Sábado 20 de Octubre del 2018

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Ojos y voces frente al 5/10

Claudia Pascual, Víctor Maldonado, Andrés Pascal, Camila Miranda, Adriana Muñoz, Mónica Echeverría, Ricardo Lagos, Heraldo Muñoz, Mauro Tamayo. En alrededor de diez seminarios, foros y actividades políticas en todo el país, una cincuentena de actrices y actores políticos están analizando lo que fue y el conte


La reacción del PC ante resolución de la CIJ

Chile debiera abrirse a negociaciones, pero que no sólo involucren el tema del acceso al mar. Es evidente que Chile ha ganado su postura en La Haya, esto significa que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha determinado que no hay obligación jurídica que obligue a nuestro país a negociar una salida al mar


El no

Por Luis Farías. - El “ NO del 5 de octubre” empezó a nacer el 11 de septiembre de 1973 desde La moneda a minutos de ser bombardeada en la voz firme y tranquila del compañero presidente: El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.


Ojos y voces frente al 5/10

 

Ojos y voces frente al 5/10

Claudia Pascual, Víctor Maldonado, Andrés Pascal, Camila Miranda, Adriana Muñoz, Mónica Echeverría, Ricardo Lagos, Heraldo Muñoz, Mauro Tamayo.

Equipo ES04/10/018. En alrededor de diez seminarios, foros y actividades políticas en todo el país, una cincuentena de actrices y actores políticos están analizando lo que fue y el contexto del 5 de octubre de 1988, fecha del plebiscito donde ganó el NO a la dictadura.

Puede hasta marear tanta exploración, polémica, reivindicación, datos, pero los ojos y voces puestas en ese “hito de la lucha democrática” presentan un abanico que incluye posicionamientos de proyección, por ejemplo, en un elocuente llamado a retomar la unidad y convergencias en el campo progresista y de izquierda, amplia, como ocurrió hace treinta años.

Es lo que Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de Chile 21 llamó “mirar hacia atrás, pero también mirar hacia el futuro, hacernos cargos del pasado, pero también de que estamos en un momento crucial, particularmente para todas las fuerzas de la oposición. El futuro no se puede hacer sin los aprendizajes del pasado”.

Para Claudio Rodríguez, director ejecutivo de Cambio Social, lo que pasó hace 30 años releva en la actualidad “el desafío de la oposición de encontrar hitos de unidad para las transformaciones que requiere el país y la profundización de la democracia”.

Víctor Maldonado, ex secretario general de la Democracia Cristiana y ex subsecretario del Gobierno de Michelle Bachelet.

“Esta celebración está marcada por el recuentro, volver a aprender la lección inicial de que sin unidad básica, no hay proyecto particulares que valgan. La división nuestra, es el triunfo de la derecha siempre. Hay que volver a hacer buena letra y eso es el 5 de octubre”.

“Hay una proyección en esta celebración. Los tiempos son distintos pero la metodología de llegar a la unidad es básicamente la misma. Sin el componente de liderazgos que se esfuercen y se la jueguen por las convergencias, no hay convergencia. Esa es la responsabilidad que tienen los líderes, porque hay personas que se merecen ser líderes, y otros que continúan repitiendo las mismas consignas, y no necesitamos de lo segundo”.

“La convergencia que se dio entre tantas fuerzas distintas el 5 de octubre es algo que está vigente. En dos sentidos. La unidad de todos los que no quieren que gobierne la derecha es una, y la unidad de los que están dispuestos a hacer un Gobierno con limitaciones es otra. Pero la unidad básica es o somos alternativos, o estamos sometidos”.

Claudia Pascual, integrante de la Comisión Política del Partido Comunista y ex ministra de la Mujer y la Equidad de Género.

Reconoció que hubo un gran debate al interior del Partido Comunista (PC) sobre el participar o no del plebiscito de 1988, donde la cuestión era “entrar o no en el juego al que nos invitaba la propia dictadura”, pero existía la legítima duda de que los resultados fueran respetados. Pero con todo eso, dijo que “tuvimos que salir a convencer a la gente de que tenía que participar” en ese hito democrático.

Explicó que para derrotar a la dictadura el PC desplegó todas las formas de lucha, pero “se hizo una caricatura con las expresiones más radicales”. Y recordó que la colectividad en los primeros años de la dictadura hizo todos los esfuerzos para llamar a la conformación del Frente Antifascista, con la idea central de lograr la unión de todas las fuerzas democráticas que estaban en contra del régimen militar.

