Académica y ex embajadora, María Inés Ruz, analiza la elección en ese país y la fuerte derrota del FMLN.

Hugo Guzmán. Periodista. 08/02/2019. María Inés Ruz fue embajadora de Chile en El Salvador durante el pasado Gobierno de Michelle Bachelet. Periodista y académica experta en temas internacionales y de defensa, es integrante del Programa Internacional del Instituto Igualdad -ligado al Partido Socialista-. Es una continua seguidora de temas regionales y, como muchas y muchos, quedó impactada por el resultado de la elección presidencial del 3 de febrero en El Salvador.

Un político joven, en una alianza muy diversa, logró más del 53% de los votos, sorprendió al vencer en primera vuelta y terminar con el hegemonismo político del izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y de la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), abriendo otro espacio de incertidumbre en América Latina.

María Inés Ruz, conocedora de la realidad de esa nación, se adentró en la reflexión de lo ocurrido.

-¿Qué podría explicar que el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) haya perdido la elección presidencial, después de tres periodos en el Gobierno, y haya ganado una fuerza política nueva, distinta incluso a la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista, ARENA?

-Para empezar, tengo la impresión que la militancia del FMLN venía dando señales de descontento desde hace tiempo. Un hito importante que explica y hace que no sorprenda tanto el resultado de las elecciones del pasado domingo, es la elección del 4 de marzo de 2018. Yo todavía estaba allá, y fueron las parlamentarias y municipales donde hubo una gran abstención y el FMLN perdió. De 31 diputados que tenía, quedó con 23. Ya en las elecciones del 2015, donde fueron electos esos 31, el FMLN había bajado la votación y había perdido la mayoría simple. Pero luego, el 2018, pierde la posibilidad incluso de la mayoría calificada en el Parlamento. ARENA, que obtuvo 37 diputados, no los obtuvo porque subiera su votación, sino porque el FMLN perdió. En segundo lugar, siendo el FMLN un partido que después de los acuerdos de paz logra exitosamente convertirse de una fuerza guerrillera en un partido político que paso a paso comienza a insertarse en el sistema político por la vía de ganar alcaldías y luego diputaciones, y llega con Mauricio Funes en 2009 a la presidencia, y habiendo ganado un segundo Gobierno, lo que se observó fue una disociación entre el plan de Gobierno del FMLN -que era un plan de reformas, de mejorar la redistribución del ingreso, de fortalecer las políticas públicas, con énfasis en mejorar el sistema de la educación pública, crear empleo productivo sobre todo en el sector agrícola y hacer frente a los problemas de seguridad-. El FMLN no se apropia de las buenas políticas públicas del Gobierno, sino que se queda con un discurso yo diría tradicional, que desde mi perspectiva, no da cuenta de las transformaciones que se han producido a nivel internacional y en el propio El Salvador. Son elementos que venían condicionando estas últimas elecciones presidenciales. Incluso en esa primera debacle de marzo de 2018, que fue inesperada, ahí sí fue inesperada la baja que tiene el FMLN. Mira, la militancia dura del Frente, no fue a votar. Hubo un alto abstencionismo.

-¿Por qué no ir a votar?

-Fue un voto de castigo. Se expresó en el abstencionismo. Y bajó la votación del FMLN. Un error muy visible, que fue muy comentado, es que el Frente impulsó reformas políticas, y dentro de eso, había que hacer primarias en los partidos. Pero la dirección del FMLN, con mucha anticipación, anunció que nacionalmente y las direcciones municipales del partido, ya tenía su candidato oficial, que era Gerson Martínez. Era Ministro de Obras Públicas, que renuncia para iniciar su campaña en función de ser el candidato.

-¿Eso antes de hacer las primarias?

