Miercoles 21 de Noviembre del 2018

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Factores críticos en el escenario internacional. Guillermo Teillier echó un vistazo a varias situaciones que se presentan como el posible triunfo de Bolsonaro, el papel de EU y disputas en el terreno mundial. Hace unos días se efectuó un encuentro de trabajo entre dirigentes nacionales del Partido Comunista


Factores críticos en el escenario internacional

 

Factores críticos en el escenario internacional

Guillermo Teillier echó un vistazo a varias situaciones que se presentan como el posible triunfo de Bolsonaro, el papel de EU y disputas en el terreno mundial.

Equipo ES. 24/10/018. Hace unos días se efectuó un encuentro de trabajo entre dirigentes nacionales del Partido Comunista (PC), donde entre otros temas, se abordó en parte la situación internacional. En la oportunidad hizo una reflexión el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, quien se refirió al papel que está jugando Estados Unidos, las confrontaciones con Rusia, China, India, Venezuela, Cuba y otros países y al avance de posturas neofascistas y ultraderechistas y el significado del posicionamiento de Jair Bolsonaro en Brasil.

El Siglo reproduce gran parte de ese vistazo que hizo Teillier a la situación mundial y regional:

“Hay un enrarecimiento, situaciones muy complejas en el escenario internacional y que, a no dudarlo, tendrá repercusiones en Chile. Es un escenario cruzado por la confrontación impuesta por EEUU en defensa de su hegemonía económica, política, diplomática y militar, algo que influye en la situación de América Latina, y por cierto el dramático  avance por la vía electoral de la ultraderecha y el neofascismo.

Se suma el alarmante  anuncio del Presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, de querer terminar el acuerdo respecto a armas nucleares con Rusia y la declaración de guerra comercial a China. Las políticas de Trump están generando tensiones con países como Rusia, China y la India, pero también generan situaciones tensas y conflictivas con países de América Latina. Como ejemplos más notorios, pero no únicos, está todo el acecho sobre Venezuela y las amenazas de intervenir y derrocar al Gobierno Bolivariano, y las medidas que tomó para echar por tierra los acuerdos de avances diplomáticos logrados entre Estados Unidos y Cuba. Junto a eso, hay medidas sancionadoras de la Casa Blanca a Rusia, China, India, Venezuela, Irán, Cuba, Siria y otros países que están fuera de su órbita de control.

Los problemas económicos y financieros persisten a nivel internacional y ya varias instituciones financieras, bancos mundiales y expertos señalan que se viene una crisis económica severa a raíz de la guerra económica, que podría repercutir el 2020, con serias consecuencias. Esto sigue hablando de las inestabilidades del sistema capitalista y la preponderancia de la especulación financiera. Crisis que, sin duda, repercutirá severamente en América Latina, con baja en las tasas de crecimiento. En el caso de Chile, ya se vaticina que el crecimiento será menor el 2019 y el 2020.

En el último tiempo la agresividad en el tono del Gobierno de Estados Unidos hacia América Latina ha crecido considerablemente y se ve en los casos de amenazas y agresiones a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Honduras, Salvador, Guatemala, el caso del tratamiento a los migrantes originarios de América Latina y sus intervenciones groseras en los asuntos internos de otros países. La ultraderecha en Brasil se ha visto beneficiada por esta política. De todo eso hay constataciones, basta con revisar bien la prensa. Es importante seguir el comportamiento de Trump en episodios como la marcha de migrantes salida desde Honduras, cruzando Guatemala, metiéndose a México, con la idea de llegar a EU. El Presidente de EU amenazó con ocupar militarmente la frontera con México advirtiendo que no permitirá ningún ingreso a su territorio, rechazando la marcha de miles de migrantes.

Un ejemplo de presiones y trabajo de la Casa Blanca fue la visita del Secretario de Defensa de EU, Jim Mattis, a Chile y a otros países latinoamericanos, y en esa gira pidió a los gobiernos de América Latina un alineamiento con las políticas de Estados Unidos sobre todo para frenar regímenes populares, progresistas y apoyar políticas de agresión. Eso también incluye alineamientos  en su disputa con China.

