Miercoles 21 de Noviembre del 2018

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“El filtro de los ddhh no existe para la derecha”

 

“El filtro de los ddhh no existe para la derecha”

Lorena Fries indicó que “eso nos muestra la cara más cruda de ese sector político”. Sostuvo que Piñera perdió “cierto capital político” que tenía en esta materia.

Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista. Lorena Fries, abogada y ex subsecretaria de Derechos Humanos indicó que “eso nos muestra la cara más cruda de ese sector político”. Sostuvo que Piñera perdió “cierto capital político” que tenía en esta materia y aseveró que “hoy lo veo más cautivo de su coalición”. La experta en estos temas advirtió que “la derecha está teniendo discursos, tesis, que impactan la noción” en DDHH y afirmó que crear el “Museo de la Verdad” y sostener la teoría del empate “no tiene mucho asidero”. Expresó que se vienen fechas conmemorativas, como los 45 años del golpe de Estado, que van a movilizar al país y reivindicó que “en DDHH no se puede hablar de pasado, de presente, sino en una línea de continuidad”.

De manera relevante se instaló lo de derechos humanos en la agenda nacional.

Así es, se instala como tema. Hay una coyuntura que tiene que ver acciones del Gobierno como nombrar funcionarios cuestionados en esta materia, pero también con las conmemoraciones de este año, la cercanía del mes de septiembre y los 45 años del golpe de Estado. Uno esperaría que este tema no se diluya después de esas fechas conmemorativas y permita construir una unidad en el país, en la oposición, respecto a DDHH, que es un factor de valoración en una sociedad democrática.

Se vienen los 45 años del golpe de Estado, los 30 años del triunfo del No, los 20 años del arresto de Augusto Pinochet en Reino Unido. ¿Serán meses muy convulsos?

Pueden serlo. Es un elemento positivo que esas fechas y los derechos humanos movilicen a la gente. Lo que toca políticamente es que tenga una proyección en el tiempo y se configure de una vez por todas el sentido amplio de los derechos humanos como una línea de acción desde los partidos políticos, los movimientos sociales y desde quienes creen en el valor de la democracia y de esos derechos.

Se insistió desde algunos sectores en que los DDHH eran un asunto del pasado. ¿Cómo mirar eso con lo que ocurre en estos meses?

El tema de los derechos humanos nunca es del pasado. No solo porque hay cuestiones pendientes, sino porque ese pasado informa sobre cuestiones que son de esta democracia. Por ejemplo, el tema de la tortura -que no es sistemática como en dictadura-, que existe hoy en Chile, o los temas de no discriminación, de derechos sociales que hace poco son parte de la agenda, o el modelo económico heredado de la dictadura. En DDHH no se puede hablar de pasado, de presente, sino en una línea de continuidad.

Precisamente, en la actualidad se habla de los DDHH de los niños y adolescentes del Servicio Nacional de Menores, del pueblo mapuche, de la diversidad sexual. ¿Hay una temática contemporánea de derechos humanos en nuestro país?

Absolutamente. Por eso no se puede dividir los DDHH entre pasado y presente. Lo que pasó en el país durante la dictadura impacta en otros temas y el mayor anhelo que una tiene como defensora de DDHH es que haya una unidad de mirada respecto al tema. Así como hay organizaciones que promueven derechos de niñas y niños, debería promoverse verdad, justicia y reparación respecto de menores que fueron víctimas de tortura; y en eso importa lo que pasa con los niños del SENAME. Lo mismo con las mujeres, la violencia sexual que fueron objeto por agentes del Estado y su no consideración, hoy impacta en la falta de atención y sensibilidad respecto de la violencia contra las mujeres por parte de otros que no son agentes del Estado, que son sus ex parejas o amigos. Hay una nueva agenda de DDHH y no puede estar separada del pasado.

Se armó el debate en torno del Museo de la Memoria. Sebastián Piñera insistió en su Museo de la Democracia. Y la “familia miliar” salió con un Museo de la Verdad.