-Antes de hacer las primarias. Que es algo obligatorio para los partidos, y que el FMLN contribuyó a aprobar como reformas democráticas. Ante ese cuadro, el Vicepresidente, Oscar Ortiz, hizo una declaración y dijo que el partido haría primarias y que todos tenían derecho a postular en igualdad de condiciones. Después del 2018, quien era hasta ese momento el Canciller de El Salvador, Hugo Martínez, que es un dirigente que alcanzó a estar en la guerra, pero es más joven que la media de los comandantes guerrilleros, anuncia que él se va a presentar a las primarias, y se va a presentar como el candidato de las bases. Para sorpresa de todos, él lo anuncia en abril y en mayo gana las primarias con una gran diferencia de votos respecto a Gerson Martínez. Ambos candidatos tenían trayectoria política, con trayectoria en el Gobierno, en el desarrollo de políticas públicas, cuadros muy preparados. Los dos son muy queridos. Pero al parecer, ese vaciamiento de votos de la militancia del Frente hacia Hugo Martínez -que fue el candidato presidencial finalmente- fue más que nada un mensaje o en respuesta a la dirección del partido.

-Uno puede entender que tres años en el Gobierno produce desgaste, hay errores, en fin. También hay aciertos, buenos planes. Pero no llegaron ni al 15% de la votación.

-Hay problemas y situaciones muy complejas. El 2015 ya el FMLN perdió la mayoría simple en el Parlamento y eso significó obstáculos duros de parte de ARENAS y de otros dos partidos pequeños que se aliaron con ARENA para aprobar sus iniciativas. Otro factor fueron los medios de comunicación, algo que tú conoces muy bien y sabes que es muy importante, que estaban y están totalmente controlados por monopolios vinculados al poder económico. En la sociedad salvadoreña, en general, no existen medios alternativos, han surgido dos medios digitales, hay un diario que se llama Co Latino, con poco financiamiento, y que no le hacen el peso a la predominancia que tienen los medios controlados por la derecha que, al igual que en Chile, es muy orgánica respecto al poder económico. Tienes situaciones como el fenómeno de las Maras, que es otro gran problema, algunos dicen que es una creación de Estados Unidos, y que tiene que ver con temas de migraciones, deportaciones y el tema de seguridad.

-¿Por qué se atribuyó el fenómeno de las Maras al golpeteo al FMLN e incluso su derrota?

-Eso pasa, a mi juicio, por una manipulación. Nadie saca en las encuestas la ostensible reducción en el número de homicidios que presenta El Salvador a partir de la aplicación del Plan El Salvador Seguro. De 22 o 23 diarios, se pasó a 9 homicidios diarios. Fue por la política de seguridad que tuvo el Gobierno del FMLN, y que marca una diferencia incluso con políticas de Funes, quien intentó una negociación con las Maras que trajo como resultado la reducción de homicidios. Pero las Maras se hicieron fuertes en los territorios y se le hicieron concesiones a jefes de pandillas que estaban encarcelados y dirigían la organización criminal desde las cárceles. Entonces, más allá de juzgar si fue bueno o malo, lo que hace este Gobierno, de Salvador Sánchez Cerén, motivado por querer tener una política de prevención en los territorios, es proponerse recuperar el control del territorio, con ese componente de prevención pero también de control y de castigo y represión al delito. Y hubo dos batallones de las Fuerzas Armadas que apoyaron a la policía.

-¿Qué fue pasando con la economía?

-El liberalismo económico en El Salvador tuvo un espacio, respaldado por Estados Unidos. Fíjate que hubo profesionales chilenos que fueron a El Salvador a enseñar el sistema de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones). Toma en cuenta que la guerra terminó en 1992, justo cuando estaba en boga el Consenso de Washington y la receta predominante en la región era la privatización, la apertura comercial. Eso determinó que, al final de cuentas, en El Salvador no hubiera ninguna contra repuesta a ese modelo. El FMLN estaba en guerra cuando se cayó el Muro de Berlín, esa es la realidad. El modelo neoliberal se implementó en El Salvador con toda su extensión.

-¿Y no se pudo desarmar en los tres gobiernos de izquierda?

