ex comandante en jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba y todo lo que volvió a salir respecto a irregularidades financieras y fraudes dentro de esa institución, como las mesadas a los jefes del Ejército? Esto se suma a otros casos de corrupción de hace décadas.

-Es un tema más que complejo, muy grave. No se puede asumir mirando algunos hechos por separado o simplemente procesando o sancionando a ex altos jefes militares o en servicio. Esto tiene que ver con un problema de estructura, de sistema dentro de las Fuerzas Armadas. Lo que ocurre es que en las Fuerzas Armadas se mantiene la tesis de la doctrina de seguridad nacional, que incluye el concepto del enemigo interno, y se mira a la sociedad desde fuera, como desde una tribuna, donde los militares aparecen alejados del resto del mundo civil. Eso persiste, aunque haya terminado la dictadura que acentuó todo eso, y por eso en el Ejército y en otras instituciones tiene o tuvieron mucha autonomía, una excesiva autonomía que incluyó manejar internamente los gastos reservados, entre otras cosas. Lo adecuado y lo cierto es que se sigue demostrando que los institutos armados, que son del Estado, deben estar subordinados al poder civil, el Ejecutivo, al Poder Judicial y desde la administración civil se deben conocer y controlar los gastos. Yo eliminaría los gastos reservados y solo los repondría en casos especiales y que se acrediten ante la autoridad civil.

-¿Un control de los presupuestos de las FFAA de parte de las autoridades civiles, de estamentos como el Parlamento, el Ministerio de Defensa?

-Así lo hemos planteado. El tema -en esto discrepamos con el Gobierno- no es si se entrega más o menos dinero a los militares, de hecho hoy no hay un argumento real para un altísimo presupuesto de las Fuerzas Armadas, no estamos en una situación que pudo haber en el pasado, de que se requieran altísimos presupuestos y gastos. Desde instancias civiles, del Estado, como el Parlamento o el Ministerio de Defensa, o el Ejecutivo, desde los poderes civiles, se debe diseñar o participar en el diseño de la política de Defensa, de la estrategia de Defensa del país, y desde ahí analizar y considerar el presupuesto. En ese marco ver los usos y fiscalizaciones de los dineros y cuestiones como los gastos reservados que deben ser algo especial, no permanentes. A mí me parece que sería positivo y sano que el Ejército y las otras instituciones se integren a la vida democrática y republicana del país, y que cambien su doctrina respecto a eso.

-Es claro que en la opinión pública esto impacta y molesta, un ex jefe del Ejército que se hace millonario, y el lío de los dineros mal habidos por el sistema de viajes y viáticos. ¿Qué pasarán al interior del Ejército o de otras instituciones de las FFAA?

-Podría pensar que dentro de las Fuerzas Armadas hay molestia y descontento con esas situaciones. No deben estar muy contentos los subalternos que ven que generales y coroneles, que les enseñan una ética, un comportamiento, después aparece en casos de corrupción y son procesados y sancionados por la justicia. En su momento un ex comandante en jefe dijo que se elaboraría una especie de manual, de procedimientos, de fiscalizaciones, que se corregirían las cosas, a mí me regaló un libro que todo el mundo conoció, donde todas esas cosas se iban a terminar. Pero aparece lo de Fuente-Alba y otros casos que se han ventilado por la prensa, lo de los pasajes, entonces uno se pregunta qué pasó. El actual comandante en jefe, Ricardo Martínez, nos hizo una anuncio a los parlamentarios y eso se conoció públicamente, de que el Ejército va a realizar una reflexión sobre los últimos 50 años y la institución, donde entran casos como el “tacnazo”, el “tanquetazo”, el golpe de Estado de 1973, la situación de derechos humanos, los casos de corrupción, el asesinato de dos ex comandantes en jefe, y eso me parece positivo, eso puede ayudar a superar dos estigmas que tiene el Ejército de Chile: la violación a los derechos humanos y la corrupción. Si todo esto viene desde hace muchos años, las “cutufas”, los “pinocheques”, el tráfico de armas donde hasta fueron asesinados elementos del Ejército, y ahora todo lo que sabemos. Las medidas que se tomaron fueron parciales e insuficientes.

-¿Pos dictadura no falló la fiscalización de ministros y subsecretarios de Defensa y de otras entidades gubernamentales?

-Puede ser, pero igual tenían las manos atadas. Había o hay normativas, procedimientos, y ante eso no se podía fiscalizar. Si hasta hace poco se pudo meter la Contraloría General. Además se sabía lo que ocurrían, muchos casos eran públicos, entonces se hacían exigencias de investigaciones, se hacían recomendaciones, pero todo fue insuficiente. Además, piense usted que se trataba de generales, de altos mando, y ellos decían que se iba a corregir, a controlar. Bueno, eso no ocurrió, así que ahora hay que legislar, hay que tomar medidas de fondo, estructurales, hay que reestructurar el funcionamiento pero sobre todo, subordinar las Fuerzas Armadas al poder civil.

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