En el marco de las formas de lucha comentó que “había organización, desestabilización y el uso de recursos más violentos”. Formas violentas que también fueron usadas por otras colectividades y por el propio pueblo que se organizaba en contra de la represión.

Recalcó, además, que “había mucho miedo, las generaciones de la dictadura tuvimos miedo, pero lo enfrentamos, no nos paralizamos, sabiendo que estaba en juego la vida, porque que si te llevaban preso en una manifestación estudiantil o en una barricada podías terminar muerto. No tener miedo era una locura”.

Finalmente el PC decidió ir a votar en el plebiscito y apoyar la candidatura de Patricio Aylwin, porque se pensaba que podían romper los cerrojos de la dictadura. “Al no cumplirse eso se comienza a gestar la desafección ciudadana”, expuso y agregó que “como colectividad no fuimos parte de ningún pacto transicional”.

Andrés Pascal Allende. Presidente Fundación “Miguel Enríquez”. Ex secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

“En estos días se ha repetido hasta el cansancio la versión concertacionista que reclama que la derrota del dictador se logró principalmente gracias a la gesta de un puñado de preclaros dirigentes que tuvieron la audacia de jugar en la cancha institucional de la propia dictadura, cuya conducción fue capaz de despertar y movilizar una amplia mayoría social opositora, y que luego tuvieron la inteligencia táctica para negociar una exitosa transición a la democracia. Es una mirada excluyente del resto de la resistencia popular.

Difiero de esa versión porque creo que esa es una mirada desde las alturas de una elite política que pone en un segundo plano, reduce a fuerza de apoyo, o incluso muchas veces silencia, el largo y protagónico papel histórico que jugaron los de abajo, las organizaciones sociales y políticas de base, los luchadores anti dictatoriales, y las crecientes movilizaciones populares. Extrapolando, me atrevería a decir que fue esa misma concepción elitista de la política la que ha marcado posteriormente el insuficiente proceso de democratización, constituyendo la causa principal del actual descrédito social de la política.

Soy de los que creo que Pinochet no fue vencido con un lápiz, ni por un dedo, ni gracias a una franja publicitaria. Eso ayudó, pero el triunfo fue posible por la larga, dura y heroica gesta de resistencia popular. Empezando el mismo día 11 de Septiembre por el NO del Presidente Allende al golpismo militar. El digno y valiente NO a la Junta Militar de los 13 demócratas cristianos, mientras el resto de sus camaradas dirigentes permanecían mudos, o peor aún, aclamaron a los militares golpistas como los salvadores de la patria. El NO de aquellos que, como Víctor Díaz, Carlos Lorca, Miguel Enríquez, el padre Antonio Llidó, y tantos compañeros y compañeras, perdieron sus vidas organizando la resistencia clandestina. El NO de la resistencia popular desde los centros de tortura y aniquilamiento, desde las cárceles y  los campos de concentración.

En esa oscura etapa inicial de la resistencia cupo un papel fundamental a los familiares de los detenidos desaparecidos, de los asesinados, de los presos políticos, y a organizaciones como la vicaría de la Solidaridad y muchas otras agrupaciones de DDHH. Con su NO al terrorismo de Estado y la violación de los Derechos Humanos, no sólo salvaron muchas vidas, también establecieron un sólido baluarte valórico sin el cual no hubiera sido posible vencer a Pinochet”.

Camila Miranda. Directora Ejecutiva de Nodo XXI y militante de Izquierda Autónoma.

Sostuvo que en el proceso de la transición hubo tensiones que se trasformaron en debates abiertos. “Cuando uno habla de pacto transicional no es un acuerdo cerrado sino de debates que estaban abiertos y que tienen que ver con debates incluso si seguir por la vía de la movilización o de la negociación”.

Esos debates -reconoció- son los interesantes para el Frente Amplio, de ver para calibrar esa fase transicional y esta idea de que si hubo pacto o no. Señaló que el acuerdo para la transición “tuvo que ver con una forma de democracia política y de gobernabilidad, pero dejó afuera la tarea de la democratización social”.

Y ese acuerdo o pacto tuvo límites que son “democráticos”, porque coartó la relación del poder político y la sociedad. “Eso se vio a fines de los noventa en los diferentes partidos”, aseguró, porque el sujeto social fue excluido de las decisiones políticas, es decir, se limitó “la posibilidad de que el sujeto social-popular pusiera los temas en la agenda”.

Afirmó que junto con ese análisis no “desconocemos la dificultad que hubo en ese momento, porque fueron gobiernos democráticos después de la dictadura y del terrorismo de Estado”.