-No se pudo desarmar. Lo que se logra en esos gobiernos, reconocido por el PNUD (Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas), a través de planes focalizados de lucha contra la pobreza, fue elevar el nivel de vida de algunos sectores de la población. Y los énfasis del plan quinquenal que propuso el Gobierno de Sánchez Cerén, eran el empleo productivo y para eso tenías que recuperar el agro. Hubo énfasis en política para recuperar la producción de café, recuperar la producción azucarera, se elevaron los niveles de exportación, hubo relaciones comerciales importantes con Taiwán, se iniciaron relaciones con China, y eso elevó bastante las exportaciones. El FMLN recuperó la economía en relación a como venía. Hay un promedio de 2,3% de crecimiento económico, se ha mantenido en eso. ¿Por qué no crece más la economía salvadoreña? Una razón es que la inversión, incluidos los grandes capitales salvadoreños, no se hace en El Salvador, los grandes capitales salvadoreños invierten en Nicaragua -donde tienen todas las mejores condiciones para invertir-, en Guatemala y en Colombia.

-Volviendo a la elección del 3 de febrero. ¿Qué explica la alta votación de Nayib Bukele, de la fuerza GANA? Pudo haber ganado ARENA.

-El Salvador no se excluye de un fenómeno general de desafección con los partidos políticos, no con la política. Hay también un cansancio de la población respecto a la polarización del país, que no se ha superado en todos estos años. Influyó también el relacionamiento con Venezuela y con Nicaragua. Ahora, fueron elecciones impecables y es el principal logro del FMLN, el haber establecido un sistema político democrático en El Salvador.

-¿Pero por qué gana ese candidato?

-Es un candidato millennials, que es una categoría que no me gusta usar, pero está extendida y que se entiende que hablamos de un tipo joven, contestatario, desenfadado, con ambición de poder, que llegó a una posición de tener perspectiva de ganar la elección presidencial, una vez que el Frente lo apoyó para su candidatura como alcalde de San Salvador el 2015. Fue alcalde de Cuscatlán, y ahí hizo un buen trabajo. Luego fue alcalde de San Salvador con apoyo del FMLN y se catapulta como una figura presidenciable, pero no era el candidato del Frente. Empieza a tener una política de ruptura con el FMLN, diría que buscaba pretextos para atacar al Frente. Era y es conocido porque es hijo de un empresario conocido en el país, y se dice que es una persona muy respetada. No se puede decir que Bukele es un empresario, pero es un político, pero un político joven que no tiene tanta trayectoria y que tiene rasgos populistas. No es buen comunicador, pero arrastra a la juventud, se mueve en su lenguaje y utiliza las redes, el Twitter, el Facebook. En campaña no fue a debates y tampoco aceptó dar muchas entrevistas.

-Repitió el esquema de campaña de Donald Trump y Jair Bolsonaro.

-En alguna medida. Lo que pasa es que no es solo la juventud. El Salvador es el segundo país en América Latina, proporcionalmente, que maneja más la telefonía celular, porque un tercio de la población está afuera, muchos en Estados Unidos, y se comunican por celular, y el celular está en todos los sectores sociales, no es de un grupo social, es realmente masivo.

-La abstención fue del 50%. ¿A quién le ayudó?

-Eso le ayudó a Bukele, porque los que se abstuvieron fueron los que apoyaban al FMLN, la militancia del FMLN. Bukele ganó en los 14 departamentos del país, y ese 53% que sacó, es un hecho insólito. Encuestas daban ese resultado, pero uno tendía a no creerles, eran de las universidades, de centros de estudios. Pero se indicaba que habría segunda vuelta. Nadie esperaba este triunfo en primera vuelta.

-¿Este es un hombre de derecha, GANA es de derecha, cómo se puede caracterizar?

