Martes 10 de Diciembre del 2019

Tregua en la guerra comercial y nuevos conflictos

 


Tregua en la guerra comercial y nuevos conflictos
 

Reciente Carta Económica de Hugo Fazio en torno de lo que fue la reunión del G20 en Buenos Aires. El eje conflicto comercial EU-China.

Hugo Fazio. Economista. 24/12/018. Como era previsible el hecho más destacable de la reunión de los líderes del G20 en Buenos Aires al iniciarse el último mes del año se dio fuera de la cita, más aún ya finalizada y luego de un comunicado final extraordinariamente vago titulado “Construyendo consensos para un desarrollo justo y sostenible” con el objetivo que pudiese ser suscrito por todos los participantes, particularmente Donald Trump. El se produjo en el encuentro efectuado entre el presidente de EEUU y el de China, Xi Jinping, al acordar una tregua de noventa días en la guerra comercial, según dieron a conocer la Casa Blanca y los medios estatales del país asiático.

El comunicado de la décima cumbre del G20 se refirió a “problemas del comercio” mundial, cuidándose de no ocupar la palabra proteccionismo, reconociendo que el intercambio global había “fallado en sus objetivos” y mencionando la necesidad de reformar la Organización Mundial del Comercio (OMC), que quedó absolutamente desfasada en el manejo del conflicto, entregada las decisiones sobre su evolución a las dos  mayores potencias económicas. Macri al ser interrogado por el no empleo de la palabra proteccionismo en el comunicado indicó que “EEUU no acepta ese etiquetado” (02/12/18). La situación se había puesto extraordinariamente tensa previamente al encuentro Trump-Jinping, cuando se dio a conocer que la cita sostenida entre el presidente de EEUU y Mauricio Macri el tema más tratado, de acuerdo a un breve comunicado dado a conocer por la portavoz del presidente estadounidense, Sarah Sanders, había sido “la actividad económica depredadora china” (02/12/18). El canciller argentino Jorge Faurie, se vio obligado a aclarar que “el adjetivo depredador corre por cuenta de los estadounidenses” (01/02/18). Para Argentina, que recibía en visita de Estado a Xi Jinping, las relaciones con China son de extraordinaria importancia.

Las amenazas de Trump de aumentar a partir del inicio de 2019 las medidas arancelarias contra importaciones chinas quedaron en suspenso por tres meses. De la reunión no hubo una declaración conjunta, sino fueron entregadas versiones paralelas por las partes, destacando matices específicos. “Si al final de este período -señaló el comunicado emitido por la Casa Blanca- las partes son incapaces de llegar a un pacto, las tarifas que se encuentran al 10% subirán al 25%”. Constatando como avances logrados el que Beijing adquirirá “una cantidad aún no decidida, pero muy sustancial de productos agrícolas, energéticos, industriales y otros a Estados Unidos para reducir el desequilibrio comercial entre nuestros dos países”. Igualmente el comunicado destacó que se había acordado “empezar inmediatamente negociaciones sobre cambios estructurales con respecto a la transferencia forzosa de tecnología, protección de la propiedad intelectual, barreras no arancelarias, piratería e intenciones informáticas, servicios y agricultura” (02/12/18).

Por su parte, Wang Yi, ministro chino de Exteriores, ratificó a la prensa que Beijing acordó la compra de más bienes estadounidenses con el propósito de reducir el desequilibrio en la balanza comercial bilateral. Se refirió al encuentro entre ambos presidentes como una reunión “amistosa y sincera” en que existió el consenso de que los dos países “puedan y deban” garantizar el éxito de sus relaciones (02/12/18). En cuanto a negociaciones sobre cambios estructurales, la información china solo hace referencia que se trabajarían de conjunto para alcanzar consensos sobre temas comerciales. Desde luego los aumentos de las adquisiciones chinas necesariamente en un cierto porcentaje deberán significar reducciones en las compras a terceros países.

Donald Trump puntualizó, pocos días después de concordarse la tregua, que de no producirse un acuerdo con Beijing volvería a aplicar  nuevos aranceles a las importaciones procedentes de China transformándose nuevamente en el “hombre arancel”, eso sí añadió que el plazo de noventa días para lograr acuerdos podría alargarse. Por su parte, el Ministerio de  Comercio chino declaraba al mismo tiempo que buscarían actuar rápidamente sobre los “puntos de consenso” (05/12/18).

El acuerdo transitorio puede verse afectado por un cúmulo de circunstancias diferentes.  Una de ellas fue, por ejemplo, la detención en Vancouver (Canadá) de Meng Wanzhou, directora financiera del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, bajo la acusación de violar las sanciones establecidas por EEUU sobre Irán.  La ejecutiva de Huawei fue detenida, detalló un comunicado de la empresa, cuando el avión en que viajaba hizo escala el primero de diciembre en el aeropuerto de Vancouver, a petición de la justicia estadounidense, que solicita su extradición.  La detención se produjo el mismo día de la reunión en Buenos Aires de Trump y Jinping.  El consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, reconoció que él conocía que iba a ser detenida. “Esto es algo  -expresó- que recibimos del Departamento de justicia” (07/12/18).