Añadió que en el inicio de la discusión “del pacto hubo segmentación de temas, donde se decretó lo que se podía discutir y lo que no, en esa segmentación quedaron las mujeres, por ejemplo, y vemos que recién hoy podemos discutir algunos aspectos en el ámbito de los derechos sexuales y reproductivos, como el aborto”.

Senadora Adriana Muñoz, del Partido por la Democracia.

Estos 30 años “nos han reencontrado a las fuerzas de centroizquierda y de izquierda, a las fuerzas progresistas. Treinta años que nos tienen movilizados de distintas formas, transversalmente y autoconvocados”.

Por ejemplo, “los parlamentarios nos autoconvocamos, con el espíritu con el que nos vinculamos los 17 años que fuimos oposición a la dictadura y nos enfrentamos a ese 5 de octubre de 1988”. “Quiero destacar el papel fundamental de las mujeres” en toda esa lucha.

“Lo hacemos en medio del bochorno (al plantear la celebración del triunfo del NO) de decir estas fuerza sí y estas fuerzas no, el bochorno de romper el intento de conmemoración unitaria de forma excluyente. Hubo rebelión a eso, ya que el NO fue producto de la unidad que costó mucho, y por eso nos rebelamos a eso que fue algo pequeño”.

En esos años “teníamos distintas oposiciones, había dos grandes visiones. Una tendencia fuerte de oposición política (a la dictadura) y que aspiraba a derrotarla por mecanismos de la propia cancha de la dictadura, de que por ese camino podíamos derrotarla. Y una legítima oposición militar. Todo eso lo vivimos en el debate de la viabilidad de cada oposición, de una u otra, en las universidades, en los partidos, en los sindicatos. Pero al final todos contribuimos a que fuera derrotada la dictadura” en el plebiscito de 1988.

En la actualidad, “nos estamos farreando lo que construimos y nos debemos mucho (como país y oposición) en democracia. La tarea imperativa es rearticularnos, unirnos, coordinarnos y evitar retroceder en los avances que hemos logrado y que la derecha quiere derribar”.

Mónica Echeverría, escritora en radio Universidad de Chile.

“Todos estuvimos metidos en esa campaña y creo que la ganamos con humor, ridiculizando ridiculizando reglas, ridiculizando al dictador. Lo ganamos saliendo a la calle. Ahora, las salidas más grandes fueron dirigidas por mujeres. Hicimos tantas cosas por la campaña del NO. Creo que el día de la mujer, que fue un 8 de marzo, fue el día que más gente sacamos a la calle. Fue muy fuerte, porque no sé por qué los dictadores siempre habían mirado en menos a las mujeres y nosotras utilizamos ese mirar en menos para organizarnos y salir a las calles”.

“Se vio que no había que tener más miedo. Había que decir: sí, podemos. Además, la propaganda estuvo muy bien hecha y los movimientos fueron fructíferos. Surgió la esperanza de un cambio que todavía no se produce en su totalidad”.

“Hay que cambiar algunas reglas. Creo que nos faltan algunas correcciones en este Poder Legislativo que nos está dominando. Chile es uno de los países donde menos se castiga a los que tienen dinero. Falta hacerles ciertos castigos a los que tienen todo el poder y darle un abrazo fraternal al pueblo para que Chile no siga dividido entre los varios ricos y sus pobladores. Hay países que eso lo han entendido. Además, todavía la izquierda chilena continúa bastante maltratada y con casi nada de poder”.

Mauro TamayoAlcalde de Cerro Navia.

Hace pocos días conmemoramos 30 años que la comuna de Cerro Navia, los vecinos, expulsaron a Pinochet a punta de piedrazos y barricadas. Los pobladores se organizaron ellos mismos para impedir que el dictador celebrara el 11 de septiembre en la comuna. Por esas muestras y otras es muy significativo que se siga conmemorando el fin de la dictadura.

Aún existe una enorme deuda por eso nos sumamos con fuerza a la conmemoración del 5 de octubre, pero levantando la bandera de la desigualdad. Hoy día nuestro país muestra un Chile para ricos y otro para pobres con la misma desigualdad y crudeza que en los ochenta.

Solo con un arco amplio de fuerzas, incluso, más amplio que el del plebiscito, podemos recuperar un país en base a algunos principios, como la distribución igual de la riqueza, porque solo un país que permite multimillonarios permite tener extrema pobreza. El rio Mapocho muestra el Chile que tenemos, ya que en su parte de Lo Barnechea es súper lindo, con hartas áreas verdes, pero el río en su parte de Cerro Navia, Renca, Quinta Normal, muestra miseria.