-No, no es tan así. Creo que se cometió un error de querer desacreditarlo como alguien de derecha. Pero mira, está todo por verse. La gente que lo rodea viene de distintas parte, de distintas corrientes políticas. GANA viene de una escisión de ARENA. Pero está Cambio Democrático, que había votado con el FMLN, y tienen un parlamentario, que lo conozco, y es de izquierda. Bukele se iba inscribir por Cambio Democrático, pero por problemas legales no pudo y se inscribió por GANA, es como instrumental todo.

-¿Hay incertidumbre con lo que hará Nayib Bukele?

-Es una incertidumbre. No tiene equipos, no tiene experiencia, ya ves lo que ocurre con los partidos que lo apoyaron. Va a tener que buscar gente en todos los sectores. Ahora, creo que va a poner los temas de seguridad, de desarrollo económico y de educación. Sería bueno pensar que Bukele le pudiera dar continuidad a políticas públicas que se estaban implementando, por ejemplo en educación.

-Con mirada a la región, ¿esta derrota del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional se incorpora al balance, la reflexión de la izquierda latinoamericana?

-Yo creo que sí. Hay un comunicado de estos días, del FMLN, en que se anuncia que el proceso de reestructuración se adelanta, la elección interna se adelante, y que estaba previsto para el 2020. Un comunicado oficial dijo que se adelanta para el primer semestre del 2019. Y que no podrán postular a la dirección ninguno de los actuales miembros de la Comisión Política, es decir, de altos dirigentes, de jefas de bancada parlamentaria. Hubo una primera declaración donde no hubo autocrítica. Después habló Hugo Martínez, el candidato que perdió, y dijo que el FMLN tenía que hacer una profunda autocrítica. Y se habló de adelantar el proceso interno y de elegir a las nuevas autoridades. Después viene la segunda declaración, de adelantar la reestructuración, y se acusa el golpe.
Publicado por: elsiglo.cl
---------------------------------------------

FMLN perdió la elección presidencial en El Salvador

Nayib Bukele, candidato de la Gran Alianza por la Unidad Nacional resultó ganador sorpresivamente en primera vuelta. Se terminó hegemonía del Frente y ARENA.

Agencias. Diario Co Latina. Cubadebate. San Salvador. 04/02/019. El Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), que reúne a varias organizaciones de izquierda y de la antigua guerrilla de El Salvador, perdió la elección presidencial y con ello terminó un ciclo de gobiernos de izquierda en esa nación.

El candidato de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), Nayib Bukele, se convirtió en presidente electo de ese país, sorpresivamente en primera vuelta, obteniendo un inesperado amplio margen de votación sobre los aspirantes del FMLN y de la ultradrechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Como lo había señalado en su campaña, el candidato de derecha ganó en primera vuelta. “Hoy ganamos en primera vuelta y tenemos el resultado, tenemos más votos que ARENA y el FMLN juntos, es más, tenemos más votos que todos los partidos políticos juntos”, dijo Bukele.

“Desde hace dos horas teníamos resultados que mantenían una tendencia, pero nos esperamos hasta que sea claro. En estos momentos podemos anunciar con plena certeza que hemos ganado la presidencia de la República”, dijo Bukele ante la militancia que se abocó a un hotel capitalino.

El candidato de GANA ganó en los 14 departamentos del país. Obtuvo más del 53% de los votos. También hasta la mañana de este lunes había información de notable abstencionismo.

Bukele aseguró que esta era la oportunidad para darle una lección a los políticos, a través de su “Operación Remate”, donde alegó que su partido político (GANA) logró superar los votos de todos los partidos políticos (ARENA, FMLN, VAMOS). Hecho que logró con un resultado preliminar que superó los 1.2 millones de votos a su favor. De hecho, con este resultado se terminó una hegemonía político-electoral que mantenían hace décadas el FMLN y ARENA. El Frente se acercó al 15% de la votación y el partido de derecha obtuvo alrededor del 31%, según escrutinios preliminares dados a conocer aquí en El Salvador.