La detención no se puede separar de la confrontación existente en el desarrollo tecnológico global.  Huawei es el segundo mayor fabricante mundial de teléfonos inteligentes, solo por detrás de la coreana Samsung, superando a Apple.  Debe recordarse que con anterioridad ya se produjo otro conflicto con otra tecnológica china, ZTE, acusada de haber vendido tecnología a Irán y Corea del Norte, el cual fue superado después de conversaciones directas entre Trump y Jinping.  Ambas empresas, según antecedentes de la organización Mundial de la Propiedad Intelectual, son las dos empresas que registran más patentes durante 2017.  Huawei, está a la cabeza en el mundo de la red de telefonía móvil 5G que, como señaló El País, “merecerá la próxima ola tecnológica global.  Esta infraestructura de conectividad móvil de quinta generación –agregó- promete velocidades de descarga entre diez y veinte veces más veloces que las actuales, mayor cobertura y conexiones más estables” (07/12/18).

Huawei nació a fines de la década de los ochenta y en 1996 inició su proceso de internacionalización.  Desde el año 2000 tiene conflictos con EEUU.  Ese año fue por la instalación de un sistema de telecomunicaciones en Irak no considerando, según Washington, las  sanciones establecidas por las NN.UU.  Ahora se le acusa de haber no cumplido las sanciones acordadas por EEUU a quienes mantengan relaciones comerciales con Irán.  Paralelamente está presente la disputa con otras empresas de telecomunicaciones por la expansión en el mercado.  En el primer semestre de 2018 vendió aproximadamente 84 millones de teléfonos, un 40% más que en los mismos meses de 2017.

Es la primera vez que en las sanciones comerciales estadounidense se emite una orden de detención internacional contra un directivo empresarial.  Se trata de una ofensiva en contra de Huawei de muchos años, en que se ha presionado a otros países para que actúen de igual manera, como a pesar de ello el consorcio chino sigue creciendo se concluye que se ha utilizado a Irán como la excusa para dar este nuevo paso en una estrategia largamente diseñada.  China exigió a Canadá su inmediata liberación.  De no ser así advirtió habrán “consecuencias graves” (09/12/18).

El G20, en la declaración final, estableció que el acuerdo de París de medidas destinadas a enfrentar el proceso en curso de cambio climático es “irreversible”. Trump aceptó suscribirla con la condición que se estableciese la reiteración  de su país “de retirarse”. La necesidad de implementar rigurosamente el acuerdo de París es apremiante. En 2017 las emisiones globales en C0₂ nuevamente crecieron, luego que exitosamente durante tres años se había logrado contener su expansión. En 2018, de acuerdo a las proyecciones de los investigadores del Global Carbon Proyect (GCP) estiman un incremento de un 2,7%, llegando a 37,1 gigatoneladas, un nivel récord.  El incremento lo explican fundamentalmente China, Japón, EEUU y Europa.  “Desafortunadamente -explicó Pep Canandell, director del GCP-, la capacidad de energías renovables instalada no es suficientemente grande como para cubrir el crecimiento de la demanda global de energía y, por tanto, hemos visto que plantas de carbón que estaban funcionando por debajo de su capacidad (la mayoría en China) han aumentado su producción” (06/12/18).

En otra actividad efectuada durante la estancia de mandatarios en Buenos Aires se suscribió entre EEUU, México y Canadá como estaba programado el tratado que reemplaza el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) concordado después de larguísimas y dificultosas tratativas[1]. Como resulta algo habitual, las negociaciones se iniciaron luego que Trump lo había calificado como el “peor acuerdo suscrito por EEUU” y que otorgaba beneficios a las contrapartes, llegando a amenazar con ponerle fin. En cambio, al nuevo acuerdo –que en español paso a denominarse T-MEC- lo calificó de un “modelo que modifica para siempre el panorama del comercio mundial. Es probablemente –agregó- el mayor acuerdo comercial jamás firmado. (…) el más moderno y significativo y equilibrado acuerdo de la historia. En Estados Unidos –destacó- el nuevo acuerdo comercial al impulsar trabajos calificados en el sector manufacturero promoverá un mayor acceso para las ventas estadounidenses” (01/12/18).

Valorando así los logros obtenidos, particularmente en la fabricación automotriz y en la elaboración de productos lácteos.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, para el cual el tratado era fundamental, dado la magnitud del intercambio bilateral con EEUU, se limitó a subrayar que los “tres países ganan”. A su turno, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, volvió a demandar a Trump que ponga fin al aumento de los aranceles aplicados a las importaciones de acero y aluminio, subrayando que con el T-MEC se “elimina los riesgos que acarrea la incertidumbre” (01/12/18).