Este es un debate en reacción a la fuerza del movimiento ciudadano de derechos humanos. Ese Museo de la Verdad no habla de derechos humanos, sino de muertes que hubo durante la dictadura que no tienen que ver con esos derechos, de cuando el Estado viola derechos de los ciudadanos. Esta teoría del empate y menos con ese Museo de la Verdad, no tiene mucho asidero. Y ligo a eso el Museo de la Democracia, que no es un anuncio de Piñera en el contexto del Museo de la Memoria, sino que lo había planteado durante la campaña, vinculado a una idea de él de “segunda transición” en el país. Me parece más inverosímil, porque entre otras cosas vacía de contenido lo que es una transición, de un régimen dictatorial a uno democrático, para hablar de una “segunda transición” donde nada cambia: no cambia el modelo, no cambia la mirada institucional. Piñera apela a los grandes acuerdos que dieron inicio al proceso de transición como si pudiéramos restablecer esos acuerdos, cuando hoy lo que está en juego es cuál es el modelo de desarrollo para este país. Eso es un debate ideológico que más abre que cierra las discusiones en torno de acuerdos.

La derecha sostiene la tesis del “contexto” en cuanto a las violaciones a los DDHH y reivindica a “víctimas de la violencia política”.

Efectivamente, y si uno mira el Informe Rettig hay casos de víctimas de violencia política, que no es lo mismo que víctimas de violaciones a los derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad. Pero la discusión sobre “el contexto” no tiene mucho sentido, porque el contexto de esas violaciones fue la dictadura, no el periodo del Presidente Salvador Allende. No hay nada más que añadir a eso.

¿Cómo ve el papel que ha jugado Piñera en todo esto?

Sebastián Piñera tenía cierto capital político en materia de derechos humanos que venía de sus acciones durante su primer Gobierno. Cuando habló de “los cómplices pasivos” de la dictadura, cuando decretó el cierre del penal Cordillera donde recluían a ex uniformados. Pero hoy lo veo más cautivo de su coalición y tuvo que salir él a contrarrestar la reacción que tuvo el movimiento de DDHH ante la designación de sus ministros y un subsecretario, cuestionados en estas materias. Se dijo que esas designaciones no pasaron filtros, pero la verdad lo que uno ve, es que el filtro de los derechos humanos no existe para la derecha. Eso incluye varias cosas, entre otras, para elegir a sus autoridades. Eso nos muestra la cara más cruda de ese sector político.

Otro de los temas que cruzó la agenda fueron las libertades condicionales otorgadas por la Corte Suprema a represores y la acusación constitucional parlamentaria a jueces que dieron esos beneficios.

Eso de las libertades condicionales viene pasando hace mucho tiempo, desde el 2013, cuando fueron liberados los criminales del caso degollados (el asesinato de tres militantes comunistas). Era un tema pendiente que desde que yo estaba en el Instituto Nacional de Derechos Humanos se lo hicimos saber al Parlamento. La verdad es que el déficit principal es de legislación, hay que decirlo con todas sus letras. En su momento no se le tomó el peso a que eso iba a pasar, porque la jurisprudencia de la Corte Suprema da tanto para no otorgar u otorgar la libertad condicional. Por lo tanto, un cambio podía reafirmar cualquiera de esas tendencias. Se reafirmó la del legalismo de cumplir con los requisitos que se establecían y en ello el Poder Judicial dio una señal de impunidad frente a violadores de DDHH y afectó a las víctimas al acceso a la justicia. Bueno, esto dio lugar a la acusación constitucional contra los jueves. Leí la acusación de los parlamentarios, y lo que se refiere a que esos jueces hayan hecho un mal control de convencionalidad, es decir, no revisaron ni acogieron lo que se les dijo en materia de derecho internacional en relación a las graves violaciones de DDHH y crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, insisto en que el principal déficit es legislativo.

Hay una ofensiva de la derecha, de la “familia militar” en DDHH. ¿No hay un marco delicado, peligroso?