El candidato triunfador es un antiguo militante del FMLN, que se fue por discrepancias políticas y orgánicas y se alió con fuerzas de derecha y de centro derecha creando el GANA.

La palabra del FMLN

“Respetamos los resultados y los tomamos con humildad”, dijo Hugo Martínez, el candidato presidencial del FMLN. Estuvo siempre conforme con los resultados dados a conocer por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Con esto, la organización de izquierda se queda sin la oportunidad de gobernar un tercer quinquenio. Hugo Martínez indicó que el FMLN seguirá adelante, ya que son el único partido de izquierda con opción por los más desposeídos.

Sobre los resultados, Martínez se limitó a decir que habrá disposiciones que tendrán que hacerse al interior del partido, aunque no quiso adelantar sobre el tema. “Nosotros somos respetuosos y respetamos las instituciones y respetamos el veredicto del pueblo y reconocemos esos resultados”, expresó.

En cuanto a la jornada electoral, Martínez manifestó que ha sido una de las más bajas en la historia electoral del país, que solo se compara a las de 1999.

¿Quién es Bukele?

El joven empresario de publicidad de 37 años tendrá a su cargo un país marcado por la violencia y la corrupción, dos de los temas en el que centró su campaña.

De origen palestino, Bukele comenzó su carrera política en el FMLN, que lo llevó a gobernar la capital salvadoreña (2015-2018), aunque su carrera política arrancó en 2012 como alcalde de una pequeña localidad, Nuevo Cuscatlán (2012-2015).

En cuanto a su formación académica, tiene estudios en Derecho en la Universidad CentroAmericana (UCA), pero su trayectoria ha sido principalmente como empresario desde los 18 años. Está casado desde 2014 y a la espera de su hijo.

La trayectoria política de Bukele tiene su origen en su familia, ya que su padre, el doctor en Química Industrial, Armando Bukele Kattán, es reconocido por el apoyo que brindó al FMLN mientras esta formación era guerrilla en el conflicto armado del país en la década de 1980, señala Xinhua.

De esta simpatía derivó que Nayib militara en el FMLN que se constituyó en partido político tras los acuerdos de paz de 1992 y fue con esta agrupación con la que alcanzó la alcaldía de Nuevo Cuscatlán en 2012.

Su buena gestión en ese municipio cercano a la capital salvadoreña, le valió el que el FMLN lo impulsara como candidato a la Alcaldía de San Salvador, donde, en coalición con el Partido Salvadoreño Progresista, ganó la gobernatura de la ciudad hasta el 2018.

Como alcalde de El Salvador, Bukele impuso su estilo juvenil y renovador, con proyectos de rescate del centro histórico e iluminación de la ciudad y de rescate de espacios públicos, que le valieron altos niveles de aprobación de la ciudadanía durante su gestión.

En 2017, un enfrentamiento con una concejal de San Salvador hizo que el Tribunal de Ética del FMLN lo acusara de violentar los principios del partido y lo expulsó de la agrupación el día 10 de octubre.

Solo 15 días después de su expulsión, Bukele anunció en redes sociales la creación del partido Nuevas Ideas, cuya formación no pudo inscribirse formalmente en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hasta agosto del 2018, lo que le obligó a emprender la carrera presidencial bajo otra bandera.

Para esta campaña electoral, Bukele asumió un estilo frontal y de confrontación ante el bipartidismo que se ha alternado el poder en El Salvador en las últimas tres décadas, 20 años de ARENA y 10 del FMLN.

“Nos dijeron que era imposible mejorar nuestras comunidades, nos dijeron que era imposible revitalizar el corazón del Centro Histórico. Ahora están intentado decir que es imposible tener un mejor país para cada uno de nosotros, ¿y saben qué?, siguen equivocados”, dijo en el acto de cierre de su campaña en San Salvador.

Asimismo, fue frontal en su crítica a la corrupción en el país. Bukele basó su campaña y su plataforma en el slogan “El dinero alcanza cuando nadie roba”.

elsiglo.cl