Para poner en vigencia el nuevo acuerdo falta una etapa que también creó incertidumbre a partir de la victoria de los demócratas en la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas estadounidenses. El diputado por Nueva Yersey, Bill Passel, adelantó que “el acuerdo tiene que tener cambios para ser aprobado” (01/12/18). A su turno, Donald Trump durante el regreso a EEUU en el avión presidencial declaró que pediría al Congreso un período de tiempo muy breve para su aprobación colocando como disyuntiva que debería pronunciarse entre “el T-MEC o la situación anterior al TLC, que funcionaba muy bien” (03/12/18).

Una de las ideas centrales en las formulaciones de Trump con el lema de América primero es recuperar puestos de trabajo industriales perdidos a causa de los déficits comerciales de EEUU. “Trump cree -escribió Paul Krugman- que los déficits comerciales son las razones por lo que abandonamos la fabricación. Pero -subrayó- no lo son. Pera ser justos esos déficits -explicó- han desempeñado un papel en la reducción (…). Pero eso solo revertiría una pequeña parte del descenso con la producción, que ha pasado a representar un 25% de la mano de obra en 1970 a menos de 10% hoy. De hecho -agregó- incluso en países que registran superávits comerciales enormes se ha producido un importante descenso de la industria en el empleo total. Lo que pasa es que a medida que crece el gasto general, una parte cada vez mayor se dedica a los servicios, no a los bienes. (…) de los cuatro sectores ocupacionales a los que el Departamento de Trabajo, prevé que se creará más empleo a lo largo de la próxima década tres son de algún tipo de asistencia (el cuarto es el sector alimentario)” (01/12/18). Por lo demás, en el tiempo transcurrido desde el inicio de la guerra comercial hasta octubre el déficit comercial estadounidense creció a su nivel más elevado en diez años, a pesar de los incrementos arancelarios.  Ello a la vez indica que incluso dentro de Estados Unidos no frena el aumento de las importaciones.

La política preconizada por Trump sufrió un duro impacto cuando General Motors (GM) anunció en los últimos días de noviembre una reestructuración en Estados Unidos y Canadá que afectará al 15% de su plantilla total, aproximadamente 14.700 trabajadores. En total cerrará cinco plantas para ajustarse a las nuevas condiciones de la demanda del mercado, concretamente en Ohio, Michigan, Maryland y Ontario, en procesos que deben finalizar a fines de 2019.  Michigan y Ohio fueron dos estados donde Trump triunfó sorpresivamente en la elección presidencial proclamando que su triunfo conduciría a recuperar la grandeza industrial del país. La reacción del magnate frente al anuncio de GM fue inmediata.  Declaró a The Wall Street Journal que demandó a los ejecutivos de la empresa que dejasen de producir vehículos en China y estableciese en reemplazo una nueva  fábrica en Ohio, donde se producirá uno de los cierres.  “Mejor que lo hagan rápido –enfatizó amenazante- (…), les he dicho que están jugando con la persona equivocada” (28/11/18).

Antes de iniciarse al reunión del G20, Trump se entrevistó con Mauricio Macri, durante la cual el presidente trasandino le agradeció por el activo apoyo dado por la Casa Blanca para obtener los financiamientos otorgados por el FMI, instancia en la que el peso de EEUU es muy grande, y que obligan a Argentina a realizar una draconiana política de ajuste monetario y fiscal en un país ya en abierta y reconocida recesión. “La relación con Trump y su apoyo han sido fundamentales para Macri -constató el analista argentino Joaquín Morales Solá- para poder superar la crisis, dada las gestiones directas que hizo Washington ante el FMI (…)”. Trump a los periodistas les manifestó que “hace años que soy amigo de Mauricio. Nos conocemos muy bien (…). Hice negocios con su familia, con su padre, un excelente y muy buen amigo mío” (01/12/18).

El G20, si se le considera como una instancia de coordinación frente a los grandes desafíos que enfrenta la economía mundial, es desde hace ya varios años una decepción. En Buenos Aires, los hechos principales acaecidos se produjeron al margen de sus sesiones. Su comunicado en lo fundamental constituyó un esfuerzo para que el conjunto de los participantes y, en particular Donald Trump, pudiera suscribirlo. No guarda ninguna relación con una estructura en que están países que representan el 85% del PIB mundial, un 80% de las inversiones globales, el 75% del comercio internacional y el 66% de la población global. Pero, en el cual la potencia más poderosa, EEUU que según cifras de 2017 representaba el 19,39% del producto total actúa abiertamente en función de sus propios intereses, la UE que reúne el 17,27% ha perdido relevancia, y el otro actor determinante China alcanzaba el 12,23%.

Las mayores economías mundiales en 2017

(Fuente: AFP. En millones de dólares)

País PIB País PIB País PIB
EEUU 19,39 Reino Unido 2,62 Brasil 2,05
China 12,23 India 2,59 Italia 1,93
Japón 4,87 Francia 2,58 Canadá 1,65

Alemania

 

Publicado por: elsiglo.cl

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