Por supuesto que hay una situación muy delicada, y creo que se requiere una gestión desde las agrupaciones de DDHH y de familiares de las víctimas, desde el movimiento social, de los partidos políticos, por apurar las iniciativas que permitan tener más información del paradero de los detenidos desaparecidos. Eso es una urgencia y no podemos esperar un par de años más, porque puede perderse esa información. Murió el segundo a bordo de la Caravana de la Muerte y no entregó ninguna información y nunca se arrepintió de los secuestros y asesinatos cometidos. Muestra que no hay disposición y vamos a tener que, desde la política y la sociedad, presionar para avanzar en más verdad, justicia y reparación.

Junto a eso se ve a personeros e intelectuales de la derecha, plantear tesis en relación a los DDHH, cambiando la mirada.

Así es, y eso como decías, es delicado y es peligroso. Por un lado una podría decir “que bueno” que la derecha esté debatiendo sobre derechos humanos. Hace años atrás lo único que planteaban es que los DDHH estaban dominados por jueces y expertos que eran de izquierda. Ya no hay ese planteamiento, salvo unos pocos, y la derecha está teniendo discurso, tesis, y que desde mi punto de vista afecta e impacta a la noción de derechos humanos. Están cuestionando la aplicación del sistema antiguo a las víctimas de violaciones de DDHH, están recurriendo al Tribunal Constitucional utilizando la convención de adultos mayores para lograr un trato benigno para represores, incluso la opción de beneficio penitenciario por la condición de adulto mayor, que no es lo que señalan las normas de derecho internacional, están planteando lo del “contexto”. Eso obliga al mundo de derechos humanos a estar atento y más preparados frente a esta embestida.

“La derecha no cuenta con vasos comunicantes con organizaciones que trabajan en promoción de DDHH”

¿Quedaste satisfecha con la labor en la Subsecretaría de DDHH, considerando que la hiciste partir?

Quedé satisfecha en relación a que la armamos, conté con un equipo extraordinario para llevarla adelante, sacamos la tarea principal que era el Plan Nacional de DDHH. Quisimos hacer más, pero nos topamos con problemas incluso al interior de nuestro sector, sobre todo en materia de verdad y justicia.

¿Está cerrado o queda pendiente el tema de que no se haya cerrado el penal de Punta Peuco?

Está pendiente. Lamento no haber podido lograr que se cerrara Punta Peuco. Hoy no se ve en el horizonte que eso vaya a ocurrir. Quedó pendiente, y lo señaló el Comité Contra la Tortura en Ginebra, el levantamiento del secreto de 50 años que pesa sobre la Comisión Valech 1, y donde estamos derechamente en responsabilidad internacional puesto que no se puede negar a los Tribunales de Justicia información que sirva para investigar  y sancionar los crímenes de tortura que se cometieron durante la dictadura.

Salieron informaciones de que en la Subsecretaría de Derechos Humanos que tú dirigiste en el Gobierno de Michelle Bachelet, están modificando el Plan de DDHH que dejaron instalado.

Tengo esa información. La subsecretaria (Lorena Recabaren) dijo que se va a implementar el Plan y que habrá modificaciones pero no en torno de los objetivos y las metas, sino respecto a algunas acciones. Eso está dentro del rango de cuestiones que se pueden cambiar. Pero no los objetivos y metas que tienen relación con las recomendaciones hechas por el sistema de Naciones Unidas y el sistema interamericano.

¿Eso se estaría modificando?

Eso no. Objetivos y metas no. Se modificarían acciones que llevan a eso. Habrá que ver el resultado de esa modificación. Lo más importante de ese Plan es que está considerada la sociedad civil como parte del mecanismo de monitoreo, y ahí veo una falencia ya que la derecha no cuenta con vasos comunicantes con las organizaciones que trabajan en la promoción de DDHH. Un Plan que no esté monitoreado por las organizaciones de DDHH pierde legitimidad.

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