Hoy hay muchos que sufren con el sistema previsional, lo mismo con el sistema educacional, entonces, es tan evidente las barreras de marginación que no nos podemos confundir. Solo una mayoría nacional va a permitir cambios sustantivos que el país requiere, todas las oposiciones se tienen que unir.

Ricardo Lagos, ex Presidente de la República, en radio Cooperativa.

 Respecto a cómo conmemorará esta fecha y a si el Presidente Sebastián Piñera lo invitó al acto oficial en La Moneda, Lagos aseguró que “no, no he tenido eso honor, pero no iría”. Según el ex presidente, “este intento de despolitizar el plebiscito lo entiendo, lo comprendo, pero es un parteaguas. En el plebiscito se juzgaba a Pinochet, sus errores y sus horrores, y se votaba a favor o en contra de ocho años más de eso”.

“Entonces los que votaron por el Sí querían ocho años más de eso. Dicen ‘es que teníamos temor a lo que podía venir’. Es que era mucho peor lo que estaba ocurriendo. Entonces, entiendo la observación pero no la comparto”, agregó.

Lagos confirmó que su forma de conmemorar el 5 de octubre consistirá en ir al Museo de la Memoria donde se abrirá una sala, “para que ese horror que hace encogerse el corazón a quien quiera que visite el Museo de la Memoria, termine con una lucecita de esperanza en una sala en el segundo piso, que es la llamada sala del plebiscito”.

Respecto a la crisis de confianza en las instituciones y a un posible desgaste de la transición, el ex presidente aseguró que lo que ha cambiado es que “antes la política era vertical. Nadie osaba discutir el poder de la Corte Suprema, del Poder Legislativo, de un senador de la República. Hoy día la política es horizontal y es normal que así sea”.

Eso sí, agregó, que “tendrán que surgir las instituciones políticas adecuadas para saber procesar esto. Hoy la ciudadanía quiere ser escuchada”.

Heraldo Muñoz. Presidente del Partido por la Democracia y ex Canciller.

Habló de reformas o cambios institucionales que vinieron después del plebiscito de 1988, pero reconociendo que no fueron “las sustantivas que procuró la oposición, siendo la más significativa la eliminación del Artículo Octavo, se ganó por un lado y se perdió por otro”. “Había una percepción en la oposición de que había que ir más allá, pero eso es lo que era posible en ese momento con Pinochet que iba a seguir de Comandante en Jefe” del Ejército.

Comentó que después en los gobiernos democráticos se produjeron los “ejercicios de enlace”, movimientos de tropas y amenazas de altos oficiales, y no se sabía cuáles serían las consecuencias. “Eso marcó la transición”, señaló y resaltó, difiriendo con otros personeros, que “no hubo una transición pactada”.

Agregó que no se pudieron conseguir muchas cosas que se querían erradicar como herencias de la dictadura, e insistió en que las Fuerzas Armadas siempre estuvieron amenazando.

“Ricardo Lagos tenía una obsesión con el Consejo de Seguridad Nacional y remover a los comandantes en jefe (de la época), para él eso era fundamental, pero no se pudo”, recordó.

Pudo hacerse mucho más, planteó, pero primó la decisión de ir por un camino más pausado, pero más seguro. Aunque reconoció que “no teníamos la visión de reformas estructurales, eso vino después, queríamos reformas más osadas, pero no se pudieron hacer” y concluyó que “mirar hacia atrás siempre es más fácil”.

Carlos Huneeus, analista,  en radio Nuevo Mundo.

La derecha, actuales ministros de Estado,  y el mundo empresarial solidarizaron con Augusto Pinochet cuando fue detenido en Londres, respaldando al dictador en ese supuesto atentado contra la soberanía nacional, como se le calificó.

En ese sentido, cuestionó la conmemoración del triunfo del NO que anunció el Gobierno de Piñera  para este 5 de octubre.

Recordó que el dictador se enriqueció a raíz de fondos bancarios ocultos en Estados Unidos y cuentas corrientes en paraísos fiscales a nombre de familiares y asesores fiscales y de eso los cómplices pasivos no han reconocido su apoyo a la dictadura.

A juicio del analista la figura de Augusto Pinochet sigue dividiendo al país por la gravedad de los crímenes de lesa humanidad, casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos cometidas en Dictadura, situación que la actual democracia no se ha hecho cargo y responsable del todo.

Recordó que todos los senadores de derecha, elegidos hasta las elecciones del 2014, con la elección del actual presidente Sebastián Piñera, votaron por el SÍ de1988, en que el portavoz era el presidente Patricio Aylwin, consignó.

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