En este contexto internacional, hay situaciones muy complejas, muy críticas en algunos casos, que tienen que ver con la intervención EU y países europeos y con las disputas entre las potencias, de lo cual no se informa o se sabe poco en Chile pero que requieren de atención. Es el caso de los conflictos y situaciones que se viven en Siria, Afganistán, Irán, Yemen, y otros lugares de Asia y África. Son situaciones muy difíciles para los habitantes de esas regiones.

El significado del caso Brasil

El caso de Brasil cobra mucha importancia hoy a nivel mundial y de América Latina, sobre todo porque se inserta en el proceso de avance de la ultraderecha y el nacionalsocialismo. Lo concreto es que el domingo 28 de octubre, según las encuestas, podría ganar la elección presidencial el ultraderechista y golpista Jair Bolsonaro

No se puede dejar de decir y enfatizar que Bolsonaro es un golpista, un homofóbico y xenófobo, que rindió  homenaje al torturador de la ex presidenta Dilma Rousseff, que dijo que un error de la dictadura de Brasil fue no matar a más opositores y alabó a la dictadura de Chile y al dictador Augusto Pinochet; que se mostró contra derechos de los migrantes y que tiene un plan económico ultra neoliberal, por cierto, ponderado por Sebastián Piñera. Bolsonaro tiene estrechas alianzas con la cúpula militar brasileña y hay varias notas de prensa que hablan de que generales y altos oficiales son sus asesores políticos. El alto mando de las Fuerzas Armadas de Brasil interviene en la política contingente de ese país.

El caso de Brasil, junto a otros casos en el mundo, nos tiene que hacer reflexionar sobre el porqué del fortalecimiento de posiciones neofascistas, ultraderechistas, muy reaccionarias, en algunos casos como el brasileño, después de gobiernos progresistas y populares.  En eso hay que estar dispuestos a mirar los errores que se hayan cometido desde la izquierda y sectores democráticos, pero nos equivocaríamos si es que ponemos ello como la causa principal o única.

La reserva estratégica del capitalismo

Hay que tener en cuentas en las reflexiones, que el sistema capitalista siempre tiene una reserva estratégica cuando está en peligro o entra en crisis, y esa reserva es el fascismo, son las soluciones fascistas, a lo que recurre en última instancia. Cuando peligra el sistema capitalista -con sus orgánicas políticas de derecha y su institucionalidad autoritaria- hasta la derecha que parece moderada se suma a esas posiciones fascistas, toda la derecha aparece apoyando las salidas más reaccionarias. Ahí surgen personajes como José Antonio Kast y otros que se inclinan ante las posturas ultraderechistas y neofacistas.

Hay que ver que en Brasil hay un candidato ultraderechista, pero se volcó toda la derecha, absolutamente todos los sectores de la derecha, a apoyar a Bolsonaro, nadie de la derecha le dijo que no. Se sumaron los empresarios, los dueños de medios de comunicación, el alto mando militar. Surge en la escena política el apoyo de sectores evangélicos que ven en Bolsonaro un defensor a ultranza de sus posturas valóricas de origen religioso. La derecha más liberal brasileña apoya a Bolsonaro. Nosotros vimos eso en Chile cuando la derecha enfrentó al Gobierno de la Unidad Popular y al final lo enfrentaron con el fascismo. Esa perspectiva de resurgimiento y cierto fortalecimiento de la ultraderecha no aparece tan lejana en nuestro país. Recordemos lo que ocurrió en 1973 en Chile ante el programa de la Unidad Popular y el avance del Gobierno del Presidente Salvador Allende.

Factores negativos

“Lula” Da Silva sacó de la pobreza a 30 millones de brasileños y logró llevar adelante grandes políticas sociales que beneficiaron a los pobres y a la clase media. Pero hubo errores, hubo situaciones serias y confusas desde la izquierda y eso se pagó de alguna manera. Claro, hubo un aprovechamiento de la derecha y del Gobierno de Estados Unidos, porque también hubo mentiras, inventos, campañas solapadas. Pero como dijo un dirigente, cuando la izquierda comete errores, el imperialismo los aprovecha, los explota, y los usa en beneficio de la derecha.

Al parecer en Brasil, en un cuadro de corrupción generalizada, una parte del Poder Judicial pasa por sobre su jurisprudencia y empieza a actuar con objetivos políticos, y se usan a jueces, sobre todo para llevar causas contra líderes progresistas y de la izquierda. Se politizan procesos judiciales que sirven para la desestabilización de la democracia. Y vemos que siempre eso perjudica a procesos democráticos, progresistas. Lo vimos en Chile también durante la Unidad Popular, que el Poder Judicial trabajó contra el Gobierno de Salvador Allende y después respaldó el golpe de Estado y a la dictadura. Algo de eso vemos en Brasil, lo vimos en Honduras y en Paraguay. El poder corruptor del gran capital y la derecha es enorme, pero tienen la capacidad de primero alcanzar el empate comunicacional y luego pasar a ser los catones de la ética y la probidad, los sancionadores impolutos, como si lo fueran, de toda falta humana, cuando es ajena.

Pero en el fondo de todo esto hay un propósito, un objetivo claro, la respuesta del imperialismo, de sectores del gran empresariado, ante la amenaza que representa el PT (Partido de los Trabajadores) para sus intereses. La defensa del capitalismo en su expresión más dura. Hay un plan que se venía fraguando de manera sistemática, con etapas muy marcadas, desde el golpe blanco a Dilma Rousseff.

En todo ese marco hay que ver lo que hicieron con “Lula” que frente a todo lo que ocurría en Brasil, ante la incertidumbre que generaron con el golpe, la gente confiaba en él, pese a todas las acusaciones, ya lo conocían, sabían que podía gobernar, y tenía el más alto porcentaje de aceptación, en todas las encuestas. Sólo “Lula” daba seguridad a la mayoría de la gente, pero lo encarcelan, arman un proceso viciado, lleno de dudas. Lo meten a la cárcel para que no sea candidato. Con ello retoman la iniciativa política en medio de más incertidumbre, las fuerzas democráticas no se ponen de acuerdo, un candidato de corte fascista, populista, ofrece certezas junto al menosprecio por la democracia, que lo impulsan al borde de la victoria.

En la base del avance de la ultraderecha y de los conservadores, de los neoliberales, están los errores, es cierto, y también el que se produce un alejamiento de la gente por el desprestigio de la política, y por las divisiones en el movimiento progresista, democrático y de izquierda, pero hay que considerar en primer lugar el papel de la derecha y el gran capital que encuentran la fórmula, una vez más, de burlar el sentimiento popular.

En el plano regional hay que ver cómo se moverán las piezas, cuáles serán los reales pasos de Bolsonaro si gana. Si el factor México jugará un papel con las posturas de no intervención y no injerencia del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que asumirá el primero de diciembre. Igual tiene peso toda la labor que está haciendo el Gobierno de Venezuela y la permanente postura soberana y sólida de Cuba. Pero no hay que perder de vista que Estados Unidos va a presionar más fuerte, con una política más agresiva.

Ahora, no es tampoco el fin de la historia, no hay que despreciar a las fuerzas de izquierda y democráticas, a los movimientos sociales, a la ciudadanía, que expresan posturas democráticas, progresistas y en contra del neofascismo y de la ultraderecha en la región. No hay que despreciar al movimiento democrático brasileño. Las fuerzas de izquierda de Brasil tienen millones de votos. Los sindicatos, las organizaciones sociales, el movimiento de mujeres, tienen gran presencia y disposición de lucha. Existe  una reserva que no se puede menospreciar y que jugará un papel, pase lo que pase el 28 de octubre. Hay que ver, como ejemplo, la reacción popular contra las medidas y las posturas de Mauricio Macri en Argentina, las enormes movilizaciones, la unidad y protesta de las centrales sindicales, la movilización de la ciudadanía en todo el país y ahora Macri aparece casi sin posibilidades de reelección y su sector político puede perder el Gobierno.

Lo único que no podemos perder es la esperanza puesta en nuestra capacidad para unirnos y defender la democracia y ofrecer a nuestros pueblos programas basados en sus demandas, que postulen mayores derechos y sociedades más igualitarias. Con una ética renovada que no permite, en especial a la izquierda, ser partícipes de actos de corrupción o de índole parecida.

Ese camino nos impone abrir un amplio debate sobre cuestiones ya debatidas pero que se necesita someterlas  al crisol de nuestras experiencias, tan importantes como la cuestión del poder, la relación entre democracia y socialismo, las alianzas, como se defiende la democracia ante la amenaza fascista, la economía y el desarrollo, entre otras.

Lo primordial es lo que seamos capaces de construir e impulsar en nuestros propios países, con la mirada solidaria hacia la lucha de los pueblos.

 

 

 

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